El Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, Cura, Vicario y Juez eclesiástico de la doctrina de San Antonio Huatusco, dijo que Sebastián Díaz de Acosta, su padre, le dio poder para testar comunicándole como lo debía hacer, en tal virtud otorga su testamento según su voluntad, haciendo las mandas acostumbradas. Algunos de sus bienes los tiene a censo para la fundación de la capellanía que instituyó y fundó Mariana de Astudillo. Entre otros bienes tiene dos casas en la Calle Real que de la Plaza Pública va al camino de la Veracruz, tres caballerías de tierras, un molino de pan moler.
BACHILLERES
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Don Agustín Suárez y doña María Nicolasa de Torquemada, vecinos del pueblo de Jalapa, la última dijo que habiendo comprado una casa y solar a censo que fue de doña Aldonza Clara de Vargas, a través del Bachiller Pedro Perdomo, que en una parte del solar hay una troje que le dejó a sus esclavos, así como la libertad para todos ellos, y queriendo ésta ocupar el mencionado espacio, otorga que cede y permuta a los esclavos libertos un pedazo de solar ubicado al fondo y callejón que llaman de las tinas, linda por el frente con el caño de agua que corre de Xallitic por donde tiene 40 varas, y 22 al fondo donde linda con el mismo solar, por el costado con el caño de agua que va a la casa de doña María de Thormes y por el sur con la casa de Esteban Mojica.
El Capitán Teodoro Antonio de Mojica, hijo legítimo de Juan de Mojica y de Sebastiana Linches, difuntos, vecino del pueblo de Jalapa, estando enfermo en cama otorga su testamento de la siguiente forma: declara que debe a José Antonio de Acosta y a Blas Fernández lo que ellos digan; al Mayordomo del Mesón de San Francisco de la Puebla, 7 pesos; entre otras deudas que se mencionan. Declara ser casado con María Guadalupe Velázquez y al tiempo de su matrimonio sólo tenía una mula y un caballo. Tiene entre sus bienes la casa en la que vive, 16 mulas aparejadas, 4 caballos, 3 yeguas y 3 vacas y un caballo que le debe el Bachiller José Guerrero. Nombra como albacea a su mujer y a Esteban Mojica, su hermano, y como herederos nombra a sus hijos.
Don Diego de Castro y Gamboa, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de José de Castro y de doña Juana de Gamboa; y doña Teresa Fernández de Espinosa, hija del Alférez Antonio Fernández de Espinosa y de doña Bernarda Cabello; junto con el Bachiller Pedro Perdomo, cura de la doctrina de Piaxtla de la Sal, otorgan que se dan poder para testar, para que el que sobreviviera en conjunto de las tres personas disponga, haga y otorgue el testamento con las mandas, legados y disposiciones que se tienen comunicados arreglándose a las memorias firmadas.
El Capitán Benito Fernández de la Calleja, hijo legítimo de don Juan Fernández de la Calleja y de doña Isabel Mogollón, difuntos, natural de Misantla vecino de Jalacingo, otorga su testamento haciendo las mandas acostumbradas. Deja 50 pesos para ayuda de la obra de la capilla de la tercera orden de Teziutlán. A sus sobrinas Micaela de León y Petrona López, les deja 50 pesos a cada una. Declara fue casado dos veces, la primera con doña Juana Jerez Tavera, cuya dote consta en escritura, y en segundas nupcias con María de las Nieves Bello, quien no trajo dote y él la dotó con 1, 000 pesos, que ahora resulta grave perjuicio para sus hijos y es su voluntad se disponga reducir dichas arras. Tiene entre sus bienes la hacienda de ganado mayor nombrada Tulapa en la doctrina de Santa María Tlapacoya, un trapiche nombrado Maluapa, varios esclavos, el rancho nombrado San José, 875 pesos que le debe don Miguel Morales, entre otros bienes. Nombra como albacea al Bachiller Jacinto Zapata, su primo, y a don Manuel Antonio Casados, su sobrino, y como herederos nombra a sus hijos.
El Licenciado Bernardo Rodríguez de Molina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la doctrina de Naolinco, otorga poder al Licenciado Lorenzo Rodríguez de Molina, su hermano domiciliario del Obispado de la Puebla, y al Bachiller Francisco Domínguez, residente en este curato, a ambos para que lo que uno comenzara el otro lo continúe y fenezca, para lo cual les da poder con libre y general administración.
Félix José Cardeña, natural y vecino de Jalapa, hijo legítimo del Capitán Antonio Cardeña y de Rosa María Jaimes, de la misma vecindad, estando enfermo en cama y en su entero juicio, otorga su testamento haciendo las mandas acostumbradas: debe al Capitán José Robledano de Cardeña 130 pesos, al Bachiller Juan Roldán, vecino de México, 133 pesos 2 reales. Andrés Monares de Vargas le debe 43 pesos, entre otras deudas. Entre sus bienes tiene 16 mulas aparejadas, 2 mulas de silla, un mulato nombrado Gabriel Antonio. Nombra como albacea a Vicente José Cardeña, su hermano, y como heredera universal a su madre Rosa María Jaimes.
El Bachiller Manuel del Pozo, Cura domiciliario de la Puebla, vecino de Jalapa, otorga poder a don Juan Esteban de Villalba, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, para que en su nombre y representación pueda pedir, cobrar y recibir de cualquier persona, tribunal o comunidad que con derecho pueda y deba cualquier cantidad de pesos, muebles raíces y semovientes que le deban y pertenezcan.
El Capitán Juan de Malpica, vecino de la jurisdicción de Jalapa, vende a la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción y en su nombre a su Mayordomo, 15 pesos de censo en cada año que impone, carga y sitúa sobre todos sus bienes, especialmente sobre la hacienda nombrada San Juan Alteyuca que posee en términos del pueblo de Perote, bajo los linderos que constan en sus títulos, con todas lo contenido en ella, la cual sólo tiene de tributo 4, 000 pesos de censo principal, 3, 000 de ellos de la capellanía que goza el Bachiller Tomás de Malpica y los 1, 000 de la Archicofradía del Santísimo Sacramento, para pagarlos a su costa y riesgo por sus tercios corridos y lo releva de otra prueba por precio de 200 pesos de principal que en diferentes monedas le entrega don Blas Fernández Álvarez, Mayordomo de dicha cofradía que con 100 pesos de limosna que da hacen 300 pesos, bajo las condiciones que se inscriben.
El Bachiller Don Miguel Pérez de Medina, cura beneficiado de Jalapa, dio su poder cumplido a Don José Julio Rospillosi, vecino de la ciudad de Sevilla, y a Don Diego Verdugo, vecino de dicha ciudad, y a Don José de Padilla Guardiola, vecino de la Villa de Madrid, para que comparezcan ante Su Majestad y pidan se sirva proveerlo en media ración, ración entera o canonjía, en este reino de Nueva España, en una de las catedrales de Puebla o México, y hagan las diligencias hasta conseguir su efecto.