Don Juan Velázquez de la Cadena, dueño de este ingenio, dio su poder cumplido a su hermano el Secretario Don Pedro Velázquez de la Cadena, vecino de la ciudad de México, Escribano de Cámara y de la Gobernación de Nueva España, para que en su nombre le busque de cualesquier personas, a daño, barata o préstamo, hasta la cantidad de 2000 pesos de oro común, y le obligue a la paga. Dichos pesos habrán de ser para el avío de este ingenio que administra con poder de su suegro, el Capitán Don Antonio de Orduña Loyando.
AVÍOS
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Don Tomás de Santiago y Cruz, dueño de avíos y carruajes de ligera y casas en Jalapa, otorga poder especial al Capitán Juan de Villalba, Corregidor de Querétaro, residente en la Ciudad de México, para que lo obligue como fiador en la Contaduría General de Reales Tributos, en la cantidad de 2, 000 pesos durante el tiempo que dure su corregimiento, también para que lo obligue en el ramo de pulques por la cantidad de 2, 000 pesos, los cuales deberá pagar al citado Corregidor.
Don Tomás de Santiago y Cruz, doña Juana Núñez, viuda de Antonio Vanegas, asentistas de los avíos que conducen las misiones de cuenta de Su Majestad, y don Francisco del Día y don Juan de Ariza, dueños de literas y de avíos de ligera, todos vecinos de este pueblo, otorgan poder especial a don José Rodríguez de Guzmán y Cenizo, vecino de la Ciudad de México, para que acuda ante el Excelentísimo Señor Virrey de este Reino y solicite los redima y liberte de las pensiones que les ocasionan las tropas de soldados y oficiales que suben y bajan por este pueblo y que toman con violencia los bagajes que necesitan para sus transportes y de sus cargas por sólo el ínfimo precio de 1 real por legua que por cada uno les paga, con notable pérdida y quebranto de sus haciendas.
Alonso de Villanueva y su mujer, María de Zavala, reciben del Canónigo Francisco de Paz, la cantidad de 2 000 pesos para el avío de su hacienda, con la obligación de redimir, dentro de un año, los citados dos mil pesos que están impuestos sobre unas casas del canónigo en la ciudad de México.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño de los ingenios La Santísima Trinidad y Nuestra Señora de la Concepción, ubicados en la jurisdicción de Jalapa, recibe de Fabián Chacón, mercader, vecino de la ciudad de México y administrador de la venta de sus azúcares en aquella, 4 000 pesos para el avío de sus ingenios que sumados a los 12 000 que le había dado para el mismo efecto, dan un total de 16 000, los cuales pagará conforme a lo contenido en la escritura de débito y administración fechada el 12 de agosto de 1647.