Tomás Ruiz de Zúñiga, Clérigo, Presbítero, Cura de la Catedral de Tlaxcala, residente en este pueblo de Orizaba, otorga su poder a Martín Buchan, arriero, para que pueda cobrar de Juan González de Buitrón, residente en el puerto de San Juan de Ulúa, 310 pesos, 1 tomín y 6 granos de oro común que el susodicho le debe.\n\n\n
ARRIEROS
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Antonio Rodríguez, arriero, se obliga de pagar a Juan de Estrada o a quien su poder hubiere, 25 pesos de oro común, los cuales son por razón y de resto de una escritura de mayor cantidad, cada vez que se lo pida y demande, juntos, en una paga.\n
Martín Duarte, vecino del pueblo de Teposcolula, en la Mixteca Alta, otorga poder general a Gonzalo Blanco, arriero.\n
Mateo de Rivera, vecino de la ciudad de Tepeaca, señor de su recua, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino del pueblo de [Tlalixcoyan], 92 pesos y 4 tomines de oro común, los cuales debe por razón de 46 pesos que le prestó, y el resto que sale a pagar por Felipe, indio arriero.\n
Gerónimo Rodríguez se obliga a pagar a Juan de Estrada, 19 pesos de oro común, los cuales sale a pagar por Josepe, indio arriero, que está preso en la cárcel pública por deberlos a Nicolás Conte y a Manuel Herrera.\n
Juan Cano, vecino de la ciudad de Tepeaca, vende a Juan Fernández, vecino de [Tlalixcoyan], un esclavo arriero, llamado Antón, de tierra Biohó, que compró de Juan José Buitrón, el cual será de edad de 25 años, por precio y contía [sic] de 500 pesos de oro común.\n
Pedro González, de color de benbrillo cocho [sic], arriero, dijo que entraba a servicio y soldada con Pedro Navarro, señor de su recua por tiempo y espacio de tres meses y medio, por precio de 8 pesos de oro común, cada uno.\n
Antonio Rodríguez, arriero, se obliga a pagar a Miguel Guillén y a Pedro García de Bohórquez, 95 pesos de oro común, precio de 3 mulas de diferentes hierros y colores que el susodicho compró.\n
Luis Díaz, arriero, dijo que por cuanto él traía a su cargo una recua de Luis de Oliveros, Clérigo Presbítero, la cual le fletó Juan González, arriero, y le dio carga de nueve mulas en las que llevó desde el puerto de San Juan de Ulúa a la ciudad de México, 18 cajones de azogue a razón de 11 pesos carga de 10 arrobas, que sumaron 140 pesos de oro común, cantidad que pertenece a dicho Luis de Oliveros.
Juan de Estrada, vecino de este pueblo, otorga poder a Francisco Núñez, vecino de este pueblo, para que en su nombre cobre de Antonio Rodríguez, arriero, 13 pesos y medio de oro común que le debe de resto de unas escrituras.\n