Juan Rodríguez, zapatero, vecino de Jalapa, vende a Domingo Díaz Costa, barbero, vecino de Jalapa, un pedazo de casa de piedra y barro cubierta de paja, que hubo de Juan Marroquín, situado en la Calle Real, linde con casas y solar de Beatriz de Campos y con mitad de casas del finado Juan Marroquín, cuyo heredero dicen es Rodrigo Betancourt, de 11 varas y media de ancho y de largo hasta la pared de la cerca de las casas del hospital de este pueblo, por el precio de 150 pesos de oro común.
ZAPATEROS
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Pedro Martín, zapatero, vecino de Jalapa, vende a Juan de León Figueroa, Receptor de la Santa Cruzada, una esclava negra, ladina, en 450 pesos de oro común.
Juan Rodríguez, zapatero, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a don Alonso García de la Torre, de la misma vecindad, 179 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para el fin del mes de mayo del presente año.
José Manuel Flores, natural del valle de San Andrés Chalchicomula de ejercicio zapatero, y de edad de sesenta y cuatro años, hijo legítimo de Juan Manuel y de Antonia Joaquina Rodríguez, difuntos, otorga su testamento en la siguiente manera: manda ser amortajado con el hábito de San Francisco, con la forma de entierro que pareciere a sus albaceas. Declara, fue casado con Micaela Gertrudis Fernández, por el tiempo de cuarenta y cuatro años, en cuyo matrimonio procrearon por hijos a tres varones y tres mujeres, ya muerto todos, el 16 de julio del presenta año, en que falleció su esposa. Declara por únicos bienes la casucha de tabla y teja, situada en tierra de su propiedad, en la calle de Santiago, cuyos linderos constan en las escrituras que se hayas en poder de sus albaceas. Declara no tener adeudos con ninguna persona y de lo que le deben dejará una lista para que sus albaceas lo cobren. Nombra por sus albaceas a su sobrina política, Ana Rita Fernández, y al regidor don José Ignacio Romero. Y nombra por su única heredera universal a la susodicha sobrina política.
JOSÉ IGNACIO JIMÉNEZ, ESCRIBANO NACIONALJuan del Moral, vecino de Jalapa, oficial de zapatero, como principal deudor, y Melchor Felipe del Moral, de la misma vecindad, como su fiador, se obligaron a pagar a Don Diego de Medrano, residente en este pueblo, 100 pesos de oro común, por otros tantos que le prestó en reales, para de la fecha de esta escritura en cuatro meses corridos, juntos en una paga.
Juan Rodríguez, zapatero, vecino de Jalapa, vende a Juan Rodríguez, ventero en la Venta de La Banderilla, 15 bestias mulares aparejadas, según y en la manera que vinieren del puerto de Acapulco, por el precio de 40 pesos de oro común cada una.
María de Acosta, soltera y vecina de este pueblo de Jalapa, vende a Manuel Perea, zapatero y vecino de dicho pueblo, un pedazo de casa que es de piedra, cercada y con techo de teja, que mide 8 varas de frente y 8 varas de fondo, linda al oriente con solar de José de Vargas, al sur con la Calle Nueva y solar de los padres de la Compañía de Jesús, y al poniente con el pedazo de casa y solar en que vive María de Acosta, en la cantidad de 70 pesos.
Manuel Ignacio Ramírez, de oficio zapatero de la Villa de Xalapa, vende a Julián de Bustamante, de esta misma vecindad, una casa ubicada en el barrio de La Lagunilla que tiene de frente hacia el norte 50 varas, y de fondo hacia el sur 100 varas, al oriente, poniente y sur linda con tierras de la Cofradía de la Pura y Limpia Concepción, y por el frente con el Camino Real que de esta villa va a la Veracruz. La vende por 200 pesos.
Pedro Martín, zapatero, vecino de México, se obliga de pagar al beneficiario Alonso Muñoz, 158 pesos y siete tomines de oro común, los cuales son por razón de unas sabanas, toallas, almohadas, candeleros, jarros, carneros, gallinas y otras cosas que compró.
Juan Pelayo, natural de la villa de Córdoba, hijo de Esteban Pelayo y María de la Cruz, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que está casado con Antonia Cano de Villegas, con quien procreó una hija llamada María, de edad de seis meses; asimismo, señala que tiene por hija natural a Micaela Pelayo, manda se le den 200 pesos; y “otra así mismo bastarda” llamada Isabel Pelayo, casada con Antonio Rodríguez, pardo, zapatero. Declara que debe y le deben las personas que se mencionan en la escritura. Manda a Antonia Cano, su mujer, 200 pesos; a su compadre Gaspar de [roto] 4 pesos; a Luisa Guerrero, vecina [roto] por el trabajo que ha tenido en su curación. Señala que tiene en una hacienda de ovejas veinticuatro carneros capados y doscientos setenta que no lo están; también tiene dos caballos, dos mulas y otros géneros. Manda al santuario de Nuestra Señora de Cosamaloapan 14 pesos. Nombra por su albacea a Nicolás de Herrera Almazán; e instituye como universal heredera a su hija legítima María.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REAL