Ana María, mujer soltera, residente en la Venta de Los Naranjos, se obligó a pagar a Juan Rodríguez, vecino de esta provincia, 162 pesos y 2 tomines de oro común, precio de unas camas, vino, harina, unas cabras y otras menudencias, en esta manera: 50 pesos para fin de junio del presente año, 50 pesos más para fin de octubre del año referido, y los 62 pesos y 2 tomines restantes para la Navidad del año arriba indicado.
VENTA DE LOS NARANJOS
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Diego Luis, residente en la Venta de Los Naranjos, en esta provincia, se obligó a pagar a Francisco de Cárdenas, vecino de Jalapa, 400 pesos de oro común, precio de una negra llamada Cristina, de tierra Conga, de 16 años de edad, para fin del mes de marzo de 1618, todos juntos en una paga.
Juan Rodríguez, residente en la Venta de Los Naranjos, se obligó a pagar a Alonso Escudero, vecino de Los Ángeles, 430 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Francisco, de nación Angola, en esta manera: 200 pesos para fin de septiembre venidero y los 230 restantes para la Navidad del presente año de 1617.
Tomás Rodríguez de Alcázar, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Chavero y a Sebastián Moreno, vecinos de la nueva Veracruz, 60 pesos de oro común que traspasó en ellos Diego Luis, vecino de la Venta de Los Naranjos, del resto de una cédula de mayor cantidad que le debía, los cuales dará para fin de febrero del presente año.
Bernardo de Arcia, vecino de Huejotzingo, mayordomo de la recua de Bartolomé de Uribe, que de presente va cargada para la ciudad de México, dijo que hallándose en la Venta de Los Naranjos, cuatro indios de su servicio hirieron a Juan López, indio de la recua de Alonso Núñez de la Cerda; intervino la Justicia de Jalapa, y para evitar mayores problemas, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligó a pagar al referido Alonso Núñez, 65 pesos de oro común que su criado Juan López le debe, sólo en caso de que muera por las heridas recibidas, y a darle un indio cargador para el avío de su recua, de no hacerlo, le pagará todos los gastos y menoscabos que tuviere.
Magdalena de Tejeda y su hijo, Rodrigo Hernández, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a doña María de Esquivel, hermana y tía de los susodichos, vecina de este pueblo, 200 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para el fin del mes de mayo venidero de 1612. Para la seguridad de esta escritura los deudores hipotecaron un negro llamado Alonso, dos negras llamadas Catalina y Gracia, y una Venta llamada de los Naranjos en está jurisdicción a favor de doña María de Esquivel.
Ante Juan de Vargas, Alcalde Mayor de Jalapa, Juan Rodríguez, residente en la Venta de Los Naranjos, se obliga de pagar a don Andrés Domínguez, vecino de esta provincia, 1104 pesos de oro común por el valor de 24 bestias mulares con sus aparejos.
Bartolomé Martín, ventero de Los Naranjos, se obligó a pagar a Francisco López Enríquez o a Pedro Hernández, 430 pesos de oro común, precio de una esclava negra llamada Lucrecia, bozal, de nación Angola, dentro de un plazo de seis meses.
Francisco de Vega, vecino de la ciudad de Los Ángeles, como principal deudor, y Lope Hernández, de la misma vecindad, como su fiador, se obligaron a pagar a Juan Rodríguez, que reside en la Venta de los Naranjos, 117 pesos de oro común, por otros tantos que Francisco de Vega le debía, para fin del mes de abril de 1622, todos juntos en una paga.
Juan Rodríguez, residente en la Venta de Los Naranjos, en esta jurisdicción, se obligó a pagar a Francisco Luis, vecino de Jalapa, y a Pablo Martel, mercader de negros, 250 pesos de oro común, precio de una negra llamada Catalina, de 11 años de edad, para el día de Navidad del presente año.