Don José Roque de Castro, dueño de mulas y vecino de Jalapa, dijo que por pedimento de don Juan José Garibay se arrestó en esta cárcel pública a José Badillo, arriero del Camino Real y vecino de Guichiapa, por haberse obligado a pagarle al arriero José Antonio Villeda, vecino de Tula, la cantidad de 103 pesos a quien se los debía de plazo cumplido. Y no teniendo dicho Badillo con que satisfacer la deuda, otorga que se constituye por su fiador por la referida cantidad, los que se obliga a pagar a Garibay por el susodicho Badillo en este pueblo de Jalapa a finales de agosto del presente año.
TULA, PUEBLO DE
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Doña María Luisa Meza y Urriaga, vecina de esta Villa, viuda del finado don Juan Figueiras, otorga poder especial a don Miguel Mosqueira, Ayudante Mayor del Regimiento de Infantería Provincial de las Tres Villas, residente en Tula, para que a nombre de ella, perciba, demande y cobre judicial o extrajudicialmente de las cajas del mismo cuerpo, la cantidad que corresponda a los ajustes y alcances de su difunto hermano Francisco Mesa Urriaga, soldado que fue del referido cuerpo, quien falleció en la acción de Tepeji del Río.
Luis María Villeda, natural y vecino del pueblo de Tula en el Arzobispado de México, hijo legitimo de Marcelo Villeda y de Ana Constancia de Estrada difunta, estando en casa de Juan Bautista Guevara en el Camino Real de Veracruz en los recintos de Jalapa otorga su testamento donde declara ser casado con Juana María de Mendoza, que por su mal natural no hace vida con el otorgante, que de este matrimonio tiene por hijos a Luis Manuel de 18 años y Ana María, de estado doncella de 14 años, y declara que ha criado al huérfano llamado Nicolás Antonio de edad de 13 años. Nombra como albacea a su padre Marcelo Villeda y a Rafael Villeda, nombra como herederos universales a sus hijos
Mariano Montoya, natural del pueblo y cabecera de Tula, residente en esta Villa de Xalapa, Soldado de la Segunda Compañía del Segundo Batallón del Regimiento de Infantería de la Corona, revoca el poder general otorgado a don Pedro Carranza, sustituyéndolo y otorgando ahora a don Francisco Cid de Prado, también vecino de Tula, para que de manera judicial o extrajudicial se apodere de todos sus bienes, deudas, derechos y acciones, administrándolos, rigiéndolos y gobernándolos.