Don Antonio Díaz Parraga, hijo legítimo de los difuntos Roque Díaz Parraga y María González Carrillo, natural de la Hacienda de la Concepción, jurisdicción de Tepeaca, casado en primeras nupcias con Antonia Josefa Jiménez, y en segundas nupcias con Josefa Gregoria Bautista, a la cual otorga poder para testar y nombramiento de albacea, y como herederos designa a Roque Justo Mariano, hijo legítimo de su primer matrimonio, junto con Antonio Fulgencio, María Gertrudis, Bruna Josefa, María Guadalupe y Josefa Alfonsa, sus hijos legítimos del segundo matrimonio.
TEPEACA, JURISDICCIÓN DE
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Don Juan Santiago Lobo, vecino de España y residente del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Jorge Abello y Valdéz, vecino de San Andrés Chalchicomula, jurisdicción de Tepeaca, para que haga la recaudación de las cantidades a los deudores correspondientes.
Cristóbal González, español, hijo legítimo de Andrés González y de la difunta Juana Gertrudis Rivera, vecino del pueblo de San José de Ixtapa, jurisdicción de Tepeaca, otorga su testamento, en el cual nombra como albacea y heredero a su referido padre don Andrés González.
Don José de la Calle, vecino de este pueblo, otorga poder general a don Manuel Valenzuela, vecino de la capital de México, para que cobre a don Felipe Bustillos, Teniente General del partido de San Andrés Chalchicomula, jurisdicción de Tepeaca, la cantidad de pesos que le adeuda, así como en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, comparezca ante todos los jueces y justicias de ambos fueros y de cualquier jurisdicción, donde lo defienda y demande.
José Joaquín Mellado Machorro, vecino de Tepeaca y residente en el pueblo de Jalapa, apoderado y administrador de las haciendas y tierras de ganado mayor y menor de la Antigua, que posee don José Ángel de Cuevas Aguirre y Avendaño, otorga en arrendamiento a don Luis de Acosta, vecino de la jurisdicción de la Antigua Veracruz, las tierras del rancho de la huerta de Coyolillo y Reza de Chicuacentepec, por el tiempo de 9 años, al precio de 61 pesos y 121 fanegas de maíz desgranados, pagaderas en las cosechas de noviembre.
Alonso Pérez de Alamillo, como principal obligado, y José García como su fiador, vecinos de la provincia de Tepeaca, se obligaron a pagar a la Masa General de la ciudad de Los Angeles, 170 pesos y 7 reales de oro común, por otros tantos que valieron las semillas, ganados y lana, del diezmo de la hacienda del principal nombrada San Diego, pago de San Andrés Chalchicomula, del año pasado de 1679, para fin del mes de diciembre del presente año.
Don Carlos Antonio de Luna y Arellano, vecino de San Salvador El Seco, jurisdicción de Tepeaca, vende a Don Fernando de Arriaga, vecino de la provincia de Jalapa, cuatro sitios de ganado mayor que tiene y heredó de sus padres, ubicados en términos del pueblo de Colipa, jurisdicción de La Antigua Veracruz, que corren \"desde las Lomas de las Matas que hoy llaman Lomas de Enmedio, hasta lindar con sitios que quedaron de Rodrigo Fernández de la Calleja\", en la costa del Mar del Norte, uno en pos de otro, por el precio de 360 pesos de oro común cada uno. \r\n
Juan de Barona Velázquez, Alguacil Mayor de la jurisdicción de Tepeaca, otorga que ha recibido de Cristóbal Benítez de Lara, 200 pesos de oro común, mismos que le restaban de una escritura de 680 que le debía, por cuya cantidad se da por entregado a su voluntad y le otorga recibo y carta de pago.
El Bachiller Tomás de Malpica, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla, otorga que ha recibido del Licenciado Miguel Benítez de Hinojosa, cura propio de San Salvador el Seco de la jurisdicción de Tepeaca, 7, 825 pesos de oro común, inclusos en ellos 2, 000 pesos de principal a censo que reconoció a favor de la obra pía fundada en la parroquia de Atzalan de esta jurisdicción, mismos que le importó la venta de la hacienda de labor, trapiche y molino nombrados San José y Nuestra Señora de Belén, sitos en la Sierra de Agua, en términos del pueblo de Perote, cuya cantidad se da por entregado a su voluntad.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, viuda del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, como madre y tutora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, poseedora del Mayorazgo que quedó por fin y muerte de su marido, dio su poder cumplido al Capitán Don Antonio de Orduña Loyando para que en su nombre arriende una hacienda de ovejas perteneciente a dicho mayorazgo, situado en términos de la jurisdicción de Tepeaca con sus tierras, pastos, aperos y abrevaderos que le pertenecen, a los plazos y precios que por bien tuviere.