Ante don Gerónimo [Jerónimo] de Leza y Mancilla, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció don José Gómez de Espinosa, en nombre de María de Arteaga, su madre, viuda de don Lorenzo [Gómez] de Espinosa, vecina del pueblo de Cosamaloapan, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 530 reses, toros y novillos, de sus haciendas Chiltepec, Pedregal y Otapa, que están en términos de la jurisdicción del mismo pueblo, para pasar a la ciudad de Tepeaca o Puebla donde los lleva para su venta.\n\n
TEPEACA, CIUDAD DE
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Ante don Juan de la Lastra Madrazo, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció José de Sayas, vecino del pueblo de Tecamachalco, de la provincia de Tepeaca, en nombre del Capitán Lope de [roto], vecino de la Villa de Córdoba, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 150 reses, toros, que el susodicho compró a diferentes criadores, para pasar a los ejidos de la ciudad de Tepeaca\n
Se tomó la razón de 7 marquetas de cera de Campeche, que lleva Juan Muñoz, vecino de Tepeaca, para entregar en México al Capitán Matías Rodríguez de Olivera; y 3 tercios de alhucema para el Capitán Antonio López.\n
Don Antonio Sebastián de Toledo Molina y Salazar, Marqués de Mancera, Señor de las Cinco Villas y de la del Mármol, Tesorero General de la Orden de Alcántara, Virrey Lugarteniente, Gobernador y Capitán General de la Nueva España, por cuanto don Francisco Alfonso Díez de la Barrera, Correo Mayor del reino, por memorial que presentó, le hizo relación diciendo que en los partidos de Tlalmanalco y Tepeaca había mucho número de salteadores, que en esos días habían amarrado cinco correos y era de gran inconveniente no haber seguridad; por lo que le suplicó fuese servido de despachar el recaudo conveniente, mandando a los alcaldes mayores de esos partidos, limpien los caminos de salteadores. Y por su visto el dicho pedimento y atento a lo que en él se le representa, manda a los alcaldes mayores de las ciudades de la Puebla, Tepeaca, partidos de Orizaba y San Antonio Huatusco, pongan particular cuidado y vigilancia, así por sus personas como por las demás justicias, en procurar que todos los caminos de su distrito y jurisdicción estén exentos y desembarazados de ladrones, salteadores y gente facinerosa; prendiéndolos y castigándolos conforme a sus delitos para que libremente, sin recelo y con toda seguridad se proceda trajinar, así por los correos que salen de la ciudad para la Nueva Veracruz y otras partes del reino. Y es de su obligación el procurarlo por sus oficios, sin que haya de su parte negligencia u omisión.\n\n
Ante el corregidor compareció Juan Ruiz, mayordomo de la cuadrilla de carros de Diego García, quien manifestó llevar en ella 54 pipas de vino, en virtud de cuatro certificaciones firmadas por los jueces oficiales reales en la Nueva Veracruz, el 26 y 27 de octubre del presente año, para entregar en México al Capitán Martín de Chavarría, a Pedro de Medina, a don Teodoro de Fuentes y en Tepeaca a don Fernando de Álvarez 24 de ellas, cuya imposición monta 1 350 pesos que quedaron metidos en la Real Caja.\n
Ante el Corregidor don Antonio de Monroy Figueroa, compareció Juan Muñoz, dueño de recua, vecino de Tepeaca, quien manifestó llevar en ella 15 pipas de vino trasegadas en 90 barriles, en virtud de dos certificaciones firmadas en la Nueva Veracruz, el 27 de enero pasado, para entregar en la ciudad de los Ángeles a Gabriel Escudero de Rosas y a Cristóbal Fernández, cuya imposición monta 375 pesos que quedaron metidos en la Real Caja del corregidor.\n
Juan Muñoz, dueño de recua, vecino de Tepeaca, manifestó dirigir su recua hacia la Nueva Veracruz y llevar en ella seis indios para su servicio, nombrados Gaspar, Miguel, Pedro, Martín, Jusepe [José] y Francisco. Asimismo, el corregidor le notificó de la ordenanza que prohíbe bajar con indios a la Nueva Veracruz a partir del 1 de junio de cada año hasta el otro día después de San Francisco, por la mucha agua que en estos meses llueve y con la que muchos naturales enferman, condolecen y mueren; también se le informó que a los indios debe dársele buen tratamiento y no servirse de ellos contra su voluntad.
Nicolás de la Vega, dueño de recua, vecino de Tepeaca, manifestó dirigir su recua hacia la Nueva Veracruz y llevar en ella dos indios para su servicio, nombrados Melchor y Juan. Asimismo, el corregidor le notificó de la ordenanza que prohíbe bajar con indios a la Nueva Veracruz a partir del 1 de junio hasta el 5 de octubre de cada año, so pena de 200 pesos, debido a que en esos meses llueve mucho, provocando que los naturales enfermen, condolezcan y mueran; también se le informó que a los indios debe dársele buen tratamiento y no servirse de ellos contra su voluntad.
Mateo de Vega, dueño de recua, vecino de Tepeaca, manifestó dirigir su recua hacia la Nueva Veracruz y llevar en ella dos indios para su servicio, nombrados Mateo Sánchez y Antonio. Asimismo, el corregidor le notificó de la ordenanza que prohíbe bajar con indios a la Nueva Veracruz a partir del 1 de junio hasta 5 de octubre de cada año, so pena de 200 pesos, debido a que en esos meses llueve mucho, provocando que los naturales enfermen, condolezcan y mueran; también se le informó que a los indios debe dársele buen tratamiento y no servirse de ellos contra su voluntad.
El Corregidor visitó la recua de Alonso Gil de Benita, vecino de Tepeaca, cargada de trigo que lleva para la Nueva Veracruz, con cuatro indios arreando las mulas y un negro, no apareciendo el susodicho para notificarle de la ordenanza de arriba.