Juan de Castro Palomino, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, dijo que doña Aldonza Clara de Vargas, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vendió a Inés María de Luna, su legítima mujer, las tierras y potrero nombradas Zoncuautla, Xolostla y la Vega que llaman Tlalmecapan en el llano de Santiago, en términos y ejidos de este pueblo con los 2 caminos, uno que va a San Andrés Tlalnehuayocan y el otro a San Salvador, ubicado junto al arroyo que va al pueblo con que muele el molino de pan que fue de Catalina Ruiz hasta el río de Nacastapalapa; en atención a tener poder para vender otorgado por su mujer, vende a Lucas Francisco de Ayala, las tierras y rancho arriba declarados, en 650 pesos de oro común que se da por entregado.
SANTIAGO, LLANO DE
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Rodrigo Hernández y su esposa, Magdalena de Tejeda, vecinos de Jalapa, venden al contador Alonso de Villanueva tres caballerías y media de tierra en el llano de Santiago, en términos de Jalapa, con lo poblado en ellas de casas y corrales, por el precio de 5 900 pesos, más 2 100 pesos de censo en favor de Francisco Hernández de la Higuera, que pesan sobre las referidas tierras.
Doña Aldonza Clara de Vargas, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende a doña Inés María de Luna, mujer legítima de don Juan de Castro Palomino, las tierras y potrero nombrado Zoncuautla, Xolostla y de la Vega que llaman Tlalmecapan, en el Llano de Santiago en términos de Jalapa, que linda con los 2 caminos que van a San Andrés Tlalnehuayocan y el otro a San Salvador, distante de este pueblo una legua. La venta se hace en 400 pesos de oro común, que por ellos se da por entregado.
Francisco Verdugo, indio principal de Jalapa, dio en arrendamiento a Manuel Rodríguez de la misma vecindad, una caballería de tierra ubicada en el llano de Santiago, por tiempo de seis años y al precio de 80 pesos de oro común anuales.
Juan de Quiroz, estante en su ingenio de azúcar llamado San José, donde llaman Zoncuantla y Santiago, y en nombre de Luis de Benavides Albacete, su socio en el referido ingenio, vende al bachiller Juan de Quiroz, Alonso García, el mozo, y a Lázaro Francisco, empleados de su hacienda, un sitio de potrero, ubicado en el Valle de Zoncuantla, linda con caballerías de tierra de esta hacienda y con el río de Zoncuantla, por el precio de 1 000 pesos de oro común.