Francisco Hernández, arriero, se obliga de pagar a Hernán Vázquez, tratante en el río de Alvarado, 190 pesos de oro común, los cuales son por razón de cinco mulas.
RÍO DE ALVARADO
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[Amador] Rodríguez se obliga de pagar a Hernán Vázquez, tratante, residente en el río de Alvarado, 109 pesos y 2 tomines de oro común, los cuales dijo que Francisco Hernández, arriero, le debe al dicho Hernán Vázquez del resto de 190 pesos de una obligación.
Antonio de Aguilar, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga de pagar a Juan Fernández, arriero, estante en el río de Alvarado, 50 pesos de oro común, los cuales son por razón de dos cargas de cacao de Guasacualco [Coatzacoalcos] que del susodicho confesó haber recibido compradas.
Juan Blanco y Simón de Prado, como albaceas de Diego García, difunto, dan su poder a Juan Romero, a Cristóbal Romero y a Diego del Salto, tratantes en el río de Alvarado, para que puedan cobrar de Andrés de Illescas, 132 pesos y medio de oro común; de Juan Rendón, 20 fardos de algodón; de Antón [Antonio] de Espinosa, 30 pesos de oro común por ciertos fletes; de Gaspar Rodríguez, 10 pesos y medio de un poco de sebo; de Bartolomé Martín, 52 pesos de oro común; de Francisco Domínguez, 5 xiquipiles de cacao; y de [roto] Montejo, 22 pesos.\n\n
Diego Sánchez, residente en el río de Alvarado, otorga poder general a Esteban Macías, vecino de Acacingo [Acatzingo].\n
Cristóbal Romero, residente en el río de Alvarado, otorga poder general a Juan Gómez, herrador.\n
Pedro Diente, residente en el río de Alvarado, otorga poder a Juan de Estrada para que cobre de los bienes de García Domínguez, 18 pesos de oro común, los cuales son por razón de una cláusula de su testamento.\n
Luis de Oliveros, Clérigo Presbítero beneficiado del partido de Zongolica, se obliga a pagar a Diego Sánchez, tratante en el río de Alvarado, 60 pesos de oro común por razón de 2 cargas y media de cacao de Tabasco, que recibió compradas de Alonso Ruiz, vecino de Tepeaca, en nombre del susodicho a razón de 24 pesos carga.\n
Juan de Leiva, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Diego Sánchez, tratante en el río de Alvarado, 120 pesos de oro común, por razón de 5 cargas de cacao de Tabasco, que del susodicho recibió compradas a 24 pesos cada carga.\n
Ante don Diego de Montejo, Corregidor de este partido por el Rey Nuestro Señor, pareció Juan Romero, vecino de las minas de Pachuca, para registrar una partida de ganado vacuno que tiene en la sabana de este pueblo, el cual sacó de las estancias de Gaspar de Rivadeneira, ubicadas en tierra caliente, entre río Blanco y el río de Alvarado, marcadas con el hierro de dicho Gaspar de Rivadeneira, y entre dicho ganado va alguno orejano de los cimarrones de las dichas estancias, cuya partida se compone de 1 700 reses, de las cuales 800 son vacas y las lleva a las minas de Pachuca, haciendo mención de una licencia que el señor Visorrey, don Luis de Velasco, dio a Gaspar de Rivadeneira para sacar dicho ganado. \n\n