Entrega de bienes del Ingenio de Orizaba que hizo Felipe de la Cueva [y de Herrera] a Martín de Bermeo, los cuales consisten en una casa de molienda, una casa de calderas, casa de purgar, panes de azúcar blanco que estaban en la casa de purgar que se especifican en la entrega, un buen número de esclavos, herramientas, una fragua, acero, casa de carpintería, casa de vivienda de cal y piedra, cañaverales que están en la banda del río Blanco especificados en la entrega y cañaverales que están en la otra banda de dicho río en la parte que llaman Jalapa, barbechos, casas y corrales de Jalapa, bueyes, carneros, maíz y trigo, tejamanil, recuas y la estancia de vacas de Tecamalaca
RÍO BLANCO
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Ante don Diego de Montejo, Corregidor de este partido por el Rey Nuestro Señor, pareció Juan Romero, vecino de las minas de Pachuca, para registrar una partida de ganado vacuno que tiene en la sabana de este pueblo, el cual sacó de las estancias de Gaspar de Rivadeneira, ubicadas en tierra caliente, entre río Blanco y el río de Alvarado, marcadas con el hierro de dicho Gaspar de Rivadeneira, y entre dicho ganado va alguno orejano de los cimarrones de las dichas estancias, cuya partida se compone de 1 700 reses, de las cuales 800 son vacas y las lleva a las minas de Pachuca, haciendo mención de una licencia que el señor Visorrey, don Luis de Velasco, dio a Gaspar de Rivadeneira para sacar dicho ganado. \n\n
Ante don Diego de Montejo, Corregidor de este partido por el Rey Nuestro Señor, y Francisco de Rosas, Escribano del Juzgado de este partido, pareció Domingo Martín, mayoral de [Alonso] Romero, vecino de las Minas de Pachuca, para registrar una partida de ganado vacuno que lleva para las dichas Minas de Pachuca, cuya partida sacó de las estancias de Rivadeneira, que están en tierra caliente, entre el río Blanco y el río de Alvarado, y entre dicho ganado va alguno orejano de los cimarrones de las dichas estancias, cuya partida se compone de 1 150 reses, entre ellas van 400 vacas, haciendo mención de una licencia que el señor Visorrey de esta Nueva España dio a Gaspar de Rivadeneira para sacar dicho ganado
El Capitán don Francisco de Aguirre, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y Cobranza de los Reales Tributos, dijo que por cuanto tiene noticia que en la avenida del río Blanco ocurrida el 12 del presente mes y año, cuyo río pasa entre los pueblos de Orizaba, Tequila, Tilapa y Zongolica, se llevó el puente por donde transitan los indios de esos pueblos al de Orizaba para vender sus legumbres y semillas; por lo que los ministros de la doctrina y justicia mandaron a los mencionados indios a hacer y poner el dicho Puente. Y habiendo terminado el puente y aderezado la entrada y salida y estribado, los indios de Tequila y Zongolica dijeron por medio de un intérprete, que los indios, gobernadores y alcaldes de Orizaba, les impedían pasar por el puente para vender sus mercaderías y legumbres. Por lo que visto por el alcalde mayor, dictó auto en el que ordena que viniesen y pasasen libremente a vender sus mercaderías y legumbres, y que se notifique al gobernador y alcaldes de este pueblo para que no les impidan el trajino ni la venta de sus mercaderías.
Autos y mandamiento de su excelencia don Francisco Fernández de la Cueva, Virrey y Capitán General de la Nueva España, sobre el aderezo y reparo que se ha de hacer en este nuevo camino [de México a Veracruz].
Ante don Martín de Peralta y Mauleón, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Alonso Cabello, mayordomo y administrador de don Gaspar de Rivadeneira, criador de ganado mayor y obligado del abasto de carnicerías de la ciudad de los Ángeles, en su nombre pidió el registro de una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 620 reses, toros y novillos de su hacienda nombrada Atiguaya, que posee entre el Río Blanco y Alvarado, para pasar a los ejidos de dicha ciudad donde los lleva para el abasto.
Ante don Alonso de la Barreda, Teniente de Corregidor, pareció don Fernando Ventura de Rivadeneyra, Regidor perpetuo de la ciudad de los Ángeles, criador de ganado mayor, residente en este pueblo, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 1,500 reses, toros y novillos de su hacienda nombrada Atiguaya, situada en la otra banda del Río Blanco, jurisdicción de la Nueva ciudad de la Veracruz, para pasar a la ciudad de los Ángeles, México y otras partes para su venta.\n\n
Juan García Valero, Alférez Mayor y Alcalde Ordinario por Su Majestad de esta villa, otorga en arrendamiento a Tomás de Illescas Tinoco, vecino de esta villa, las tierras que el susodicho posee desde la vereda que va del pueblo de Amatlán al del Naranjal, lindando con tierras de Joseph [José] de Brito por la banda del poniente; por la del oriente un arroyo que [roto] tierras del comedero de [roto] sus boyadas de carros; por el norte con [tierras] que fueron de [roto] Alonso Galván, difunto, poblador que fue de esta villa; y por el sur con el río Blanco. Lo arrienda con doce bueyes, cuatro rejas, y cuatro arados aperados con yugos y yuntas, 50 fanegas de maíz, un hacha, un machete y un jacal de 4 brazas y media, por tiempo de cuatro años y 50 pesos anuales.
FRANCISCO GONZÁLEZ [DE VELILLA], JUEZ RECEPTOREl Capitán don Gaspar Carlos de Rivadeneira, vecino de la ciudad de los Ángeles, vende al Capitán Joseph [José] Blanco, vecino de esta villa de Córdoba, un sitio de estancia para ganado menor y 2 caballerías de tierra en términos del pueblo de Chocamán, jurisdicción de San Antonio Guatuzco [Huatusco]. La estancia está ubicada en una sabana pequeña, cercada de monte, y en medio de ella una tetela alta y junto a dicha tetela pasa una vereda que venía desde el dicho pueblo de Chocamán a la venta de Zacatepec entre dos sierras, la que esta hacia el sur se llama Cozautepec y al pie de ella pasa un arroyo que se llama Xonaquila, que en tiempo de seca no lleva agua. Las 2 caballerías de tierra están ubicadas en términos del pueblo de Chayutla, en una sabana pequeña llamada Xuchiapa, que está a hechura de laguna y cercada de monte y puesto el rostro al oriente, a la mano derecha esta una sierra alta que llaman por Cauhtecal, que corre hasta el pueblo de Cozala y Río Blanco. Declara el otorgante que dichos sitio de estancia y 2 caballerías de tierra los heredó de su padre don Francisco de Rivadeneira, quien a su vez heredo de su padre Gaspar de Rivadeneira, y son las mismas que anteriormente poseía Juana de Medina, viuda del Excelentísimo Señor don Luis de Velasco, Virrey que fue de esta Nueva España. Las vende en precio de 350 pesos de oro común.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REALEl Regidor don Miguel de Leyva, vecino de esta villa, y dueño de hacienda del beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción; y el Capitán don Francisco de Rivadeneira, residente en esta villa, en nombre y con poder del Capitán Gaspar Carlos de Rivadeneira, su hermano, vecino de la ciudad de los Ángeles, dijeron que dicho hermano vendió al Regidor Joseph de Leyva [José de Leiva], vecino de esta villa, un sitio y 9 caballerías de tierra [en términos] de la jurisdicción de esta villa y la de Guatusco [Huatusco], que lindan por la parte del norte y poniente con el corral que llaman de San Lorenzo, donde se encierran las partidas de ganados que vienen de tierra caliente, cortando línea recta hasta dar con Gueguehapa y el cerro, y por la parte de dicho cerro y el río Blanco hasta dar con las tierras que traspasó a don Alonso López de Sagade [de Bugueiro], que es un sitio que ha de correr su medida desde las piedras que señala la merced, que es su centro, con 33 cordeles y 16 varas y una tercia de 50 varas; y por el oriente dicho Guegueapa con una ceja de monte espeso hasta dar con la laguna de Piedras y línea recta a dar al arroyo de agua, y por dicho monte dicho arroyo hasta donde lo cruza la línea de las medidas, saliendo al arroyo pedregoso que está al fin del barrial en el camino real y dicho camino hasta dar con el corral de las partidas. La enunciada venta se hizo con expresa calidad de que si dentro de los linderos mencionados hubiese más tierras, se le habían de vender a dicho regidor y no a otra persona, en cuya conformidad y reconocido haber más tierras en las referidas, puso demanda la parte de dicho regidor contra la de Francisco de Rivadeneira ante los señores presidente y oidores de la Real Audiencia; y habiendo llegado noticia a Francisco de Rivadeneira, pasó a esta villa de Córdoba a reconocer dichas tierras, hallando que dentro de dichos linderos subsiste un sitio de tierra de ganado menor perteneciente a dicha su parte que es el tercero de cuatro que contiene la merced que de ellos se le hizo a Gaspar de Rivadeneira, su abuelo, el cual llaman Jiquilapan, ubicado en una sabana llana donde está una mata de monte grande y en medio de ella algunos pies de árboles de anonas y otros; y a la parte del norte un arroyo seco montuoso, 100 pasos desviados de dicha mata; y a la parte del sur el río Blanco; y hacia el oriente dos tetelas juntas pequeñas. Cuyo sitio de tierras le pidió el regidor don Miguel de Leiva [Esparragosa], le venda juntamente con otro sitio que es el segundo de dicha merced, a su linde con una sabana que llaman Jilosuchitaan [sic], en donde está una loma pequeña de piedras con árboles de encina, estando hacia el norte una laguna pequeña muy cerca del sitio y otra mayor a orilla del camino que va de Orizaba a Tlalixcoyan, desviada de dicho sito como 150 pasos; y hacia la parte del poniente una mata de monte grande y junto a las dos lagunas una tetela baja. Y para que cese dicha demanda y cumplir con la obligación referida sobre la venta de dichas tierras, don Francisco de Rivadeneira, en nombre de dicho Capitán don Gaspar Carlos de Rivadeneira, vende al Regidor don Miguel de Leyva [Leiva], hijo de Joseph de Leyva [José de Leiva], el primer sitio en 3 000 pesos de oro común y el segundo en 1 750 pesos de oro común.
NICOLÁS LÓPEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICO