Doña Leonor de Zubiate y Arévalo, residente esta villa de Córdoba y vecina del pueblo de Quechula, viuda de don Francisco de Rivadeneira, otorga poder especial a don Juan Miguel de Rivadeneira, para que en nombre y en representación de su persona demande y cobre judicial o extrajudicialmente, como le pareciere de [Salvador] Monfil, vecino del pueblo de Quechula, 200 pesos que le debe por razón de producto de las casas que le vendió a la otorgante, recibida la cantidad entregue recibos, carta de lasto y de pago. En caso de contienda de juicio parezca ante cualesquiera señores jueces y justicias de Su Majestad, donde haga los pedimentos, requerimientos, citaciones, protestas, embargos, venta, remates de bienes, gane mandamientos, reales provisiones, y para lo dicho y su dependiente, se le libera el presente con libre y general administración y facultad de enjuiciar y jurar.
MANUEL DE ROSAS, JUEZ RECEPTORQUECHULA, PUEBLO DE
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Josepha [Josefa] Román, viuda de Manuel Rodríguez de Piña, vecina de esta villa de Córdoba, otorga poder general a Francisco Rodríguez de Piña, su hijo legítimo, vecino de esta villa, para que en su nombre pida, reciba y cobre todo lo que le deban a la otorgante, asimismo, la defienda en todos sus pleitos. También, para que venda una casa en el pueblo de Quichula [Quechula], provincia de Tepeaca, en la calle Real de dicho pueblo, cuya casa linda con solar y casas del Bachiller Juan Francisco [Jaimes Ricardo Villavicencio], su hermano.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REALManuel Gómez Dávila, Juan Gómez Dávila y doña María de Olaso y Salgado, viuda de José Gómez Dávila, vecinos de esta villa de Córdoba, como albaceas testamentarios del difunto José Gómez Dávila; dijeron que dicho difunto les dejó comunicado que le vendió al Secretario Juan de Espinosa, Escribano Público Propietario y de Registros del partido de Orizaba y de San Antonio Huatusco, una hacienda de trapiche de hacer azúcar nombrada San José en esta jurisdicción, al pago de San Lorenso Serralbo [San Lorenzo Cerralvo], con 6 caballerías de tierra en que está fundada, en precio de 20 563 pesos y 5 reales; de los cuales 16 873 pesos y 5 reales le pagó en reales de contado y los 3 690 pesos están impuestos y cargados a censo principal. Y por inconvenientes, el difunto no otorgó escritura en forma por la cual les dejó encargado que la otorgaran, y poniéndolo en efecto y ejecución, otorgan que venden al Secretario Juan de Espinosa la dicha hacienda de trapiche de hacer azúcar con todo lo que le pertenece y se detalla en esta escritura, entre lo que destaca un negro esclavo nombrado Miguel, maestro de azúcar, de cuarenta años, junto con su mujer, y un mulato purgador de nombre Miguel Rico, de treinta y dos años más o menos. Asimismo, los albaceas declaran que tiene recibidos los 16 873 y 5 reales y los 3 690 pesos quedan impuestos y cargados a censo principal redimible sobre dicha hacienda, de los cuales 1 250 están a favor del Regidor José de Leiva, vecino de esta villa, por razón de las tierras en que está fundada dicha hacienda; 1 000 a favor de una obra pía de que es patrón el cura que es o fuere del pueblo de Quichula [Quechula]; 840 pesos a favor de la comunidad y naturales del pueblo de San Pedro Tequila, jurisdicción de Orizaba; y los 600 pesos restantes a favor de la comunidad y naturales del pueblo de Tlacotepeque [Tlacotepec].
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICORosa María Monfil, natural del pueblo de Quechula y residente en el pueblo de Jalapa, hija legítima de los difuntos Manuel Monfil y María de Palacios, viuda de Juan Bandala, realiza testamento, en el cual nombra como albacea al Capitán Antonio Ribot y como no posee bienes, solicita que se diga una misa por su alma, de lo que sobre del pago de adeudos que tiene.
Vicente Gómez, hizo exhibición de tres copias de una escritura para que se registre en este libro, de las que se manifiesta haberse otorgado en la ciudad de la Puebla en 26 de febrero pasado, por don José Guerra, vecino y del comercio del pueblo de Quichula [Quechula], en la jurisdicción de Tepeaca, como principal deudor de por sí, y en voz y en nombre de don Pedro Gutiérrez Islas, Regidor Perpetuo, Alférez Real de este Ilustre Cabildo; de doña Antonia Muñoz de Anaya, viuda de don Pedro Agustín de Andrade; y de don Francisco Javier Ajamil, vecino y del comercio de ésta, como sus fiadores. En dicha escritura se manifiesta que don José Guerra presentó memorial ante el Obispo Victoriano López Gonzalo, pidiendo le librara de los principales depositados en las arcas del cofre la cantidad de 6 000 pesos a réditos de 4 por ciento el primer año y de 5 en los demás, en la que ofreció para su seguro la fianza de los citados tres individuos; lo cual dicho obispo lo autorizó y mandó que se le diese la cantidad de 6 037 pesos 4 granos; por lo cual el citado José Guerra se dio por entregado de la cantidad y se obligó a pagarla por sí y por los fiadores de dar y pagar sus respectivos principales en los términos ya citados, y para seguridad del pagó hipotecó todos sus bienes presentes y futuros.
JOSÉ MARÍA GERALDINO Y ABAD, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDO