[Diego de Montalvo], vecino de la ciudad de los Ángeles, se obliga de dar y pagar a Francisco de León, 100 pesos de oro común, los cuales el susodicho le prestó en reales de plata.
PUEBLA DE LOS ÁNGELES, CIUDAD DE LA
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María de Oliveros, viuda y vecina de la ciudad de los Ángeles, se obliga de pagar a Álvaro Rodríguez, 88 pesos de oro común que por intercesión de Juan de Medina pagó por la colegiatura de Gómez Basurto, su hijo, en la ciudad de los Ángeles.\n\n
Gabriel Bravo, Escribano de Su Majestad, se obliga de pagar a Alonso de la Rosa Calderón, 66 pesos de oro común, los cuales son por razón de 55 fanegas de maíz que del susodicho recibió compradas.\n\n
Juan de Pastrana, vecino de la ciudad de los Ángeles, se obliga de pagar a Hernando de Chávez, 2 000 pesos de oro común, los cuales son los que el susodicho y doña María de Oliveros, su mujer, le vendieron por un sitio de molino y batán que está en términos de la dicha ciudad.
Pedro Nava, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga de pagar a Diego Romano, Obispo de Tlaxcala, y a los señores deán y cabildo de él y a la santa iglesia de la ciudad de los Ángeles o al mayordomo de ella, 97 pesos 7 tomines de oro común, los cuales son por razón de 5 tomines del diezmo del año de 84 que pasó, que deben tomar las comunidades de Chiapulco, Maltrata, Orizaba, Chocamán, San Antonio y San Juan, con más lo que debe el Padre Tomás Ruiz y Simón de Prado y otros vecinos de los dichos pueblos.
Cristóbal de Miranda, vecino de la ciudad de Chiapas, se obliga a pagar a Martín Larios, vecino de la ciudad de los Ángeles, 740 pesos de oro común, los cuales son por razón y de resto de dos sitios de estancia de ganado mayor que el susodicho le vendió con el ganado de su hierro.\n
Diego de Lucas, vecino de la ciudad de los Ángeles, se obliga a llevar 21 mulas cargadas de cacao, propiedad de Francisco Mejía Saavedra, desde el pueblo de [Tlalixcoyan] hasta la ciudad de Tlaxcala, de hoy en 16 días. Y el susodicho Francisco Mejía le ha de dar y pagar por flete de cada una mula 7 pesos de oro común.
Juan de Torres, residente en la labor de Estapa, se obliga a pagar a Esteban de Carvajal, vecino de la ciudad de los Ángeles, 380 pesos de oro común, los cuales son por razón de 200 fanegas de trigo, a peso fanega; por un caballo blanco del hierro que está al margen de esta escritura, en 50 pesos; 16 vacas de diferentes hierros y colores, de a 4 pesos cada una; por 5 potros a 10 pesos cada uno; y la resta que son 16 pesos que el susodicho le dio en reales.
Diego de Montalvo, vecino de la ciudad de los Ángeles, residente en este pueblo de Acultzingo, se obliga de pagar a Tomás Ruiz de Zúñiga, Vicario del dicho pueblo, 144 pesos de oro común, los cuales son por razón de tres bueyes de arada, cuya cantidad pagará para el día de pascua de navidad de este año.\n
Luis de Oliveros, beneficiado del partido de Zongolica, se obliga a pagar a Juan de Molina Valderrama, Vicario del ingenio de Orizaba, la cantidad de 362 pesos y medio de oro común, los cuales son por razón de 50 arrobas de azúcar, a 7 pesos y 2 tomines arroba, que le compró y recibió en la ciudad de los Ángeles.\n