Jacinto de Herrera, presbítero, vecino de Tlacolulan, dio poder al bachiller Sebastián de Pedraza, vecino de la Puebla de los Ángeles, para que lo represente en todos sus pleitos civiles y criminales, y en especial vea lo relativo a la fundación de una capellanía que por cláusula de testamento, mandó instituir Hernando Rodríguez Barrera en la Villa de Tepeaca.
PRESBÍTEROS
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Don José de Ceballos y Burgos, vecino de esta jurisdicción, residente en su ingenio de hacer azúcar, como principal deudor, y Don Pedro Gutiérrez de Ceballos, como su fiador, se obligaron a pagar al Lic. Andrés de Benavides, presbítero, beneficiado del partido de Naolinco, como tutor y curador de las personas y bienes de Antonio y Matías Franquez, 1,112 pesos en reales, por otros tantos que el dicho beneficiado les ha dado en reales de contado, para el día de Navidad del presente año, con el rédito del cinco por ciento anual.
Doña Úrsula Castillo, de esta vecindad, con la licencia marital que dio fe el propio escribano, otorga que vende a don José Mariano de Casas, de la misma vecindad, una casa de paredes de edificio bajo, cubierta de madera, ladrillo y teja, situada en el callejón que nombran del chorro del Poblano a su confín y se compone con un pedazo eriazo, de 19 varas de frente, el cual lo hace hacia el sur y del otro lado, con casa que fue del difunto Juan Ladrón de Guevara y 44 y media de fondo hacia el norte, por donde linda con solar del presbítero don José Alejandro de Campo, por el costado del frente linda con solar de la viuda de Antonio Salado y por la del poniente, con solar de Micaela Chávez. La cual compró a don Victoriano Guapillo, en precio de 300 pesos por escritura su fecha, en esta villa a 18 de marzo del corriente año y ahora la vende con sus entradas, salidas, usos, costumbres, y servidumbre, al precio de 400 pesos que declara haber recibido al contado.
JUAN JOSÉ PAZ, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODoña Josefa Antonia de Orta, originaria y vecina de la Nueva Veracruz, doncella, hija de don Bernardo de Orta y de doña María Asunción Arroyo, difuntos, otorga su testamento, señalando lo siguiente: manda sea sepultada en la forma y lugar que a su albacea pareciere. Por única vez, lega cuatro reales en plata a cada una de las dos mandas forzosas. Es su voluntad que las alhajas y bienes muebles, lo invierta su albacea en misas a beneficio de su alma. Por sus bienes, señala las alhajas, muebles y demás que tiene conocimiento su albacea. Por no tener herederos forzosos, instituye por su heredero al presbítero don Juan de Dios Orta, su hermano. Revoca cualquier otro testamento, poder para testar u otra última disposición.
JUAN JOSÉ PAZ, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODon Juan Francisco de Bárcena, vecino y del comercio de esta villa, dijo que como apoderado general de don Agustín Mendiola Veitia, vecino de Veracruz, síndico depositario de los bienes de la testamentaria concursada del finado don Miguel Ignacio de Miranda, nombrado en el juzgado mercantil en junta de acreedores, tiene recibidos en este día del licenciado don Ramón Ruiz, albacea de doña Gertrudis Noriega de Zárate y Sandria, la cantidad de 835 pesos cuatro reales, del resto de 1 000 de réditos que ésta declaró deber a don Miguel Ignacio de Miranda, en la cláusula de su testamento que otorgó en el año de 1810. Habiendo acreditado al otorgante el mismo albacea, con documentos que ha visto y de cuya validación se halla satisfecho el pago de la referida su parte había hecho a doña María Francisca Gil, viuda y albacea de don Miguel Ignacio de Miranda, de la cantidad de 164 pesos con que se completan los 1 000 relacionados, en la forma siguiente: 150 pesos en cantidad de a 5 pesos mensuales desde julio de 1814 diciembre de 1816; 2 pesos en enero de 1817; y 12 pesos cuatro reales en importe de un recibo original de doña María Francisca Gil, valor de 5 varas de sarga que entregó el presbítero don Ildefonso Moreno por cuenta de la Noriega; dándose como se da el otorgante de recibido del albacea de la enunciada cantidad de 835 pesos cuatro reales, de lo cual entregó carta de pago.
JUAN JOSÉ PAZ, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODoña María Luisa de Castro y de Guevara, de esta vecindad, vende a doña María Francisca Peredo, residente en esta villa, una casa de paredes, de edificio bajo cubierta de madera y teja que posee en esta villa, haciendo esquina a las calles de San Francisco hacia el sur y del otro lado el cementerio de la iglesia y convento de San Francisco; por su fondo, al norte, linda con casa que fue del presbítero don Antonio Zárate; por el costado del poniente hace el otro frente a la calle del Ganado y del otro lado casa que fue de José Antonio de Acosta y María Josefa Bravo, su esposa; por costado del oriente hace otra esquina y frente al callejón de la Cierpe [Sierpe] o ya sea de Acatzingo, y del otro lado casa de don Joaquín de Mora. Cuya finca deslindada, es la misma que su difunto marido, don Mariano Ladrón de Guevara, compró de don Mariano de Campo y misma que Guevara había vendido a don Manuel Hidalgo, y cuyo contrato reincidió la otorgante, en quien recayó parte de gananciales y heredera absoluta de su única hija, doña María Dolores Ladrón de Guevara de Landa, ya difunta. Finca que vende con sus entradas, salidas, usos y costumbre, derechos y servidumbres, libre de empeño, censo e hipoteca, por precio de 3 000 pesos que le ha pagado en efectivo.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO DE LA FEDERACIÓNDon Joaquín Ruiz, vecino de la capital de Mejico [México], otorga poder al presbítero don Francisco Jurado, residente en la citada capital, para que en nombre y en representación de su persona, deudas, derechos y acciones, se encargue de los pleitos y cobranzas que tenga o en adelante tuviere con cualesquiera personas. Asimismo, se le da este con libre y general administración con facultad de enjuiciar, jurar y sustituir.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANODon José María Cruz Ortiz de Zárate, vecino de esta villa, otorga que vende realmente a don José Antonio Barradas y su hijo don José María Barradas, vecinos de los Otates, el rancho nombrado El Dominico sus tierras en jurisdicción de esta villa, que linda por el sur con el Presbítero don Francisco Antonio Rubio Roso saliendo de la barranca grande los Acahuales; por el poniente con el Presbítero don Juan de Ulloa, saliendo de la barranca grande a la Mesa del Presidio a donde comienza la barranca de los Pescaditos, atravesando lomas y barrancas hasta llegar al pie de la Loma del Pastle al arroyo del Dominico; por el norte con los López del Baluarte todo el arroyo abajo hasta llegar en frente de la Peña de la loma Alta de las tierras de éstos; y por el oriente con las tierras y linderos de don José Francisco Díaz y Torres saliendo de la barranca a las Lomas, cogiendo la derechura de la piedra grande por arriba del rancho de los Coyoles, por donde nombran los Jícaros arriba del piso Azteca, atravesando la barranca de Ojo de Agua y subiendo al fondo de la Mesa buscando la derechura de la Sapateña [Zapateñas] llegando a la barranca de los Acahuales. Cuyo rancho es el mismo que se le adjudicó como consta en los autos que se siguieron sobre testamentaria de su finado abuelo don Anastasio Cruz. Lo vende en cantidad de 1 000 pesos, de los cuales 500 al contado y los restantes se los quedan reconociendo en el expresado rancho por el término de un año.
FRANCISCO FERNÁNDEZ Y AGUDO, ALCALDE CONSTITUCIONAL DE SEGUNDA NOMINACIÓNEl Presbítero don Miguel Amado Bordoy, de esta vecindad, dijo que el Ilustrísimo Señor don Manuel Ignacio González del Campillo, Dignísimo Obispo que fue de la Puebla de los Ángeles, lo nombró capellán propietario de la que fundó doña Ana Francisca del Valle; y no habiendo podido pasar al obispado, por la necesidad que tiene de estar aquí desempeñando su ministro, ha resuelto otorgar poder al Presbítero don José Tomás Guerrero, vecino de dicha ciudad de los Ángeles, para que a su nombre y representación, solicite, pida y tome posesión y canónica colación de la capellanía referida, con las aceptaciones, juramentos, protestas y requisitos prevenidos por el Santo Concilio de Trento y demás provisiones diocesanas.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO NACIONAL Y PÚBLICO INTERINODon Gabriel Roso, de esta vecindad, dijo que por fallecimiento del Presbítero don Mariano Merino Roso, quedó vacante la capellanía que con principal de 4 000 pesos fundó doña Paula Barradas, y que hoy toca a don Manuel Roso, hijo del comparente y, necesitándose acreditar esto, para hacer las solicitudes precisas en el juzgado de capellanías del obispado de Puebla y no pudiendo pasar, por sí el relacionante, en razón de su escases, ha resuelto otorgar poder amplio al Licenciado don José María del Castillo y Quintero, para que en su representación comparezca en los Juzgados Eclesiásticos de dicho obispado, a entablar la solicitud de la indicada capellanía para el relacionando joven ciudadano don Manuel Roso, exigiendo cuántas justificaciones se requieren para acreditar el derecho que a éste asiste, haciendo cuanta gestión considere necesario hasta lograr favorable declaratoria.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO NACIONAL Y PÚBLICO INTERINO