Don Fernando Niño de Córdoba de la Higuera, vecino de Jalapa, otorga poder general al Bachiller Manuel del Pozo, Presbítero en esta residencia, para que lo represente en todos sus actos civiles, criminales y eclesiásticos.\r\n
PRESBÍTEROS
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El Bachiller Manuel del Pozo, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles, dijo que por despacho del Doctor y Maestro Carlos López Torrijos, Juez de Testamentos, Capellanías y Obras Pías mandó por auto de 17 de julio de 1703 se trajesen al pregón las fincas de la capellanía cuyo propietario es el Bachiller Miguel Pérez de Medina y por comisión al Bachiller Antonio Méndez de la Cruz, Teniente de Cura, para que procediese al remate, informándose que el remate se haría el 27 del mismo mes y año, y habiendo sacado el último pregón y hecho el remate de 2 caballerías de tierra por 600 pesos de oro común a censo redimible, se notificó en ese día para que se le hiciera la escritura de imposición, por lo que impone en las tierras 600 pesos en que se remataron para pagar los réditos que le corresponde por cada año hasta su redención. Dichas caballerías de tierra colindan con el cerro Macuiltépetl, por otra parte con tierras de Diego de Zárate, con tierras de Sebastián de Acosta y con tierras de Domingo Luis.
El Bachiller Juan de Matamoros, Presbítero, albacea único de Diego de la Torre Arnate por haberse desistido el Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Juan José de Thormes, de la misma vecindad, una esclava nombrada María de la Encarnación de 13 años de edad, criolla nacida en la casa del difunto y que quedó como uno de sus bienes, la cual se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, en 150 pesos de oro común.
El Bachiller Manuel Mellado y Estrada, Presbítero del Obispado de la Puebla, hijo legítimo de José Mellado, difunto, y de Antonia de la Parra, mujer legítima de don Luis de Estrada, estando enfermo en cama otorga su testamento de la siguiente manera: manda se dé al Mayordomo de la capilla del ingenio de Nuestra Señora de la Concepción 50 pesos para ayuda de la vidriera que se intenta poner; se den 11 pesos de limosna para la compra de una campana; le debe a Juan Hernández 50 pesos; a Gregoria Vázquez 100, entre otras deudas que tiene y le tienen. Entre sus bienes se cuenta una mula y un caballo. Nombra como albaceas al Bachiller Juan de Matamoros, cura interino, a don Diego de Castro y Gamboa y a don Juan Montañés de la Cueva. Como heredera nombra a su madre.
Don Diego Valverde, vecino de la Ciudad de la Veracruz, dueño del ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios, alías Pacho, otorga que lo arrienda al Bachiller Manuel de Estrada y Mellado, Presbítero Domiciliario de este Obispado, con todas sus tierras comprendidas dentro de los linderos de sus títulos, así con sus casas de vivienda, molino de purgar con 15 bueyes; por tiempo de 7 años que han de correr y contarse desde el 1 de abril próximo venidero, en 250 pesos de oro común en cada año pagados al principio, bajo las condiciones que se inscriben en esta escritura.
Doña Ángela de Malpica, española vecina del pueblo de San Miguel Perote, viuda del Capitán Fernando Bazán de Otero e hija legítima del Capitán Juan de Malpica, natural de los Reinos de Castilla y de doña Catalina de Borboa, natural de San Miguel Perote, estando enferma en cama y en su entero juicio, otorga su testamento de la siguiente manera: hace las mandas acostumbradas. Manda se les ajuste las cuentas a sus criados como consta en su libro. A Ángela Rendón pide se le den 30 pesos. Pide a sus albaceas que con la mayor brevedad ajusten su caudal. Declara que al contraer matrimonio llevó por dote 3,546 pesos. Nombra como albacea al Bachiller Tomás de Malpica, su hermano Presbítero; a don José Gastelu y Ugarte, su yerno; y al Capitán Antonio Fernández, su cuñado vecino de la provincia de Tlaxcala. Como tutor nombra al Bachiller Tomás de Malpica y a José Gastelu y Ugarte, y como herederos a sus 6 hijos.
Don Diego Méndez de Granda y doña Dionisia María de Herrera y Sosa, marido y mujer vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que esta última le otorgó poder para pleitos a su marido quien a su vez lo sustituyó en don Félix Manzano, Procurador de la Audiencia Ordinaria de la Nueva Ciudad de la Veracruz, quien revoca dicho poder para conferírselo al Licenciado Francisco Zeferino de Orbe Arbieto y Tovares, Presbítero del Obispado de la Puebla, Abogado de la Real Audiencia de México, para que en su nombre pida demande y cobre cualquier cantidad de pesos de oro, plata, joyas y otros bienes.
El Capitán Don Antonio Díaz de Córdoba, como principal obligado, y el Bachiller Nicolás Díaz de Córdoba, como su fiador, vecino de la jurisdicción de San Juan de los Llanos, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, 599 pesos, 3 tomines y medio y 2 granos de oro común, por otros tantos que valieron y montaron las semillas del diezmo del año pasado de 1678, que compraron al Lic. Juan González de Castro, presbítero, colector de diezmos, para fin del mes de diciembre de 1679.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, propietario del ingenio La Santísima Trinidad, y como patrón de las capellanías de misas que fundaron Antonio Pérez y su mujer, una de 1500 pesos impuesta sobre las casas de Nicolás de Valdivia, escribano de la ciudad de Los Ángeles; y otra de 500 pesos, impuesta en casas que posee Antonio Correa en dicha ciudad; y por haber tenido noticia del fallecimiento del capellán Lic. Andrés Suárez de Arce, presbítero, nombró por capellán propietario de las citadas capellanías al Bachiller Nicolás Álvarez, clérigo de menores órdenes domiciliario de este obispado.
Domingo de Oliveros, mercader, vecino de Jalapa, en nombre del Licenciados Don Antonio Moreno, Promotor Fiscal de este obispado, del Bachiller Don Juan Cortés del Aguila, presbítero, mayordomo del convento de religiosas de San Gerónimo y Colegio de Jesús María de la ciudad de Los Ángeles, y en nombre del Doctor Don Andrés Sáenz de la Peña, Arcediano de la Santa Iglesia Catedral de dicha ciudad, por el Licenciado Don Antonio de Tamariz Carmona[Carmona Tamariz], Canónigo de la Catedral de la ciudad de Valladolid, Obispado de Michoacán, dio en arrendamiento a Doña María Álvarez de Fonseca, viuda de Felipe González, arrendatario y vecino de esta jurisdicción en la Venta de la Hoya, y a su hijo Agustín González, la dicha venta y lo a ella perteneciente, por tiempo de 3 años, a partir de hoy día de la fecha, y al precio de 150 pesos de oro común anuales.