El Alférez Sebastián de Flores Moreno y doña Gertrudis de la Gala y Thormes, su legítima mujer, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas y tenedores de los bienes de Juan de Thormes, su hermano, dijeron que ordenó se impongan 2, 000 pesos de principal a censo y dotación, por memoria de misas sobre el valor de las casas que fueron de su morada; por tanto instituyen y fundan la memoria capellanía de misas en que la cláusula expresa, perpetuamente en el convento del Señor San Francisco, una en cada mes, cuyas casas están ubicadas en la plazuela de arriba que da a la calle que baja a la Plaza Pública, colindando al poniente con solar de indios de este pueblo, al norte con casa y solar de Antonio Jaimes, al sur con solar y casa de los herederos de Francisco de Zorrobiaga; los réditos se han de pagar cada año hasta celebración de enajenación.
PLAZA PÚBLICA
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Isabel Muñoz, viuda, vecina de esta villa de Córdoba, otorga que vende a Ana de Castro, mujer legítima de Matías de Guzmán, un medio solar que tiene en esta villa en el barrio que llaman el Pitiguao, que por una parte linda con otro medio solar que vendió a Tomás García, maestro de sastre, y por el otro lado hace esquina calle en medio que baja de la plaza Pública al río frente a solar eriazo. El dicho solar quedó por bienes de doña Catalina de Esparragosa y es el mismo que le donó el Alférez Antonio Miguel, y al presente lo vende en precio de 40 pesos de oro común.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOEl Capitán don Antonio de Leiva Esparragosa, dueño de hacienda del beneficio de hacer azúcar en la jurisdicción de la villa de Córdoba y vecino de ella, otorga en arrendamiento al Alférez Antonio Miguel, una casa compuesta de una esquina, una recámara y dos cuartos en el patio, pozo y lo demás que le pertenece, ubicada en la calle que sale de la plaza Pública al convento de Señor San Antonio. La arrienda por un año a partir del primero de mayo de este año, por precio de [100 pesos].
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOEl Alférez Mayor don Miguel Valero Grajeda, Regidor Perpetuo de esta villa de Córdoba por Su Majestad, dijo que es dueño de la hacienda del beneficio de hacer azúcar nombrada San Miguel y Santiago [hacienda Santiago y San Miguel] en tierras propias, en jurisdicción de esta villa; y de una casa principal de piedra y madera, también en esta villa, en la esquina de la plaza Pública de ella, que va para el camino real de la Nueva ciudad de la Veracruz, y linda por una parte con casa que quedó por bienes de doña Juana de Contreras Gatica; por el fondo con casa del Alguacil Mayor don Gregorio Martínez de Solís; y hace frente, calle en medio, con casa de doña Agustina Jaimes Dávila Barrientos, sobre la cual están cargados 2 000 pesos de capellanía a favor del ánima de don Benito Rendón, difunto. Asimismo, dijo que sobre dicha hacienda están cargados 7 000 pesos de principal a favor del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de este reino, también 1 200 pesos a favor de la capellanía que dejó fundada por su alma el Licenciado don Juan de Rivera Grajeda. Y porque se siente con muchos achaques y no puede administrar, regir ni gobernar su hacienda por su mucha edad, ha ajustado con el Regidor don Juan Valero Grajeda, su sobrino, hacerle transacción y concierto, por lo cual otorga que vende, cede y traspasa al Regidor don Juan Valero, la dicha hacienda y la casa en precio de los 11 200 pesos, de los cuales se ha de obligar y reconocer 2 000 pesos de capellanía a favor del ánima de don Benito Rendón; 7 000 pesos a favor del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición; 1 200 pesos a favor de la capellanía que fundó el Licenciado don Juan de Rivera; y los 1 000 pesos restantes que le ha de dar su sobrino según tienen pactado. Dicho traspaso se realiza bajo las condiciones que se mencionan en la escritura.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOEl Alférez Don José de Medina, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Bartolomé de Oliver, de la misma vecindad para que por él y en nombre de su esposa Ana Francisca de Córdoba, de en arrendamiento por el tiempo y el precio que hallare, unas casas donde ha vivido ubicadas en la plaza pública de Jalapa, cuyos linderos son muy conocidos.
El Capitán Miguel Jerónimo López de Ontanar, vecino del pueblo de Jalapa, vende al Alférez Juan de Morales, de la misma vecindad, unas casas de vivienda ubicadas en la Calle Real junto a la Plaza, que lindan con casas de los herederos de Ana de Alfaro, con casas que posee el Capitán Antonio de Campo, en 1 150 pesos de oro común; 650 pesos de ellos a censo redimible y los 450 ha de reconocer por pertenecerle al patrono de la capellanía que instituyan Juan de Chávez y Catalina Velázquez y 250 pesos a la capellanía de misas que sirven los religiosos del Señor San Francisco, que deja por vía de depósito en el Alférez por los corridos de 2 años que se cumplieron en septiembre de 1713.
El Alférez de Caballos Juan José Rincón, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que Serafina Teresa de Espinosa, vecina de la Ciudad de México, mujer legítima de Agustín Camacho, ausente, le otorgó poder especial para le venta de un solar, y usando de él, vende a Diego de Aguirre, un pedazo de solar que mide de frente 31 varas y 68 de fondo, ubicado a la entrada de la Calle Real que viene de la plazuela del barrio alto a la Plaza Pública, linda por el costado con casa de Pedro Hernández de la Velada, difunto, por el otro con casa que fue de María Rodríguez y al fondo con el caño de agua que iba a dar al Convento de San Francisco. La venta se hace en 50 pesos de oro común que por su valor le ha dado.
El Alférez Juan de Morales, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que debe y se obliga a pagar a don José Camino y Velasco, residente en el mismo pueblo, 1, 218 pesos, 6 reales y medio de oro común, mismos que proceden por alcance líquido de las cuentas que con él ha tenido y suplementos que le ha hecho desde 1712 a 1715, de lo que se da por contento y entregado a su voluntad, cuya cantidad ha de pagar en un tiempo de 3 años a contarse a partir de esta fecha, y para su seguro pago hipoteca una casa ubicada en la calle que de la Plaza Pública va para el camino de La Puebla de los Ángeles.
El Alférez Laureano Fernández de Ulloa, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que ha recibido de don Gregorio Fernández Mantilla, de la misma vecindad, 700 pesos de oro común, mismos que le debía por el precio del Mesón de este pueblo, ubicado en la Plazuela Pública y se obligó a pagárselos el 1 de septiembre del año pasado.
Manuel Gómez Dávila, doña María de Olaso y Salgado y Juan Gómez Dávila, albaceas testamentarios del Capitán José Gómez Dávila, dijeron que respecto a tener presentado el testamento de José Gómez Dávila, otorgan que hacen inventario de los bienes que dejó dicho difunto, entre los cuales destacan: Una casa principal de piedra y madera, cubierta de teja que fue de la morada de dicho difunto, en esta villa, en la calle Real que sale de la plaza Pública al camino de la Veracruz, que es esquina y hace frente con casas del Alguacil Mayor don Gregorio Martínez de Solís. Un mulato nombrado Manuel, de treinta años, casado con Catalina, negra de veintiséis años, con un hijo mulato, nombrado Nicolás, de ocho años de edad. Varios esclavos nombrados Isabel, de cuarenta y cinco años, con un hijo nombrado Salvador, de un año de edad; Lucía, de treinta años, con su hijo Juan Domingo, de un año; Antonia, de cuarenta años; una negrita nombrada Juana de edad de [roto]; entre otros que se mencionan en el acta. Diferentes piezas de ropa de vestir, armas, muebles, cajas de diferentes hechuras y tamaños, joyas de oro y plata. Lienzos de diferentes pinturas y advocaciones, nueve láminas con sus marcos de realce de concha, una hechura del Señor San José, de marfil de media vara de alto, otra hechura de marfil de Santa Rosa y otra de Cristo crucificado. Un ángel de cuerpo entero en su peana, el que sale en el santo entierro, con sus treinta monedas, con su cauda y adorno. Un misal, tres libros de Fray Luis de Granada, otro de recopilación de cédulas y quince libritos pequeños viejos. Los albaceas dijeron que también harán el inventario de los bienes que dejó el difunto en el paraje que nombran el [Novillero] donde fundó un rancho.