Querella que sigue Alexandre Xácome, vecino y labrador del pueblo de Maltrata, dueño de un sitio y herido [sic] de Molino en los términos del pueblo de Acultzingo, por el camino real que va para la ciudad de los Ángeles, donde está una quebrada a mano derecha del dicho camino, cosa de 50 pasos, que llaman Achachapaco, cuyo molino ha de moler con cuatro fuentes que están alrededor de la quebrada, las cuales se juntan, cuyas fuentes se llaman Gueinazumban, Tepeatl, Sosupansigo y Otoncoatl (sic), contra Pedro de Soto, vecino del pueblo de Acultzingo, marido y conjunta persona de doña Antonia Montalvo, primera mujer que fue de Francisco Moreno de Toral, y anterior poseedora del herido de molino, pues dicho Soto cometiendo el delito de despojo se ha entrometido en abrir y zanjear una de las cuatro fuentes de agua nombrada Otoncoatl, aprovechándose de ella en una hacienda de labor que ha fundado junto al pueblo de Acultzingo.
MOLINOS
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Petición presentada ante el Capitán don Martín de Rada, Alcalde Mayor, en la que José Ferrera Figueroa, en nombre de don Nicolás Vivero y Peredo, Conde del Valle de Orizaba, expone que su parte tiene arrendado a don Manuel Manrique de Lara y a Pantaleón Fernández, dos molinos en esta jurisdicción, el de el puente nombrado San Juan, y el de los alisos Nuestra Señora de la Asunción, y por estar cumplidos pide que mande notificar al dicho don Manuel y Pantaleón ajusten cuentas y paguen a su parte la renta que están debiendo. \n
Copia de petición de 20 de mayo de 1659, en la cual el Licenciado Juan Martín de Tovar, Presbítero, Vicario del pueblo de Maltrata, de esta jurisdicción, hijo y heredero de Alexander Jácome y de Inés Díaz de Tobar, pedía que se mandara valuar por dos personas de albañilería y carpintería un molino de pan moler y una venta que tiene en el pueblo de Acultzingo, para repararlo y acabarlo de lo necesario.
Diego de Gamboa, vecino de Jalapa, recibe de sus suegros Melchor de los Reyes y Doña Isabel del Moral, un molino de pan moler, unas casas de piedra cubiertas de teja, un solar, joyas, ropa, y otros enseres, que restan para el cumplimiento de la promesa hecha a Sebastiana del Moral, vecina de Jalapa.
Doña Magdalena de Tejeda, viuda, vecina de Jalapa, dio en arrendamiento a Juan Rodríguez, vecino de esta provincia, un molino de pan moler en esta jurisdicción, con dos piedras, las casas de vivienda, un descargadero, 11 bueyes y novillos, cinco rejas de arar, cuatro indios gañanes, las tierras de labor y demás pertrechos, durante dos años, ganando en cada uno 200 pesos de oro común y 50 fanegas de maíz.
Fernando del Castillo, maestro de carpintería, vecino de Jalapa, se convino con Baltazar de los Reyes para construirle una rueda de ingenio de fundir y moler metales junto al pueblo de Hueyapa, en la falda del volcán; y por dicha obra, Baltazar de los Reyes le ha de pagar 650 pesos de oro común.
José Cayetano de Castro, vecino del pueblo de Jalapa, vende a María de Ortiz de Zárate, un pedazo de solar con 12 varas de frente y 31 ½ de fondo, al oriente linda con calle que baja hacia el molino de Francisco Maniau y Ortega, al poniente con solar de Francisco Velad, al sur con casa de Mariana Meléndez, callejón en medio y al norte con casa y solar de doña Clara Elena de Reina, propiedad que compró en compañía de su cuñado Domingo Franceschi [Franco]. La venta se hace en 72 pesos.
Don José Antonio de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, informa que Alonso García de la Torre, compró a Diego González y Mariana de Astudillo, marido y mujer, 1, 000 pesos de censo, cargados a favor de un molino de pan moler, ubicado en 2 casas bajas de paredes y tejas, que lindan al norte con la Calle Real que sale de esta plaza para el camino de Veracruz, al sur con solar que fue de Jerónimo de Acosta, al oriente con casas que fueron de don Diego de Castro y Gamboa y al poniente con casas de don Juan Antonio de Arce y Arroyo, con réditos a favor de la iglesia del Convento de San Francisco, y para hacer valido el reconocimiento del censo, solicita al Capitán don Pedro José Durán, Síndico de dicho convento, que realice escritura de reconocimiento del citado censo.
Don Francisco Maniau y Ortega, vecino de España y residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Juan Ignacio de Aristizabal, vecino de la Ciudad de los Ángeles, para que saque la cantidad de 3, 000 pesos oro común de cualquier convento, capellanía, obras pías, tesorerías, mayordomías o cualquiera persona que le quiera prestar, a censo redimible con obligación de réditos de 5 % anuales, hipotecando un molino para moler pan que tiene en este pueblo.
Don José Antonio Santa Ana y doña Gertrudis Margarita Velázquez Zavala, marido y mujer, vecinos del pueblo de Jalapa, venden al Convento de Nuestro Padre San Francisco, 20 pesos de censo, para lo cual imponen la cantidad de 400 pesos que les entregó el Reverendo Guardián de dicho convento, Fray Juan de Dios Mariano del Rosal, sobre un molino de moler pan y casas de paredes y tejas, las cuales lindan al sur con el Río de Santiago, al oriente con la calle que baja de las gradas de este convento, al norte con un callejón que sale de Tecuanapan para la ciénega de las Ánimas y al poniente con dicha ciénega, para lo cual se obligan a pagar dichos 400 pesos.