Don Manuel de Santa María, vecino en su hacienda de Mastatlán, dijo que para el fomento y refacción de sus fincas le ha franqueado don Luis García Teruel, hacendado en este cantón, la cantidad de 2 677, y han convenido que debe quedar saldado este adeudo en junio del año próximo de 1835 haciendo abonos parciales de 200 pesos en cada mes, comenzando el primer abono a mediados de mayo de este presente año en que ha de principiar el comparente su molienda de caña para entregarle las mieles al señor García Teruel, con cuyo objeto ha franqueado esos reales; y como que las mieles deben importar mensualmente mucho más de los 200 pesos del abono fijado, el exceso lo ha de pagar García. Es igualmente condición que, si a la vez tuvieren las mieles más precio que en el día, se aumentarán a proporción los abonos a mayor cantidad que los 2 000 pesos designados. Que dicho crédito se ha de caucionar con hipoteca de la hacienda referida y el rancho nombrado la Mesa propio del comparente, incluyéndose las siembras de caña, formalizándose el correspondiente instrumento. Por lo que reduciendo a efecto el nominado don Manuel de Santa María confiesa tener recibido de don García Teruel los 2 667 pesos referidos y otorga que se obliga a satisfacer esa suma con abonos de 200 pesos mensuales comenzando en el mes de mayo de este presente año. Y para mayor seguro de esta obligación hipoteca las dos fincas que por suyas propias posee ubicadas en términos de este cantón nombrada la una San Sebastián Mastatlán y la otra la Mesa de Mastatlán.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANOMOLIENDAS
5 Descripción archivística resultados para MOLIENDAS
Francisco de Orduña Guzmán, administrador del ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios, que es de los herederos del Regidor Luis Pacho Mejía, vecino de esta jurisdicción se obligó a pagar a Alejo Pacheco, vecino de la nueva Veracruz, maestro de carpintería, 106 pesos de oro común que restan de 400, precio en que concertó la molienda con su rueda del dicho ingenio, para fin del mes de agosto del presente año, con las costas de la cobranza.
El Capitán Don Claudio Teodoro de Ceballos, vecino de esta jurisdicción, hijo legítimo, albacea y heredero del Capitán Don José de Ceballos y Burgos, dijo ser poseedor entre otros bienes que dejó su padre, de un ingenio que esta proindiviso nombrado Nuestra Señora del Rosario, en términos de Naolinco, con sus casas de vivienda, esclavos, tierras, calderas, moliendas, prensas, pertrechos y ganado, y en él su padre impuso un censo de 6, 000 pesos de principal y 300 pesos de renta en cada un año, a favor del Real Fisco del Santo Oficio de la Inquisición, según consta de una escritura fechada en la ciudad de México el 30 de julio de 1647. Atento a lo cual, por la presente, y como curador de su hermana Doña Micaela Jerónima de Ceballos y en el suyo propio, reconoció dicha escritura y se obligó junto con su parte, a pagar los réditos mientras no se redima el principal.
Bartolomé de Contreras, vecino de esta provincia, se obligó a construir una rueda de ingenio, una molienda, y una presa con todos sus pertrechos, en la hacienda de Baltazar Vázquez de Herrera, por la cantidad de 2 700 pesos de oro común.
Baltazar Vázquez de Herrera, vecino de la ciudad de Toledo, en los reinos de Castilla, y residente al presente en su ingenio Nuestra Señora del Socorro, en esta provincia de Jalapa, vende a Francisco Pérez Romero, vecino de Jalapa, el referido ingenio de azúcar, ubicado en la parte nombrada Xalatengo, con cuatro caballerías de tierra, un sitio de ganado mayor, un sitio de ganado menor, con su casa de molienda, calderas y una prensa, 260 carretadas de caña, 20 esclavos negros, 25 bueyes de tiro, un sitio de venta y otros pertrechos, por el precio de 40 000 pesos de oro común.