Ante Juan Silvestre Martínez de Montemayor, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, compareció Juan Domínguez, a nombre de don Manuel de Rosas, Caballero de la Orden de Santiago, vecino de la villa de Córdoba, para registrar una partida de ganado de 960 reses y toros que don Manuel compró en la citada villa, de la hacienda de vacas nombrada la Estanzuela, que es de don Fernando Ventura de Rivadeneira [roto]\n
Ante don Alonso de la Barreda, Teniente de Alcalde Mayor, pareció Cristóbal Márquez Catalán, en nombre del general don Diego Ortiz de Largachi, Caballero del Orden de Santiago, vecino de la ciudad de la Nueva Veracruz, criador de ganado mayor en sus haciendas de vacas nombrada Cuyucuenda, San Cristóbal y Mecayucan, situadas en los términos de Tlalixcoyan, jurisdicción de Veracruz, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 1,000 reses, toros y novillos que trae de las dichas haciendas, para pasar a la ciudad de los Ángeles, México y otras partes para su venta.\n
Ante don Juan González de Olmedo, Teniente General de esta Jurisdicción, pareció José Suárez, mayordomo de la hacienda de vacas nombrada Cuyucuenda, que es del General don Diego Ortiz de Largacha, Caballero de la Orden de Santiago, Alférez Mayor de la Nueva ciudad de la Veracruz, en su nombre pidió el registro de una partida de ganado mayor que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 400 reses, toros y novillos, para pasar a los altos de Maltrata a donde los lleva a entregar al Capitán José Blanco, obligado de las carnicerías y abasto de la ciudad de los Ángeles.\n
Mandamiento de don Antonio Sebastián de Toledo Molina y Salazar, Virrey Lugarteniente, Gobernador y Capitán General de la Nueva España, dirigido al Alcalde Mayor de Orizaba, en el que se menciona que ha despachado diferentes comisiones para averiguar y descubrir los azogues que vinieron extraviados en la flota de cargo del General don Joseph [José] Senteno [Centeno], Caballero de la Orden de Santiago, y conviene en materia de tanta importancia haya todo el cuidado que se requiere. Por lo que manda al dicho alcalde mayor del valle de Orizaba, proceda con especial diligencia averiguar si han pasado, pasaren o llegaren por ella, algunos azogues extraviados en poco o mucha cantidad; y proceda contra las personas que lo trajeren; dando luego conocimiento de ello, para que provea del remedio conveniente.
Autos de inventarios de los bienes que quedaron por fin y muerte don Luis de Vivero y Velasco, Caballero del hábito de Santiago, Conde que fue de estos valles y Vizconde de San Miguel, y de doña Graciana de Acuña y Jasso, su legítima mujer, hechos a pedimento de don Nicolás de Vivero y Peredo, Conde del Valle, y de don Antonio Martínez de Navia, curador ad litem de don Rodrigo de Vivero y Velasco, doña Leonor de Vivero y Mendoza y doña Luisa de Vivero y Velasco, hijos legítimos y universales herederos.
El Capitán Diego Francisco Gradilla y Orejón, Caballero de la Orden de Santiago, Alcalde Mayor y Capitán a Guerra de este pueblo y su partido, Juez de Caminos, Registros y otras comisiones, dijo que es conveniente para la administración de la Real Justicia y vigilancia que debe tener de los caminos que se trajinan y comercian para la Nueva Veracruz y otras partes, por lo que en virtud de las facultades que tiene de su título, nombra a Sebastián Francisco Gallegos, Teniente General de los pueblos de Maltrata, Acultzingo y Necoxtla de esta jurisdicción y sus distritos donde él no puede asistir personalmente, para que como tal use y ejerza.
Martín de Bermeo, vecino de la ciudad de México, otorga poder especial a Antonio [Antón] de Espinosa, a cuyo cargo están las haciendas del Marqués del Valle [en la] provincia de Tuxtla y su comarca, y a Antonio de Matienzo, vecino de la dicha ciudad, para que en su nombre puedan recibir y darse por entregados del ingenio de Orizaba y estancias de ganado mayor y menor, esclavos, herramientas, tierras y molino, casas y labores, caña y cañaverales y demás pertrechos y aperos a todo ello anexos y pertenecientes con las demás cosas carretas, bueyes, mulas, potros, caballos y demás ganados que don Rodrigo de Vivero, caballero del hábito de Santiago, está obligado a entregar en virtud del asiento que con él se hizo, de arrendamiento de todas las dichas haciendas. Así mismo, lo otorga para que puedan aprobar y ratificar el entrego que Felipe de la Cueva [y de Herrera], actual administrador de dicho ingenio, le hiciere de bienes y anexos pertenecientes a dicho ingenio.
Alonso de Paz, labrador, dijo que Rodrigo de Viveros, Caballero del Señor Santiago, le tiene arrendada la estancia y tierras de labor que le dicen Estapa [sic], por tiempo de 9 años, las cuales cede en la misma vía y forma a Juan de Torres. En pago dará 400 fanegas de trigo y 121 pesos de oro común.
Rodrigo de Vivero, Caballero del Hábito del Señor Santiago, otorga poder a Diego de Herrera, vecino y Alcalde ordinario de la ciudad de la Veracruz para que pueda cobrar de Cristóbal Ruiz de Cabrera, ciertas mercedes y demás recaudos de unos sitios de estancia de ganado mayor y menor que entregó al susodicho.\n
Don Rodrigo de Vivero, Caballero del Hábito del Señor Santiago, vende a Francisco de Benavides, vecino de la ciudad de México, 4 000 arrobas de azúcar blanca de la que hacen en este ingenio, puesta en la ciudad de México por precio de 24 000 pesos de oro común, a 6 pesos arroba.