En junta de Cabildo presidida por fray Miguel Postigo, guardián del Convento de San Francisco, los miembros de la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio integrada por don Fernando Cortés de Monroy, Alcalde Mayor de Jalapa, los diputados Francisco Martín Matamoros y Martín López de la Plaza, los mayordomos Juan Rodríguez de Herrera y Cristóbal de Lozana Salazar, el capitán Cristóbal Román, juez de caminos; y los cofrades Francisco Pérez Romero, Alonso García de la Torre, Diego González, Juan Ortuño y Domingo Díaz, se desistieron del derecho que tenían a una capilla en la capilla mayor al lado del Evangelio, en la iglesia del Convento de San Francisco, de que les hizo merced el padre Provincial fray Juan de Elormendi, para que dicho guardián la dé a quien fuere servido.
Juan Arias, residente en el ingenio La Santísima Trinidad, en esta jurisdicción, dio su poder cumplido al Contador Don Juan Blázquez[Juan Blázquez Mayoalgo], juez oficial real en la nueva ciudad de Veracruz, y al padre Rector de la Compañía de Jesús Diego González, que reside en esa ciudad, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que puedan recibir y cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías y otros géneros; especialmente para que puedan vender cualesquiera de sus bienes, señaladamente, un esclavo negro llamado Felipe de la Cruz, de tierra Mozambique, por el precio que hallaren.
Mariana de Astudillo, viuda de Diego González, vecina de Jalapa, funda una capellanía de misas con 1500 pesos de oro común de principal y 75 pesos anuales de renta, los cuales quedaron impuestos sobre unas casas en este pueblo, una labor de maíz, dos caballerías de tierra y otras propiedades.
Sebastián Méndez, vecino de la provincia de Jalapa, vende a Diego González, vecino de este pueblo, tres suertes de caña de azúcar que se hallan en las tierras de Juan de Quiroz, por el precio de 1000 pesos de oro común.
Bartolomé López, vecino de Jalapa, vende a Diego González una esclava negra nombrada Lucrecia, por el precio de 450 pesos de oro común; los cuales, el segundo se obligó a pagar para el día de Pascua de la Navidad del presente año.
El Capitán Domingo de Licona vende a Diego González, vecino de Jalapa, dos esclavos de los ríos de Guinea; un varón de 18 años y una hembra de 24 años, bozales, por el precio de 800 pesos de oro común.
Pedro Sánchez Monge, vecino de Jalapa, vende a Diego González, vecino de este pueblo, una esclava negra, muchacha, criolla, de 12 años de edad, poco más o menos, llamada María, por el precio de 225 pesos de oro común.
Juan de Sosa del Castillo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Pedro Sánchez Monge y a Diego González, su personero, 100 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le restaba debiendo de una mayor cantidad; los cuales dará para fines de agosto del presente año de 1610.
Juan Ruiz de Reynoso, residente en Jalapa, maestro en el arte de la herrería, vende a Diego González, de la misma vecindad, un solar en este pueblo que linda con solar y casas de doña Magdalena de Tejeda; y por la otra parte, con solar de dicho Diego González, por el precio de 15 pesos de oro común.
Juan de Quirós, vecino de esta provincia, se obliga a dar y pagar a Diego González, vecino de Jalapa, 650 pesos de oro común; que restan de todas las cuentas y ventas de cañaverales que el susodicho le hizo, para fines de agosto de 1602.