Manuel de Espinosa, pardo libre, natural vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Ignacio de la Cruz, difunto, y de Simona de Peralta, otorga su testamento de la siguiente manera: Diego Barradas le debe 3 pesos un real; Juan Barranca, su compañero, 2 reales y medio; Cayetano de Santiago, quien le sirve le ha dado hasta 20 pesos un real y le debe aun; declara por sus bienes: 10 mulas y machos, 8 aparejadas de lazo y reata; un caballo y una yegua mansos; la casa de su morada; entre otras cosas menores; declara ser casado con Mariana de San José del Barrio, con quien ha tenido 6 hijos, al contraer matrimonio él tenía una mula y su mujer trajo otra, más el solar en que construyó su casa. Nombra como albacea, tutora y Curadora a su mujer y como herederos a sus hijos.
Agustina Rita de Castro, viuda de Ignacio de la Cruz y vecina del pueblo de Jalapa, vende a María Pérez, vecina de este pueblo, un pedazo de solar de 15 varas de frente y 46 varas de fondo, el cual linda al sur con la calle que sale a Naolinco y casa de Joaquín López, al norte con casa de Gertrudis y callejón en medio, al oriente con solar de la compradora y al poniente con casa que era de María Paz, al precio de 60 pesos.
Don Antonio del Camino y Velasco, vecino del pueblo de Jalapa, Mayordomo de la Cofradía de las Ánimas Benditas, vende a Justo Francisco Jiménez, vecino de este pueblo, una casa y solar que María Flores donó a la mencionada cofradía; la casa es de madera, embarrada de cal y cubierta de tejas, linda al poniente con el Callejón de Flores y solar de Cristóbal Galvino, al sur con solar de Eulalia Francisca Pérez, al oriente con solar de Ignacio de la Cruz y al norte con solar de Pascuala Francisca Olmedo, al precio de 220 pesos de oro común y quedan impuestos a censo redimible con obligación de rédito de 11 pesos anuales, a pagar la mitad cada 6 meses a razón de 5%.
María de los Reyes Pérez, vecina del pueblo de Jalapa, compró a los herederos de Ignacio de la Cruz, un solar de 28 varas de frente y 46 varas de fondo, dividido en 3 partes, uno de 15 varas, otro de 4 varas y otro de 9 varas, dando el total de dichas 28 varas, las cuales lindan al sur con la calle que sale de este pueblo para el camino de Chiltoyac y solar de José Joaquín de Zárate, al poniente con un pedazo de solar de los mismos herederos, al norte con un callejón que sale a dicho camino a Chiltoyac y al oriente con solar de la otorgante deslindada con casita; propiedad que la otorgante pagó a su nieta Inés Alfonsa de Cárdenas, hija de María Pérez, y cuyas cantidades a entregado a don José Parraga.
Ignacio de la Cruz, residente del pueblo de Jalapa, casado en primeras nupcias con María Juárez, vecina del pueblo de Teziutlán, difunta, y en segundas con Agustina Rita de Castro, vecina de dicho pueblo, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas a su citada esposa, junto con don Bartolomé Salvo, mercader y residente de este pueblo, y como herederos a sus hijos legítimos Manuel Antonio, Fernando, Antonio, María Josefa, Rita Ignacia e Inés.
Don Andrés Gutiérrez Calzadilla, residente del pueblo de Jalapa, vende a don Ignacio de la Cruz, un pedazo de solar de 32 varas de frente y 46 varas de fondo, ubicado en el Barrio de Arriba, el cual linda al sur con calle que sale hacia Naolinco y casa de Gertrudis, callejón en medio, al oriente con casa de Mariana Pérez y al poniente con casa y solar de María Paz, en la cantidad de 370 pesos.
Don Mateo de la Cruz, Gobernador, don Pedro Antonio y don Juan Basilio, Alcaldes, Antonio Justo e Ignacio de la Cruz, regidores, Simón Juan, Escribano, junto con los demás Oficiales de Gobierno y vecinos del pueblo de Xicochimalco, criadores y labradores, otorgan poder general a Agustín Briones, vecino de dicho pueblo, para que los presente en todos sus pleitos, especialmente con algunos vecinos de razón como don Fernando Álvarez, Mateo, Simón y Lázaro Luis, quienes no aceptan el compromiso para que sean comunes las tierras de las que son dueños los naturales, negándose a contribuir con reales y ser regulados por el cabildo como si fuesen naturales, gozando de dichas tierras en prejuicio de ambos vecindarios.
Miguel Pérez Chamorro, hijo natural del Alférez Bernabé Pérez Chamorro, difunto, y de María Nicolasa, viva, vecina del pueblo de Teziutlán, y María Josefa, hija legítima de Ignacio de la Cruz y de María Juárez, quienes fueron vecinos del mismo pueblo, marido y mujer, se otorgan poder para testar el uno al otro, así como albaceas testamentarios, y como herederos universales a Mariana de 10 años, Manuel de 2 años y otro que se encuentra en el vientre de la citada María Josefa.
El Licenciado Bernardo Rodríguez de Molina, Cura del pueblo de San Mateo Naolinco, de una parte, y de la otra don Ignacio de la Cruz, Gobernador de ese pueblo y demás oficiales, dijeron que por pedimento del Licenciado se ha seguido en este juzgado un pleito contra los naturales, por 553 pesos 2 reales y medio que le demandaba de derechos parroquiales devengados, para lo cual se procedió al embargo de bienes de su comunidad y en atención a las diligencias y gastos de los pleitos han concertado, don José Ramos, defensor de los naturales en esa causa y el mencionado Cura, en que queda concluido el litigio, bajo los principios que el Licenciado Bernardo Rodríguez se compromete cumplir.
Ignacio de la Cruz, natural de Teziutlán y vecino de este pueblo de Jalapa, vende a José de León y Molina, 2 casas, una de cal y techada de tajamanil, la otra de cajón y con el mismo techo, en la cantidad de 300 pesos.