Pascuala Gertrudis Muñoz, mujer de Diego Molina, vecinos de este pueblo de Jalapa, con licencia y expreso consentimiento de su esposo, vende un solar ubicado en este pueblo en la Calle de las Tinas, donde hace frente con su casa, calle en medio, con 15 varas de frente, por el fondo linda con casa del Capitán Juan de Malpica, por el norte con solar, sitio y su casa, por el lado sur con solar del Alférez Juan Romero, en precio de 15 pesos, al que no hizo escritura y que ahora solicita Antonia Hernández, hija y heredera universal de Maria González, difunta.
Don Agustín Suárez, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder especial a Diego Molina, para que en su nombre rija y administre sus recuas, ajustándose a las obligaciones que se acostumbran para su entrega y cobro.
El Licenciado don José Morales, Clérigo Presbítero domiciliario de este Obispado de la Puebla de los Ángeles, hace donación de una casa que él mismo edificó, a doña Margarita Luis, su madre, la cual es de paredes y cubierta de tejas, ubicada en este pueblo en la calle que sale de la Plaza Pública, sus linderos son por el sur con casa y solar de Felipe de Acosta, al oriente con casa de Bernabé Vázquez, al fondo con solar de José García y al poniente con solar de Diego Molina.
Don Domingo Díaz Mier, vecino de este pueblo, otorga poder especial a Diego Molina, de esta misma vecindad, para que administre su recua.
José Sebastián Molina, hijo legítimo de los difuntos Diego Molina y Pascuala Gertrudis Muñoz, natural y vecino del pueblo de Jalapa, casado con Ana de la Rosa Martínez, realiza testamento, en el cual nombra como albacea a José Sabino de la Cruz Ruiz, su yerno, junto con Manuel de Rivera, vecinos de este pueblo, y como herederos designa a Josefa Escolástica, Dominga Soriana y María Eugenia, sus hijas legítimas.
El Capitán Antonio Ribot, vecino del pueblo de Jalapa, compró a los albaceas de don Pedro de Parraga Robledano, un solar ubicado en el barrio de Arriba de este pueblo, el cual linda al oriente con la Calle del Ganado, al norte con la calle que va para los Tecajetes, al poniente con el callejón que va para la calle de Santiago y en la esquina del norte y oriente con casa y solar de don Pedro de Senande, Notario Público de este pueblo, al precio de 204 pesos, y para dicha compra ocupó dinero suyo y de José Crispín de Luna, por lo que decidieron dividir dicha propiedad de la siguiente forma; al otorgante le pertenecen el lado oriente con el fondo correspondiente al que posee Senande y a José Crispín, 88 varas por el lado norte y 67 y media por el poniente, y por los 2 centros linda al oriente con la parte que pertenece al otorgante y al sur con solar de Diego Molina y de María de la Candelaria Pomares.
Don Tomás de la Calle, vecino de este pueblo de Jalapa, dijo que como apoderado general de Cayetana María Lobato, Diego Molina, Domingo Pascual Capetillo, Agustina Farfán y María Farfán; se obliga a tener en depósito irregular, por tiempo de 2 años contados a partir de la presente fecha, la cantidad de 1, 000 pesos que recibió de don Ángel José Valiente, del Comercio de España y residente en este pueblo, y pagará réditos del 5 % anuales a dicho Valiente o a quien en su derecho hubiere, hipotecando por ello la Venta Antigua de las Vigas y tierras anexas a ella.
Cayetana María Lobato, Diego Molina, Domingo Antonio Molina, María de Jesús Molina, mujer de Tomás de la Calle, Domingo Pascual Capetillo a nombre de su madre Agustina Farfán, y María Farfán, hija del difunto José Farfán, todos vecinos de está jurisdicción de Jalapa, otorgan poder general a don Tomás de la Calle, vecino de este pueblo, para que cobre todas las cantidades de pesos y otros efectos que les deban y los represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Pascuala Gertrudis Muñoz, hija de Pedro Muñoz y Juana de la Cruz, vecinos de este pueblo de Jalapa, viuda de Diego Molina, otorga testamento en donde nombra como albaceas a los Licenciados don Miguel Suárez y don Carlos José Suárez, Presbíteros Domiciliados de este Obispado de Puebla, y como herederos a Ignacia, su hija legítima, junto con José Sebastián, su hijo natural.
Pascuala Gertrudis Muñoz, viuda de Diego Molina, hija de Pedro Muñoz y de Juana de la Cruz, difuntos, vecina del pueblo de Jalapa, realiza testamento en el cual declara tener un hijo natural de nombre Sebastián, mismo que tuvo antes de contraer matrimonio con dicho difunto, al cual nombra albacea y heredero, esto último en compañía de Ignacia [Antonia] Molina, hija legítima que tuvo con su difunto marido y casada con Francisco de Espinosa.