Andrés Pérez de la Higuera, dueño del Ingenio La Santísima Trinidad, como principal, y su hermano Francisco Hernández de la Higuera, como su fiador, dieron su poder cumplido a su madre Doña María González de Amarilla, y a su primo, Juan de Castillete, vecino de la ciudad de México, para que en sus nombres y a su dita de crédito, compren oro y plata labrada o por labrar que les pareciere; y una vez vendido, queden horros de daños y costas, hasta la cantidad de 10,000 pesos de oro común.
Andrés Pérez de la Higuera, administrador de las haciendas vinculadas en el Mayorazgo de la Higuera, recibió de su madre doña María González de Amarilla, 10 000 pesos de oro común del salario que le corresponde, como tal administrador, cada año.
Don Juan Ochoa de Lejalde, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, recibe de su suegra, doña María González de Amarilla y de don Andrés Pérez de la Higuera, 1 400 pesos de oro común como renta de cada año, por razón de una escritura de donación de 28 000 pesos de oro común que ambos se obligaron a pagarle.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio nombrado Nuesta Señora de la Concepción, hijo y albacea del Capitán Don Francisco Hernández de la Higuera; y el Lic. Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, presbítero, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición, heredero y albacea de Doña María González de Amarilla, su madre, dieron su poder cumplido a Alonso Díaz Gallardo, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en sus nombres parezca ante las justicias de la ciudad de Tepeaca y saque una escritura de censo de un mil pesos de oro común que está impuesto en la hacienda de Tecuitlapa, propiedad de Jácome Vigil, vecino de San Andrés, jurisdicción de Tepeaca, el cual fue traspasado por Francisco López Hidalgo, vecino que fue de Tepeaca, en favor de Doña María González de Amarilla y de Don Andrés Pérez de la Higuera.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio nombrado La Santísima Trinidad y poseedor del mayorazgo que fundaron Don Francisco Hernández de la Higuera y Doña María González de Amarilla, dio en arrendamiento a Don Alonso García Guerra, dueño de la hacienda de labor nombrada Nuestra Señora de Loreto, ubicada en términos de San Salvador El Seco, una hacienda de ovejas nombrada Nuestra Señora de la Asunción con 9500 ovejas de tijera, perteneciente a dicho mayorazgo, con todos sus sitios, así en tierra fría como caliente, por tiempo de seis años, a partir del día 15 de septiembre de 1680 y al precio de 617 pesos 4 tomines de oro común anuales; además, le ha de dar 150 carneros en cada uno de los seis años.
Doña María González de Amarilla, viuda de Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, como usufructuaria de todos los bienes que vincularon ella y su esposo, dio su poder cumplido al Lic. Don Bernabé González de Amarilla, su hijo, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición, y Juan de Castillete, su sobrino, vecinos de la ciudad de México, causas civiles y criminales, y para que puedan recibir y cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías y otro cualquier género de géneros, y para que puedan vender los esquilmos y efectos de sus haciendas.
Doña María González de Amarilla, viuda de Francisco Hernández de la Higuera, como señora de este ingenio y usufructuaria de todos los bienes vinculados, dio su poder cumplido al Capitán Don Francisco de la Higuera[Francisco Pérez de la Higuera], su hijo, para que en su nombre se pueda obligar y como su fiador, por la cantidad de 3 000 pesos de oro común, precio de once piezas de esclavos negros, nueve varones y dos hembras, 4 grandes y 7 pequeños, de diferentes nombres y edades que el dicho Capitán compró para el ingenio de la Santísima Trinidad; y en razón de lo referido, en su nombre otorgue la escritura de obligación.
Doña María González de Amarilla, viuda de Francisco Hernández de la Higuera y usufructuaria del Mayorazgo de la Higuera, hizo donación a su hijo Andrés Pérez de la Higuera, el primer llamado a suceder en el dicho mayorazgo, de todo lo que montare a partir de la fecha, del tercio y remanente del quinto de todos sus bienes raíces y muebles, plata, oro, derecho y acciones que tuviere ahora y al tiempo de su fallecimiento que no hubieren sido incluidos en el mayorazgo principal fundado por ella y su finado esposo, ni en las casas y bienes contenidos en el vínculo que instituyeran en favor de su hijo Francisco Hernández de la Higuera, ubicados en la ciudad de Los Ángeles.
Doña María González de Amarilla, vecina de esta provincia, dio carta de libertad a María, de color mulato, de ocho años de edad, hija de Isabel, negra esclava de tierra Bañon, por razón de haber nacido en su casa y el mucho amor que le tiene.
El Lic. Don Bernabé González de Amarilla, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición, recibió del Capitán Sebastián de la Higuera Matamoros, su sobrino, como persona que ha sucedido en el mayorazgo de la Higuera, diez mil pesos de oro común que por cláusula de la escritura de fundación le mandaron sus padres Don Francisco Hernández de la Higuera y Doña María González de Amarilla, luego que tomasen posesión del dicho mayorazgo.