Doña María García de Baldemora, viuda vecina del pueblo de Naolinco, vende a Manuel Domínguez, de la misma vecindad, una esclava mulata blanca nombrada Manuela, criolla de 23 años, con un hijo suyo de meses nombrado Antonio, que hubo de Juan Méndez el 31 de diciembre de 1721. Cuya esclava se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación en 300 pesos de oro común que le ha dado y pagado.
Don José Benito de Arroyo, vecino de la Ciudad de México, vende realmente y con efecto al Teniente de Dragones del refuerzo de la Veracruz, don José Roanova, un negrito esclavo de nombre Antonio de 16 años de edad, por el precio de 280 pesos de alcabala, libre de empeño, hipoteca, sin asegurarlo de vicio, defecto ni enfermedad publica ni secreta.
Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, con poder de Vicente Rijo, piloto, armador de esclavos, vende a don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de azúcar de La Concepción, 12 piezas de negros esclavos, varones, de diferentes tierras y edades, llamados: Antonio de Cocana; Simón, de carabalí; Antonio, de tierra Macoa; Antonio, Macoa; Antonio, Arda; Antonio, carabalí; Francisco, de Cocana; Domingo ,carabalí; Manuel, carabalí; Francisco, carabalí y Francisco ,carabalí, todos bozales, recién venidos de Guinea, sujetos a servidumbre, por el precio de 390 pesos de oro común cada uno de los 10 nombrados, y los 2 restantes a 400 pesos la pieza.
Isabel Romero, vecina de Ayamonte, reinos de Castilla, solicitó al Corregidor de la citada Villa, don Gabriel de Medinilla, un traslado del pleito y de la sentencia donde se le dio permiso para vender un esclavo mulato llamado Antonio.
Salvador de Acosta, residente esta provincia, vende a Juan Bautista Ordóñez, escribano público de Jalapa, un esclavo negro llamado Antonio, de tierra Bran, de 13 a 14 años de edad, por el precio de 360 pesos de oro común, horros de alcabala.
Juan Salvador, mercader de negros, estante en este pueblo, vende a Francisco Pérez Romero, vecino de Jalapa, tres piezas de negros esclavos, dos varones y una hembra, de nación Angola, nombrados Pedro, Antonio y Felipa, de diferentes edades, por el precio de 380 pesos de oro común cada uno.
El Capitán Don Diego Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, dio su poder cumplido al Contador Don Martín Calvo, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre venda un negro nombrado Antonio, de casta Luango, de 26 años de edad, poco más o menos; y una negra, su mujer, nombrada Ana, de casta Conga, de 27 años de edad, poco más o menos, sus esclavos, que hubo y compró en la nueva ciudad de Veracruz, por los precios que más pudiera hallar.
Doña Inés López, vecina de Jalapa, revocó el poder que dio a Don Juan de Miera, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para vender un esclavo suyo; y ahora, por la presente, da su poder cumplido a Don Diego Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, para que en su nombre venda un negro que hubo y heredó de su padre, el Alférez Don Luis López, nombrado Antonio, de 30 años de edad.
El Capitán don Gaspar Rendón, vecino de esta villa de Córdoba, en voz y en nombre del Capitán don Gaspar Sáenz Rico, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, en virtud del poder que le tiene otorgado vende a Domingo Merodio, vecino de esta villa y dueño de trapiche de hacer azúcar en esta jurisdicción, un negro esclavo nombrado Antonio, casta Mina, que será de dieciocho años poco más o menos, mismo que hubo y compró de doña María Guadalupe Conde, mujer de don Esteban Rizo. Lo vende por esclavo cautivo sujeto a perpetuo cautiverio y servidumbre, libre de deuda, empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio ni defecto, al precio de 300 pesos de oro común.
Sem títuloJuan de Cueña, residente en esta villa de Córdoba y vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, natural de las montañas de Obiedo [Oviedo] en los reinos de Castilla, hijo de Domingo de Cuello y de Dominga de Cueto, difuntos, otorga su testamento en el que señala: Manda sea amortajado con el hábito de San Francisco y sepultado en la iglesia de esta villa. Manda se digan misas por su alma y una misa por el cristo del Buen Viaje del Calvario de la Nueva Veracruz. A las mandas forzosas y acostumbradas Casa Santa de Jerusalén, venerable Gregorio López, y el alma de Juan de Palafox y Mendoza. Debe a su compadre el Alférez don Ambrosio Vidal. Le deben cantidades de pesos por diferentes conceptos Pedro Melo, José Ramírez, el Capitán Miguel Guerrero Salamanca y otras personas. Se casó con Francisca Monteagudo, quien no llevó dote alguna al matrimonio y él tendría como 2 000 pesos poco más o menos, durante éste procrearon a María Antonia y a Juan José. Por bienes suyos declara: tres negros nombrados Juan Ignacio, Antonio e Isabel; y un amasijo de panadería con sus aperos. Nombra por albaceas a Francisca Monteagudo y al Alférez don Ambrosio Vidal, por lo que toca a la Nueva ciudad de la Veracruz, y en esta villa nombra a Nicolás de Alarcón, su tío y por tenedora de sus bienes y tutora de sus hijos a Francisca. Nombra por herederos a sus hijos, manda se den 2 pesos al santuario de Nuestra Señora de Guadalupe de la ciudad de México.
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