Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, con poder de Vicente Rijo, piloto, armador de esclavos, vende a don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de azúcar de La Concepción, 12 piezas de negros esclavos, varones, de diferentes tierras y edades, llamados: Antonio de Cocana; Simón, de carabalí; Antonio, de tierra Macoa; Antonio, Macoa; Antonio, Arda; Antonio, carabalí; Francisco, de Cocana; Domingo ,carabalí; Manuel, carabalí; Francisco, carabalí y Francisco ,carabalí, todos bozales, recién venidos de Guinea, sujetos a servidumbre, por el precio de 390 pesos de oro común cada uno de los 10 nombrados, y los 2 restantes a 400 pesos la pieza.
Isabel Romero, vecina de Ayamonte, reinos de Castilla, solicitó al Corregidor de la citada Villa, don Gabriel de Medinilla, un traslado del pleito y de la sentencia donde se le dio permiso para vender un esclavo mulato llamado Antonio.
Salvador de Acosta, residente esta provincia, vende a Juan Bautista Ordóñez, escribano público de Jalapa, un esclavo negro llamado Antonio, de tierra Bran, de 13 a 14 años de edad, por el precio de 360 pesos de oro común, horros de alcabala.
Juan Salvador, mercader de negros, estante en este pueblo, vende a Francisco Pérez Romero, vecino de Jalapa, tres piezas de negros esclavos, dos varones y una hembra, de nación Angola, nombrados Pedro, Antonio y Felipa, de diferentes edades, por el precio de 380 pesos de oro común cada uno.
Manuel Rodríguez de Maya, vecino de Jalapa, dueño de sus recuas, se obligó a pagar a Fernando Rodríguez, mercader de negros, 1 050 pesos de oro común, precio de tres negros esclavos llamados Alejandro, Gaspar y Antonio, de nación Angola, de diferentes edades, a 350 pesos de oro cada uno, en esta manera: 525 pesos para fin del mes de marzo de 1622, y los 525 pesos restantes, para de allí en un año corrido.
El capitán Salvador de Acosta, viandante, vende a Francisco Romero, vecino de esta provincia, dos esclavos negros; uno varón nombrado Antonio, de tierra Jolofo, y una hembra llamada María, de tierra Biafara, de 25 años de edad, poco más o menos, por el precio de 400 pesos de oro común cada uno.
El capitán Salvador de Acosta vende a Gabriel de Movellán, carretero de la ciudad de México, un esclavo negro llamado Antonio, de tierra Zape, de 15 años de edad, poco más o menos, por el precio de 390 pesos de oro común.
Gabriel de Movellán, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar al capitán Salvador de Acosta, 390 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Antonio, que le vendió a plazos, para fines de diciembre de 1602.
El capitán Salvador de Acosta vende a Francisco del Moral, vecino de Jalapa, un esclavo negro, bozal, de tierra Jolofo, llamado Antonio, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 475 pesos de oro común.
Francisco del Moral, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al Capitán Salvador de Acosta 475 pesos de oro común, precio de un esclavo negro que le vendió, nombrado Antonio, de tierra Jolofo, para fines del mes de marzo de 1603.