Antonio Pérez, vecino de San Martín, residente en Jalapa, en nombre y con poder de don Juan de Zea Marino y Lamas, vecino del pueblo de Real de Minas de Pachuca, hizo solicitud del testamento que en el poder se refiere, así como de las cartas y papeles que paran en poder de Antonio Cabello como uno de los albaceas que quedaron.
Francisco de los Santos, natural de Santa María de Carracedo, Arzobispado de Santiago de Galicia, hijo legítimo de Antonio de los Santos y de Francisca de Canabal, otorga su testamento donde declara lo siguiente: tiene como bien la casa donde vive y en ella una tienda de mercader; dicha casa tiene sobre sí 2 mil pesos de principal que pertenecen a los censos de Diego Basilio de Somoza, vecino de San Martín; tiene un rancho arrendado a don Juan de Estrada en términos del pueblo de San Martín. Declara ser casado con María Josefa de Velasco, natural de la Ciudad de México y residente en el pueblo de San Martín. Asimismo declara deberle 3, 963 pesos a la viuda del Capitán Juan Díaz de Posadas, vecina de México, a don Luis José Chacón 2, 000, a José Sagardi, Contador Mayor de la Aduana, 600; a Pedro Carrasco 350, y otras deudas menores que están relacionadas. Nombra como albacea a don Juan de Zea Marino y Lamas, vecino de Pachuca, a don Pedro Bermúdez, vecino de México, a su mujer María Josefa de Velasco, y a Antonio Cabello, vecino de Jalapa.