Testamento de Catalina Pérez de Villanueva, vecina de Jalapa, viuda de Juan Díaz de la Cueva, hija, legítima de Antonio González y de María Pérez de Villanueva, vecinos que fueron de este pueblo de Jalapa.
Ante Manuel Varela, Corregidor por Su Majestad de esta provincia, pareció Antonio González, mayoral de Melchor de Valdez, para registrar 730 reses, toros y novillos que tiene en la sabana de este pueblo.\n
Se tomó la razón de 50 botijas de vino en 12 barriles, que lleva Antonio González en su recua, para entregar a Antonio Fragoso en Cholula.\n
Doña María Hernández, vecina de Xicochimalco, viuda de Antonio González, dio su poder cumplido a Sebastián de Acosta, vecino de Jalapa, y a Mateo Jácome, su hermano, vecino de Xicochimalco, para que en su nombre puedan parecer ante las justicias de Su Majestad, y asistan a la partición que se hiciere de los bienes y hacienda que quedaron por fin y muerte de su marido, entre la susodicha y sus hijos; y cobre todos los reales, pesos, bienes muebles y raíces que por dicha partición le cupiesen.
Agustín de la Lara, vecino de La Antigua Veracruz, en nombre y con poder de su mujer Ana María González y de sus hermanos Antonio González y Juan González, vende a Laureano de Escobar, vecino de este pueblo, la cuarta parte de la casa y solar que por bienes de Juana Sánchez Viveros, abuela de los antes mencionados, quedó en este pueblo ubicada en la calle que llaman de Tecuanapa, que hace esquina con la que baja para los solares de los Viveros con quienes linda por el fondo y por dicha calle con la cerca de huerta del convento de los padres San Francisco, al frente con calle en medio con casa de Mateo Viveros y solar del hospital, y al oriente con solar y casa de Nicolás Antonio Enríquez, al precio de 53 pesos de oro común.
Antonio González, vecino de Jalapa, traspasó el mesón que tenía arrendado de los naturales de Jalapa, en favor de Francisco Pérez, por tres años; y éste se obligó a pagar 80 pesos de oro común anuales a los gobernadores indígenas de la comunidad.
Boecio Gutiérrez, beneficiado de Tlacolula, dio carta-poder a Baltazar de Fraga y a don Antonio González, para que parezcan en su nombre ante el Alcalde Mayor de Jalapa, y en la venta que se hace de la mitad del trapiche de Nexapa, tierras, cañaverales, y negros, por bienes de los herederos de Sebastián Díaz, a fin de que hagan las posturas de los precios en el remate de la mitad del trapiche.
Pedro de la Mota, vecino de Naolinco, como principal deudor, y Juan de Angulo, de la misma vecindad, como su fiador, se obligaron a pagar a Antonio González, vecino de Naolinco, 385 pesos de oro común, precio de 11 mulares de arria con sus aparejos, a 35 pesos cada una, en esta manera: 90 pesos dentro de 20 días; 100 pesos para de allí en 6 meses, otros 100 pesos, en otros 6 meses adelante, y los 95 restantes, para de allí en otros 6 meses.
El Bachiller Miguel Pérez de Medina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la doctrina de Jalapa, dijo que habiendo otorgado testamento, quiere ahora añadir y quitar algunas cláusulas: primeramente declara que el Padre Antonio Méndez, Cura de Amatlán le ha pagado los 100 pesos que le debía, segundo, el Padre Antonio González, Cura de Coatepec le ha pagado también los 100 pesos que le debía; tercero, cuando compró el ingenio de Pacho le arrendó a los naturales del pueblo de Coatepec un sitio de ganado menor y 2 caballerías de tierra en 25 pesos por año, y sólo le pagaron 2 años y después hicieron escritura de compra venta en 350 pesos que se los pagarían en jornales, que no han cumplido, manda se les cobre. Más otras 12 cláusulas que se mencionan en la escritura.
Doña María Hernández, vecina de Xicochimalco, viuda de Antonio González, tutora de sus menores hijos, dio su poder cumplido a Diego Méndez, vecino de la jurisdicción de Jalapa, para que en su nombre pida, reciba y cobre de cualesquier personas, los pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías y otros bienes que le deban.