Don Francisco Escalante, mercader vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Roque Gutiérrez de Ceballos, vecino de esta provincia, 100 pesos de oro común, por razón y resto de todas las cuentas que hoy han finiquitado, seis meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
El Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, residente en su ingenio de azúcar, en esta provincia, dio su poder cumplido a Antonio de Goitia, vecino de Los Angeles, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere convenir; y una vez hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, hasta 1 000 pesos de oro común, de los cuales haga y disponga, según le tiene tratado.
Finiquito y escritura de partición de los bienes que quedaron por fin y muerte del Capitán Don Roque Gutiérrez de Ceballos, entre los herederos José de Ceballos y Burgos, y sus hermanos, Don Roque, Don Alonso, Don Pedro y Don Marcos de Caballos, llevando cada uno la parte que le cupo.
Don José de Ceballos y Burgos y Don Roque Gutiérrez de Ceballos, vecinos de esta provincia, dieron su poder cumplido a su tío el Capitán Martín de Gorospi [Gorospe], vecino de la ciudad de Los Angeles, y a su hermano Alonso Gutiérrez de Ceballos, residente en dicha ciudad, para que en sus nombres los obliguen por la cantidad de 5000 pesos de oro común en favor de Sebastián de Prado, vecino de la jurisdicción de Orizaba, con quien están concertados y se los ha de prestar para el avío del ingenio Nuestra Señora de la Concepción que quedó por fin y muerte del Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, y acabar la obra que tienen comenzada de un nuevo ingenio nombrado Nuestra Señora del Rosarío, en esta provincia.
Don José de Ceballos y Burgos, vecino de esta provincia, en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, dio su poder cumplido a su hermano Don Roque Gutiérrez de Ceballos, Alguacil Mayor de esta provincia, para que en su nombre y a su dita y crédito, tome de la persona o personas que le quieran dar, hasta 2000 pesos de oro común, así en reales, plata, oro, o en géneros que hallare.
El capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio, dio poder a Diego de Landa, vecino de Jalapa, para que en su nombre como tutor de los menores hijos del Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, haga la información que contienen la petición de arriba y presente los testigos que le parecieren necesarios.
Diego de Landa en nombre de Don Sebastián de la Higuera Matamoros, para la información que tiene pedida como tutor de los hijos menores del Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, y presentó por testigo a Luis de Aguayo, juez administrador de la renta de los naipes de esta provincia y vecino de ella, y dijo que Don Roque Gutiérrez tenía 9 caballerías de tierra, dos sitios de ganado menor y la merced del agua de Salto de Naolinco y Tonayán todas eriazas, pero que los hermanos menores permitieron a Don José de Ceballos y Burgos, el hermano mayor, las trabajara y fundara en ellas un ingenio nombrado Nuestra Señora del Rosario, todo a su costa, cuyas tierras valdrían al tiempo que se les dieron de 6 a 7 mil pesos de oro común; y considero que les sería de mucho beneficio que los dichos menores cedieran dichas tierras al dicho Don Jósé de Ceballos y Burgos, a cuenta y pago de sus legítimas.
Don José de Ceballos y Burgos, dueño de este ingenio, hijo legitimo del Capitán Don Roque Gutiérrez de Ceballos y de Doña Ana María de Irala[Ana de Irala], difuntos, cuya herencia tienen aceptada, como cesionario de sus hermanos en la que pertenece de sus abuelos maternos(Pedro de Irala y Catalina Pérez Molero), dio su poder cumplido Fray Boecio de Ceballos, religioso del señor Santo Domingo y conventual del Convento de la ciudad de Los Angeles, su hermano, para que en su nombre pida a los albaceas y a quien con derecho deba, la división de los bienes que quedaron por fin y muerte de sus abuelos Pedro de Irala y Catalina Pérez Molero, como hijo legitimo de Doña Ana María de Irala.
Jorge Veneciano, mercader de negros, vecino de La Margarita, vende al capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, dueño de su ingenio, ocho esclavos negros, cinco varones y tres hembras, de diferentes nombres, edades y tierras, por el precio de 400 pesos de oro común cada uno.
Juan de Tejada, vecino de Jalapa, dio carta poder a Roque Gutiérrez de Ceballos para que pueda cobrar en su nombre, todos los pesos, joyas, esclavos, y mercaderías que le fueren debidos en esta Nueva España.