Fray José Enríquez, religioso de la Orden de la Caridad, Prior del Convento y Hospital de Nuestra Señora de Belén en el pueblo de Perote, otorga en arrendamiento a Ángela de Malpica, viuda del Capitán Fernando Bazán de Otero, un sitio de tierras que llaman de Las Palmillas; linda al sur con tierras de Tenestepec, al norte por todo el camino que viene al paso de don Juan, al oriente con tierras de la Hacienda de San Antonio Ateguetla, por tiempo de 9 años que han de contarse desde el 9 de junio de este año, en 45 pesos de oro común en cada año, bajo las condiciones que aquí se inscriben, cuyas tierras pertenecen al Convento.
Doña Ángela Malpica, vecina y labradora de pago en el pueblo de Perote, de la jurisdicción de Jalacingo, viuda del Capitán don Fernando Bazan de Otero, otorga poder general a Don Juan de Quiñones, mercader y vecino de este pueblo de Jalapa, para que en su nombre cobre y reciba de cualquier persona todas las cantidades de pesos, escudos, reales y géneros que le deban.
El Capitán Diego Cardeña, vecino de este pueblo de Jalapa y Escribano Público, informa que tuvo cuentas con el Capitán Fernando Bazan de Otero, difunto, por la cantidad de 1, 207 pesos y 4 reales, los cuales no pudo pagar en el plazo establecido, por lo que nuevamente se compromete a realizar el pago de dicho adeudo con Ángela de Malpica y don Juan de Quiñónes, adeudo que ha aumentado 560 pesos, los cuales cubrirá de a 100 pesos en cada año.
Don José Bazán de Otero, hijo legítimo de los difuntos don Fernando Bazán de Otero, y doña Ángela Malpica, natural y vecino del pueblo de Perote, soltero, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas al Bachiller Miguel Bazán de Otero, vecino del pueblo de Jalapa, junto con don José Joaquín de la Rosa, vecino de Perote, y como heredera designa a su alma.
El Capitán Juan de Malpica y Catalina de Borboa, su legítima mujer, vecinos y labradores en el Desierto de Perote, otorgan poder especial al Bachiller Tomás de Malpica, su hijo legítimo, para que en su representación funde una capellanía de 3 mil pesos de principal y por ellos 150 pesos de réditos en cada año, instituidos sobre las haciendas de labor expresadas en el testimonio de sus aprecios, asimismo para que con derecho presente las fuerzas, vínculos y requisitos para su validación con llamamientos de capellanes propietarios, interinos con sus vacantes y patronos, nombrando a Tomás de Malpica como primer capellán para que se ordene a título de ella con el cargo de decir las misas rezadas en cada año, y cumplidos los 25 años que el derecho dispone y no habiéndose ordenado de eclesiástico, entren en posesión de la capellanía sus nietos, hijos de Ángela y Elena de Malpica.
El Capitán Juan de Malpica, marido de doña Catalina de Borboa, y el Bachiller Tomás de Malpica, hijo y heredero de la mencionada Catalina, y Fernando Bazán de Otero, con poder de Ángela de Malpica, entre otros herederos, dijeron que por fallecimiento de doña Catalina de Borboa tienen hecho inventarios y avalúos de los bienes que dejó el Capitán Juan de Malpica; y el Bachiller Tomás de Malpica, Fernando Bazán de Otero y el Capitán Antonio Fernández, en nombre de sus mujeres, tienen aceptada la herencia materna y habiendo hecho partición de todo, otorgan que han recibido del Capitán Juan de Malpica 3, 546 pesos de oro común cada uno, por lo que ahora otorgan escritura de recibo. Asimismo Juan de Malpica declara que la hacienda de San Antonio Ateguetla esta afecta a la capellanía de 3, 000 pesos de principal que goza el Bachiller Tomás de Malpica y para que le quede libre de la afección se obliga a quitársela ante el señor juez de capellanías por lo que a él le toca la da por libre.
Doña Ángela de Malpica, española vecina del pueblo de San Miguel Perote, viuda del Capitán Fernando Bazán de Otero e hija legítima del Capitán Juan de Malpica, natural de los Reinos de Castilla y de doña Catalina de Borboa, natural de San Miguel Perote, estando enferma en cama y en su entero juicio, otorga su testamento de la siguiente manera: hace las mandas acostumbradas. Manda se les ajuste las cuentas a sus criados como consta en su libro. A Ángela Rendón pide se le den 30 pesos. Pide a sus albaceas que con la mayor brevedad ajusten su caudal. Declara que al contraer matrimonio llevó por dote 3,546 pesos. Nombra como albacea al Bachiller Tomás de Malpica, su hermano Presbítero; a don José Gastelu y Ugarte, su yerno; y al Capitán Antonio Fernández, su cuñado vecino de la provincia de Tlaxcala. Como tutor nombra al Bachiller Tomás de Malpica y a José Gastelu y Ugarte, y como herederos a sus 6 hijos.
Doña Ángela de Malpica, vecina del pueblo de Perote, viuda del Capitán Fernando Bazán de Otero, otorga poder a don Eugenio de Pro, vecino del pueblo de Jalapa, para que en su nombre pida, demande, reciba y cobre cualquier cantidad de pesos, oro, plata, joyas y cualquier otra cosa que le deban a su marido que sea por escritura, conocimientos, sentencias, restos y alcances de cuentas, así para todos los pleitos, causas y negocios civiles y criminales, eclesiásticos y seglares.
El Capitán Diego Cardeña, vecino de la jurisdicción de Jalapa, dijo que el Capitán Fernando Bazán de Otero, vecino que fue del pueblo de Perote, le dio cierta cantidad de trigo que importó 1, 207 pesos 4 reales de oro común para que los llevara al puerto de San Cristóbal de La Habana a vender y beneficiar por cuenta de ambos las ganancias y, habiendo vendido el trigo en 1,518 pesos libres, de cuya cantidad tiene satisfechos 300 pesos a doña Ángela de Malpica, viuda del mencionado Bazán. En atención a que ella le ha concedido un plazo para satisfacerle dicha cantidad, por la presente se obliga a pagar a su voluntad entregándole 300 pesos cada seis meses.
Doña Ángela de Malpica, vecina del pueblo de Perote, viuda del Capitán don Fernando Bazan de Otero, como su albacea y tutora de sus hijos, otorga poder general a don José de Ugarte Gastelu, su yerno, para que en su nombre pida, demande, reciba y cobre cualquier cantidad de reales a cualquier persona.