Juan José Viveros, vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Sebastián Viveros, difunto y de Juana de Acosta, viuda, vecina de este pueblo de Jalapa, casado primeramente con María Lagunes, vecina del pueblo de Naolinco, posteriormente con María Cayetana de Ávila, otorga poder para testar a sus hermanos Francisco Viveros y Modesto Viveros, así como de albaceas testamentarios y como herederos universales a sus hijos del primer y segundo matrimonio.
Mateo José y Modesto Viveros, hermanos, hijos y herederos del difunto Sebastián Viveros, otorgan poder especial a don Pedro de Senande, Notario Eclesiástico de la doctrina de Jalapa, para que siga y acabe el pleito sobre 2 caballerías que heredaron de su difunto padre, de las cuales se ha apoderado el Capitán don Juan Ricardo de Guzmán, vecino de este pueblo de Jalapa.
Don Modesto Antonio Viveros, natural de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Sebastián Viveros y de doña Juana de Acosta, otorga su testamento donde declara tener por bienes dos solares en este pueblo, fue casado con Clara Josefa González con la que tuvo 3 hijos, nombra como albaceas a sus hijos varones Diego Tomás Viveros y Luis José Viveros, y como herederos nombra a su hijos.
Sebastián Viveros, hijo legítimo de los difuntos Juan José Viveros y María Lagunes, natural del pueblo de Jalapa y vecino en el pueblo de Naolinco, casado con Marcela Zurita, a la cual otorga poder para testar y nombramiento de albacea a su esposa Marcela Zurita, y como herederos a sus 8 hijos legítimos.
Doña Josefa de Landa, viuda y albacea de Alonso Tirado, vecina de Jalapa, vende a Felipe Gorrón de Contreras, vecino del pueblo de Coatepec, dos medias caballerías de tierras eriazas ubicadas en términos de este pueblo; colindan al oriente con el arroyo de la ciénega y con tierras que fueron de Juan de Orduña Castillo, al poniente con el río del molino que fue de Juan López Ruiz Matamoros, al norte con solar de Sebastián Viveros y al sur con tierras del ingenio de Pacho. La venta se hace libre de empeño, censo e hipoteca en 130 pesos de a 8 reales cada uno de oro común.
Sebastián de Viveros, vecino de Jalapa, como albacea de Francisca de Yépez, solicitó al Capitán Don Juan Francisco de Herrera, Alcalde Mayor de Jalapa, mande sacar testimonio de una cláusula del testamento de la dicha Francisca de Yépez, en la cual dispuso que se diera la libertad a Pedro, su esclavo, de 7 u 8 meses de edad, hijo de Francisca, su esclava; cuyo testamento fue otorgado ante Sebastián de la Peña, escribano público, el año pasado de 1691.
Juan de Viveros, vecino de Jalapa, hijo de Sebastián Viveros y de Juana de Acosta otorga poder para testar a Antonio Barradas y Francisco Viveros, para que en su representación ordenen su testamento, entre cuyos bienes menciona: un esclavo llamado Francisco Alonso, una casa de vivienda en la Nueva Veracruz, una esclava llamada Ursula Macías, un mulatillo llamado Joaquín, 18 fanegas y 3 cuartillas de sal; asimismo dice deber una mula y un macho cerreros. Declara haber recibido en dote una casa, 3 yeguas y 2 caballos de silla. Nombra como albaceas a Antonio Barradas y a Francisco Viveros, su hermano.
Juan de Aparicio y María Sebastiana, hijos legítimos de Francisca de Yépez, venden a Alonso Tirado, 2 medias caballerías de tierras que heredaron de su madre; una ubicada en el potrero de una caballería de tierra, de la que la mitad pertenece a los herederos de Sebastián Viveros; colinda al poniente con tierras de doña Aldonza Clara de Vargas, al oriente con la otra media caballería de tierra. La segunda mitad colinda al oriente con el arroyo de la ciénega y tierras de Juan de Orduña Castillo, al poniente con el río del molino que fue de Juan López Ruiz Matamoros, al norte con solar de Sebastián de Viveros, al sur con tierras del ingenio de Pacho de Miguel Pérez de Medina. La venta se hace en 50 pesos de oro común.
Nicolás Viveros, Josefa Alejandra Viveros, mujer legítima de Bernardo Gómez, Miguel, Diego, Blas y Paula Viveros, viuda de Nicolás Domínguez, Antonio Domínguez, padre de los hijos de Francisca Viveros, difunta, y José Patricio, hijo y representante de los demás de Sebastián Viveros, todos herederos de Juan José Viveros, venden a Manuel Martín, vecino de este pueblo de Jalapa, un solar ubicado en este pueblo en la loma de Alameda, el cual linda por el oriente con la orilla de La Alameda, al norte con el Arroyo de la citada Alameda y solar de Manuel Martín, al poniente con solar de Luis Viveros, al sur con el Río del Molino y cerca que divide las tierras de Pacho. Lo venden en 100 pesos.
Francisco Viveros, español y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Sebastián Viveros y de Juana de Acosta, difuntos, casado en primeras nupcias con Manuela María Cardeña, difunta, y en segundas nupcias con Inés Francisca de la Cueva, viuda, otorga su testamento; designa como albaceas testamentarios al Reverendo padre Fray Juan de Cuéllar, Presbítero Capellán del hospital de este pueblo, en compañía de su hijo Miguel, y como herederos universales a sus hijos legítimos Antonio, Estefana, María Margarita, Juana, Ana, José y Miguel.