Don Rodrigo Antonio de Neira y don Jerónimo Pérez [de Salazar], vecinos de la Ciudad de México, deben y pagarán a don Antonio Hidalgo de Agudelo, vecino de la ciudad de Cádiz y residente en este pueblo de Jalapa, la cantidad de 35,569 pesos y 5 reales en plata doble del cuño mexicano, puestos en la Ciudad de México y que pagará en primer lugar a don Diego García Brava, en segundo lugar a don Carlos González de la Cruz y por la ausencia de ambos a don José de Espinosa, todos vecinos de la Ciudad de México.
Jerónimo Pérez de Salazar, se obliga de pagar a Hipólito Hernández, vecino de Jalapa, 1000 pesos de oro común que restan por paga de la Venta de Lencero, tierras, ganados y casa que le vendió.
Juan Fernández de Alfaro en nombre de Jerónimo Pérez de Salazar, vende a Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de la Santísima Trinidad, doce negros esclavos de diferentes tierras, en 5 580 pesos de oro común.
Francisco de Robledo con poder de Jerónimo Pérez de Salazar, dio en arrendamiento a Domingo Martín, vecino de la provincia de Jalapa, la Venta de Lencero por tiempo de dos años, al precio de 300 pesos de oro común anuales.
Jerónimo Pérez de Salazar, vecino de la Puebla de los Ángeles, dio carta poder a Francisco de Robledo, y a don Alvaro Baena, para que en su nombre puedan arrendar la Venta de Lencero, por el tiempo, precio, y condiciones que les parecieren.
Juan Fernández de Alfaro en nombre de Jerónimo Pérez de Salazar, se concertó con Juan Gallego para que salga éste del arrendamiento de la Venta de Lencero, y en su lugar entre Beatriz González.
Alonso González, albacea testamentario de Doña María de Vargas y Perales, su suegra, vecina que fue de Jalapa, y Doña Isabel Méndez, su legítima mujer, y heredera de la dicha difunta, dieron su poder cumplido a Don Jerónimo Pérez de Salazar, Alférez Real de la ciudad de Los Ángeles, para que en sus nombres pueda recibir y cobrar de Manuel de Rosales, escribano público del pueblo de Amatlán, y de sus fiadores, los pesos de oro y otros bienes que el susodicho quedó debiendo a la difunta, y otorgue las cartas de pago correspondientes.
Don Jerónimo Pérez [de Salazar] y don Rodrigo Antonio de Neira y Quiroga, vecinos de la Ciudad de México, se obligan a pagarle a don Julián Martínez de Murguía, flotista de la flota a cargo de don Manuel López Pintado, la cantidad de 16,378 pesos 4 reales y 3 octavos, que pagarán en el primer navío que salga para los reinos de Castilla, en plata doble del cuño mexicano.
Alvaro de Baena, vecino de Veracruz, y Jerónimo Pérez de Salazar, vecino de Los Angeles, compraron a Hipólito Hernández la Venta de Lencero, con los sitios de ganado mayor, ganados y casas a ella anexos, a ciertos plazos; pero ahora se convinieron en que después de fenecer sus cuentas, Alvaro de Baena le deja a Jerónimo Pérez la dicha venta, ganados, tierras, esclavos, casa y todo lo que a él pudiera pertenecer.
Jerónimo Pérez de Salazar, vecino de la Puebla de los Ángeles, dio carta poder a Juan Fernández de Alfaro, vecino de la dicha ciudad, para que en su nombre administre la Venta de Lencero, tierras, esclavos, y la fábrica de un ingenio de azúcar en sus terrenos.