Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que fue casado con Sebastiana Pérez de Medina, hija y coheredera de doña Elena Pérez, de la que quedaron por bienes suyos, una hacienda de ovejas que se vendió y de lo que no se han enterado a los herederos hallándose proindiviso y pendiente su partición en el juzgado de testamentos, capellanías y obras pías, y respecto a que él ha puesto en estado de matrimonio a Francisco Díaz de Acosta, su hijo legítimo y de la mencionada Sebastiana, pide su legítima materna, por lo cual otorga poder a su hijo para que en su nombre demande, reciba y cobre de cualquier persona que con derecho deba su legítima.
Juan Bautista de Arroyta, Escribano de la jurisdicción de Jalapa, dijo que don Diego de Castro y Gamboa, compró un solar en el que hizo una casa en la que vive por 200 pesos de oro común a censo principal que reconoce a favor de los herederos de Sebastián Díaz de Acosta, los cuales intenta redimir y sólo espera se encuentren los interesados, mientras tanto le ha ofrecido darle la cantidad condicionalmente y no habiendo contradicción en ello se quedó con dicha cantidad reconociéndola a censo, otorgando escritura de venta de censo cargándola sobre una casa suya por los 200 pesos.
El Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, Cura Beneficiado del pueblo de Apizaco y el Teniente Juan José Rincón, albaceas y tenedores de bienes de su padre y suegro Sebastián Díaz de Acosta, venden a José Antonio de Acosta, un molino de pan moler en este pueblo, en el camino que de este va hacia San Andrés Tlanehuayocán, con dos casas de cal, piedra, barro y tejas, con sus solares correspondientes, que están en este pueblo, en la Calle Real que de la Plaza Pública va hacia el camino a Veracruz, linda al frente con casas de Pascual de Castro y Diego de Castro, al fondo que es el sur con solares del Alférez Jerónimo de Acosta y Diego de Acosta, al costado del oriente con casa de Diego de Castro y Gamboa, al poniente con solar de la casa de la capellanía de Pedro Perdomo, dichos solares tienen 61 varas de frente y de fondo 55, cargados sobre ellos censo principal de 1000 pesos que pertenecen al Convento de San Francisco y 600 pesos que el Bachiller Gozo tiene impuestos a censo principal sobre dichas casas y molino con obligación de pagarle dicho Bachiller al otorgante.
Doña Pascuala Díaz de Acosta, viuda de don Manuel de Acosta, natural y vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima de los difuntos don Sebastián Díaz de Acosta y doña Sebastiana Pérez [de Medina], otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a sus hijos el Licenciado don José de Acosta, Clérigo Presbítero, y a Felipe de Acosta, y como herederos nombra a sus citados hijos en compañía de los otros Manuel José, Maria casada con Bartolomé de Borja y Manuela.
José Díaz de Acosta, vecino de este pueblo, hijo de los difuntos Sebastián Díaz de Acosta y de Sebastiana Pérez de Medina, viudo de María de Jesús García de Baldemora, otorga su testamento donde nombra como albaceas al Licenciado Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, junto con José Antonio de Acosta y el Bachiller Francisco García de Baldemora, y como herederos universales a sus hijos.
Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, otorga en arrendamiento al Licenciado Manuel de Estrada, Cura de la Doctrina de Coatepec, un molino de agua de pan moler, que tiene en términos del pueblo de Jalapa, con los ganados, aperos y herramientas, asimismo le arrienda 3 caballerías de tierra contiguas al molino, con todas sus aguas, pastos, abrevaderos, entradas, salidas, usos y costumbres, por tiempo de 5 años en 80 pesos de oro común en cada uno, quedando hipotecados a la paga los frutos de arrendamiento.
Doña Ángela Francisca de Acosta, viuda de don Juan José Rincón e hija legítima de los difuntos don Sebastián Díaz [de Acosta] y doña Sebastiana Pérez de Medina, vecina del pueblo de Jalapa, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a don José Antonio, don Ignacio y don Salvador, sus hijos legítimos, y como herederos designa a Juan, María Sebastiana, al Bachiller don Francisco Javier, don Pedro José, don José Antonio, don Ignacio, don Salvador y don Antonio, sus hijos legítimos, junto con don José Antonio Rajadel, su nieto.
Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que habiendo quedado como albacea de su tío el Licenciado Diego González, Presbítero patrono de la capellanía de misas que instituyeron Diego González y Mariana de Astudillo, padres de Diego González y abuelos maternos de Sebastián de Acosta, a cuyo título su tío ascendió al sacro presbiterato y cuya propiedad la cedió al Bachiller Miguel Pantaleón de Acosta también presbítero, quedando grabados cuantiosos bienes que corresponden los 1000 pesos de su principal a favor de Alonso García de la Torre, sobre las tierras y molino de pan moler, como se expresa en la escritura de fundación, y habiendo fallecido Pascuala González, hija de los instituyentes y última poseedora de las casas en la Calle Real puesta en público pregón y almoneda, se celebró remate como consta en la escritura a la cual se remite. Es así que a pedimento del Síndico del Convento del Señor San Francisco en la presentación del convento, por el que le tocare los 1000 pesos de principal a favor de Alonso García de la Torre, ganaron despacho, en cuya virtud por lo que le toca como poseedor de la casa como patrono, otorga poder especial al Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, su hijo, para que en su representación parezca ante el Juez General de este Obispado y ante las demás justicias que con derecho deba para que haga los pedimentos, requerimientos del desembargo y secuestro de bienes, asimismo pida el amparo y posesión de los bienes vinculados a la capellanía.
Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, y el Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, su hijo Clérigo Presbítero, de la misma vecindad, dijeron que Diego González y Mariana de Astudillo su legítima mujer, fundaron una capellanía de misas rezadas de 1, 000 pesos de principal sobre todos sus bienes y caballerías de tierra a favor de Alonso García de la Torre, el 4 de marzo de 1618, y este último como dueño principal, instituyó y fundó una obra pía, capellanía de misas rezadas en el convento de San Francisco de este pueblo, a su favor y de sus religiosos del que ha sido patrono Sebastián Díaz de Acosta. Y para que Diego de la Torre Arnate, Síndico de ese convento haga aceptación, se obligan cada uno a celebrar y otorgar en forma la escritura de obligación, quedando esta anulada.
Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Diego de Castro y Gamboa, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, para que en su representación venda de contado una mulata esclava nombrada Beatriz de 40 años más o menos, la cual compró al Capitán Martín de Arangusti, vecino de la Puebla de los Ángeles, el 9 de septiembre de 1693, cuya esclava esta libre de empeño, censo e hipoteca en el precio que él convenga.