(rasgado) de la Cruz, Gobernador del Pueblo de Acatlán; Andrés Melchor, Francisco de Santiago y Francisco Martín, Alcaldes; y Francisco Ramírez, Escribano, dijeron que en cumplimiento de lo mandado acerca de las escuelas que debe haber en los pueblos, se obligan a pagar durante 3 años a José Romualdo Meza, vecino de esta jurisdicción, 100 pesos de oro común en cada uno, más un huevo por muchacho cada semana, 6 fanegas de maíz por año y dos muchachos para lo necesario, que han de correr y contarse del 1 de febrero del corriente, con la calidad de que han de tener escuela para enseñar la lengua castellana, la doctrina cristiana, a leer y escribir, los muchachos desde los 5 años hasta que tomen estado y las muchachas hasta los 10.
Francisco Martín, Gobernador, junto con los demás oficiales del pueblo de San Andrés Acatlán de esta jurisdicción, revocan el poder que tienen dado a Domingo Navarrete, otorgándolo al Alférez Juan de Morales, para que se ocupe de todos sus pleitos civiles, criminales y eclesiásticos.
Juan Martín de Abreu, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Francisco Martín, vecino de este pueblo, 1 320 pesos de oro común, precio de 24 mulas de arria con sus aparejos, a 55 pesos cada una, en esta manera: 300 pesos un mes después de la fecha de esta escritura; 510 pesos , de hoy en ocho meses, y los 510 pesos restantes de allí en otros ocho meses.
Testamento de Francisco Martín, vecino de Jalapa, hijo legítimo de Juan Martín Rubio y de Francisca Hernández, difuntos, vecinos que fueron de este pueblo.
Don Francisco Martín, Gobernador, junto con los demás oficiales del pueblo de San Andrés Acatlán, otorgan poder general a don Antonio Laureano de Campo, para que los represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles, criminales, eclesiásticos y seculares.
Leonarda Fernández, doncella vecina del pueblo de Jalapa, mayor de 30 años, vende a Francisco Martín, de la misma vecindad, un solar con 50 varas por cada viento, linda al frente con el arroyo, al fondo con solar de Juan Camacho, al sur con el de Polonia Antonia y al norte con el de Gertrudis de Orduña, cuyo solar se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación. La venta se hace con todas sus entradas, salidas, usos y costumbres, en 25 pesos de oro común que se da por entregado.
Marcos Mojica, natural y vecino de La Antigua Veracruz, Doctrina de Misantla, hijo legítimo de José Hernández y María Carrillo, difuntos, ordena su testamento donde dice que a Juan José, mozo de 16 años, se le den 4 vacas chichiguas y un caballo manso. Debe a los herederos de Julián de Rivera, 100 pesos; a Cristóbal Romero, vecino de Misantla, 20 pesos; entre otras deudas. Fue casado con Josefa de las Fuentes, quien no trajo dote cuando contrajeron matrimonio con quien tuvo 2 hijos, cuando esta falleció tenía 130 vacas, 12 caballos, 6 yeguas y una parte de tierras en Juchique. Al presente esta casado con Micaela de Zárate, quien no trajo caudal alguno a su poder, ahora cuenta con las tierras de Santa Bárbara; las tierras que tiene en Juchique; 100 vacas; la casa de su morada, entre otros bienes. Nombra como albacea a Micaela de Zárate; a Francisco Martín, vecino de la Veracruz, y como herederos a sus hijos.
Don Francisco Jerónimo, Gobernador actual de la República de naturales del pueblo de Jalancingo; don Manuel Salvador y don Manuel Martín, alcaldes; don Baltazar Melchor, don Diego de la Cruz, don Antonio José y don Francisco Martín, regidores; y don Miguel Antonio, Escribano de Cabildo; otorgan poder a don Domingo Manuel Cortés, para que en nombre de los otorgantes, los defienda en todos los pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Esteban Alonso, mayordomo de la recua de Francisco Martín, vecino de la villa de Córdoba, manifestó llevar en ella 20 mulas y en su servicio a dos negros y un indio llamado Baltazar, cuya recua va cargada de harina para la Nueva Veracruz. Asimismo, el corregidor le notificó de la ordenanza que prohíbe bajar con indios a la Nueva Veracruz, ni pasar con ellos de este pueblo, a partir del 1 de junio de cada año hasta el otro día después de San Francisco; también le informó que a los indios debe dársele buen tratamiento, no servirse de ellos contra su voluntad y pagarles por su trabajo conforme a la ordenanza que para ello hay.
Francisco Martín se obliga de pagar a Juan de Estrada 46 pesos de oro común menos 1 tomín, por razón de un caballo tordillo.\n