Margarita de Castro, viuda y albacea de Antonio Barradas, tenedora y Curadora de sus hijos, vende a Francisco de Ochoa, un pedazo de solar, con 42 varas de frente, por donde linda con calle que del Convento de San Francisco va hacia la Ermita de Santiago, y de fondo tiene 56 varas y por el costado del poniente linda con solar de María de Olalla y al oriente con solar del otorgante, libre de hipoteca, al precio de 63 pesos.\r\n\r\n
Inés Martínez, viuda de Cristóbal de Contreras, vecina del pueblo de Jalapa, declara que Manuela Martínez, mujer de Manuel de los Santos, vendió a Antonio Barradas, un solar que hace frente con el Convento de Nuestro Padre San Francisco, linda al oriente con la calle que baja al molino y calle en medio, con escritura hecha el 9 de noviembre de 1648, misma que está en poder del Capitán don Juan Ricardo comprador de dicho solar, el cual pertenecía a Inés y a su hermana Catarina Martínez, quienes lo heredaron de su madre Catarina Martínez.
Inés Martín, viuda de Cristóbal Sarmiento, vecina del pueblo de Jalapa, declara que junto con sus difuntas hermanas Catarina Muñiz y María Martín, vendieron al difunto Teodoro Antonio Mojica, un solar que heredaron de su madre Beatriz Martín, ubicado en el Barrio de Santiago, con 60 varas de frente y 70 varas de fondo, linda al norte con la calle que baja para la Ermita de Santiago y solar que poseen los herederos de don Francisco de Araciel, al sur con solar de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, al oriente con solar que fue de Antonio Barradas y al poniente con solar de Felipe Rodríguez, en la cantidad de 300 pesos, pero sin escritura, por lo que ahora María Velásquez, viuda y albacea de dicho Teodoro, pide hacer esta declaración.
Antonio Barradas, natural del pueblo de Jilotepec, vecino de Jalapa, hijo de Tomás Barradas y de doña Juana de Mendoza, difuntos, otorga su testamento donde declara lo siguiente: debe a Luis Fernández de la Flor y Pareja 5 pesos, al Convento de San Francisco 500 pesos que tiene a censo sobre su rancho. Tiene en su rancho 40 cabras de Francisco de Thormes, más 24 cabras de don José Pérez de Arellano. Simón de Espinosa de los Monteros, labrador en el Valle de Huamantla, le debe 20 pesos. Declara por bienes suyos 5 mulas aparejadas, 4 caballos mansos y un chinchorro de ovejas con sus cabras; el maíz que esta encerrado en la troje; la casa con su solar en la que vive; 2 caballerías de tierra que posee en San Miguel el Soldado; debe a los indios de Xilotepec 40 pesos como se verá por sus recibos, entre otras deudas que tiene y le tienen. Nombra como albaceas testamentarias a Margarita de Castro, su mujer, a José Rincón y a don José Pérez de Arellano y como sus herederos nombra a sus 4 hijos.
Juan José Medina e Ignacio Medina, hijos y herederos legítimos del difunto José Antonio Medina, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a Francisco Fernández, vecino de este pueblo, un solar que mide 32 varas de frente y 42 varas de fondo, el cual linda al poniente con la calle que va a El Arenal, al oriente con solar que fue de Diego Gutiérrez, al norte con un callejón y solar de Antonio Barradas, y al sur con solar de las Ánimas, en la cantidad de 150 pesos.
El Capitán Bartolomé, Benito, Diego, Pascual, Josefa y Juana de Castro, Antonio Barradas como marido de Margarita de Castro, y Manuel Vázquez Rincón como marido de María de Castro, hijos y herederos de Francisco de Castro y de María de Medina, todos juntos venden a Juan Rodríguez, vecino del pueblo de Jalapa, un pedazo de solar que mide 20 varas de frente y 53 de fondo, ubicado en este pueblo, colinda con casas que eran de Juan López Ruiz Matamoros, con casa y solar de Lucas Francisco de Ayala, con el arroyo y ciénega de Techacapa y con la Calle Real que sale de este pueblo para la Nueva Veracruz. La venta se hace en 20 pesos de oro común que se dan por entregados.
Benito, Pascual, Diego, Juana y Josefa de Castro, y el Sargento Manuel Vázquez Rincón como marido de María de Castro, Antonio Barradas como marido de Margarita de Castro y Lucas Francisco de Ayala como marido de Teresa de Castro, vecinos todos de Jalapa y herederos de Francisco de Castro y de María de Medina, venden al Capitán Bartolomé de Castro, su hermano, una casa de piedra y lodo que mide 21 varas de frente y 51 de fondo, ubicada en la Calle Real que sale de este pueblo para la Nueva Veracruz, colinda con callejón que llaman Domingo el Portugués, con casa y solar de Juan de León, con solar y casa de Micaela de la Peña. La venta se hace libre de censo, empeño e hipoteca en 601 pesos y 5 reales de oro común que han recibido.
Rosa María, india del pueblo de Santiago Ayahualulco, viuda de Francisco Juan, difunto, por medio de Hermenegildo que hizo oficio de intérprete por ausencia de Antonio Barradas, otorga poder especial a don José Ramos, vecino del pueblo de Jalapa, para que en su representación pida partición y división de los bienes que quedaron por fin y muerte de su marido, ya que ella se quedó con 3 hijos menores.
Diego de la Torre Arnate, vecino de Jalapa, principal deudor y obligado, y Antonio Barradas, de la misma vecindad, fiador y principal pagador, de mancomún se obligan a pagar a la Iglesia catedral de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, a los señores Comisarios de la Masa General y Diezmos, 585 pesos de oro común por los diezmos, aves, maíz y otras menudencias que se causen en Jalapa y en el ingenio que posee don Fernando Niño de Córdoba de la Higuera, y Coatepec, que deben pagar españoles, indios y otras personas de los 3 años en que se le remataron, de 1707 a 1709, a razón de 195 pesos de oro común anuales.
Manuela Martín, parda libre, mujer legítima de Manuel de los Santos, igualmente pardo libre, vecinos de Jalapa, dijo que entre los bienes heredados por sus padres Miguel de la Cruz y Catalina Martín hay un solar, haciendo frente con la iglesia y Convento de San Francisco, que mide 64 varas de frente y 6 varas que hace estrecho el solar, ubicado en la calle que va a la ermita de Santiago, cuyas colindancias son por el oriente con solar y casa de Antonio Barradas. El cual venden a Felipe Rodríguez, vecino de este pueblo, en 20 pesos de oro común, que se da por entregados.