Francisco Antonio Domínguez Muñiz, hijo legítimo de Francisco Domínguez Muñiz, dueño que fue del rancho y tierras de Otates, y de doña Rosa María de Aguilar, viuda y albacea testamentaria fideicomisaria de dicho difunto, otorga en nombre de dicha su madre que da en arrendamiento a Francisco González de Ortega, vecino del ingenio de Pacho, un pedazo de tierra en Otates del sitio de la Mesa del Chile para ganados mayores, la mesa que llaman de Cerro Gordo, tomado hacia el oriente por el arrollo debajo de los galápagos esta el arroyo de Juan López, de esta para el norte hasta el río de Actopan por donde linda con tierras de doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, y de ahí río arriba hasta el paso de Actopan siguiendo el Camino Real hasta el paraje de Montiel y de ahí dando la vuelta hacia el sur hasta dicho arroyo de los galápagos, por tiempo de 9 años que empezaron a correr desde el 26 de julio por una cantidad de 40 pesos anuales.
Don Andrés Calzadilla, Clérigo Presbítero, domiciliario de este Obispado de la Puebla de los Ángeles, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Juan Ignacio Cruzado, vecino de este pueblo, para que cobre dos capellanías; la primera de 2, 090 de principal impuestos en la hacienda de Santa Fe, jurisdicción de la Ciudad de la Nueva Veracruz, de la que es dueña doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, vecina de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles y patrona de dicha capellanía, la segunda fundada en la hacienda de Jultepec, jurisdicción de San Agustín Tlaxco, de la que es dueño don Blas Yáñez Remusgo de Vera, Presbítero, que es de 2, 000 pesos de principal.
Gregorio Maldonado y demás vecinos del pueblo de Coatepec y de Xicochimalco, dijeron que habiendo arrendado don Fernando Álvarez, vecino de Xicochimalco, los potreros de San Marcos y San Mauricio al Señor Dr. don Francisco Gómez de Cervantes, Prebendado de la Santa Iglesia Catedral de México y Provisor de su Obispado, y a don José Leonel Gómez de Cervantes y la Higuera, pertenecientes al Mayorazgo que poseía doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros; dicho don Fernando Álvarez les causa graves vejaciones a todos los naturales indios y demás vecinos de dichos pueblos, por lo que otorgan poder especial a don Juan Antonio de Lagos y Arbide, vecino de Jalapa, para que en sus nombres solicite extrajudicialmente se cancele la escritura de arrendamiento dicho don Fernando Álvarez, y si no pudiese conseguirlo así, se presente ante la Real Audiencia y alegue a favor de ellos.
Juan de Saavedra Valenzuela, administrador del ingenio nombrado la Santísima Trinidad, con poder de doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, residente en la Ciudad de Tlaxcala. En atención a que para el avío del ingenio le ha suplido Juan Bravo de Alarcón hasta por la cantidad de 500 pesos, que se irán devengando con el arrendamiento del potrero nombrado Atezca con la Loma de Totolapa, que corre para las cañuelas dividido por un arroyo que sirve de lindero, por tanto, otorga que da en arrendamiento el mencionado potrero por 7 años que se cuentan a partir de este día, en 40 pesos de oro común anuales, bajo las condiciones que se especifican.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, viuda del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, como madre y tutora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, heredera del Mayorazgo de la Higuera, dio su poder cumplido al Lic. Don Manuel del Pozo, Vicario y Juez Eclesiástico del ingenio La Santísima Trinidad, para que en su nombre reciba y cobre del Padre Rector del Colegio de San Ildefonso de la ciudad de la Puebla de los Ángeles y de su Procurador, 3000 pesos de oro común, que están cargados a censo redimible sobre dos sitios de ganado menor con 10,000 cabezas, por modo de sufragio y capellanía, que fundaron Don Andrés Pérez de la Higuera y Doña Francisca Díaz Matamoros en este ingenio, el 6 de junio de 1616.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, como tutora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, sucesora en el Mayorazgo de la Higuera, y patrona de la capellanía de misas que instituyó el Lic. Don Gaspar Ramírez de Cabrera, sobre las haciendas de ganado mayor nombradas Santa Fe y Moreno, atento a estar vacante de capellán, nombró por capellán propietario a Don Miguel de Ceballos, cursante de Filosofía.
Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, poseedora del vinculado y mayorazgo que instituyó don Francisco Hernández de la Higuera, actuando con licencia otorgada por su marido, da en rescate a favor de Nicolás de Salazar, una esclava mulata de 25 años más o menos llamada Rosa María, blanca, cara abultada, con un lunar en la frente, pelo corto, no muy alta, bien proporcionada, de buenas carnes, hija de una negra llamada Esperanza Margarita de la Higuera, criolla de ese ingenio, que recibió como dote de su tía doña María. La da en rescate a favor de Nicolás, pardo libre que tiene por sirviente, para contraer matrimonio con ella, quien paga 340 pesos de a 8 reales por cada uno.
Don Ventura de Acosta, residente en este pueblo, renta a Juan Martín Blanco, ganadero, un pedazo de tierra que esta en esta provincia y linda con las tierras de la mesa del Chile, el arroyo de Juan López, tierras del Rancho Nuevo, tierras del Mayordomo de doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros y con los cañaverales, por el tiempo de 4 años, al precio de 50 pesos por cada año.
Don Juan Ventura Tello de Meneses, vecino de la Ciudad de los Ángeles, con poder de doña Petronila Josefa de la Higuera Matamoros, de esa misma vecindad, dueña del ingenio nombrado la Santísima Trinidad que posee en esta provincia, vende a Diego de Castro y Gamboa, vecino de la Nueva Veracruz, una negrita esclava criolla nombrada Paula, del ingenio nombrado la Santísima Trinidad, que está libre de empeño, hipoteca y otra enajenación; sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto o enfermedad pública ni secreta, en 360 pesos de oro común que por ella le ha dado.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, como madre y tutora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, sucesora en el Mayorazgo de la Higuera, patrona de la capellanía que fundó el Lic. Don Gaspar Ruiz de Cabrera, de 2080 pesos de principal, y por muerte del Doctor Don Pedro de Gorospe, canónigo penitenciario de la Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, último capellán, nombró como capellán propietario al Bachiller Don Miguel de Ceballos, su sobrino, clérigo de menores órdenes, residente en la ciudad de Los Ángeles, para que sirva dicha capellanía.