Pedro García y José Gabriel García, albaceas y herederos de Ana Gertrudis de Espino, junto con Antonio Blanco también albacea, venden a Juan García, vecino del paraje de Sedeño, unas casitas y solar que dejó dicha difunta con 25 varas de frente, que hace al norte con calle que sale de esta plaza para la Nueva Veracruz y del otro lado casas de don Antonio Díaz Parraga, al poniente con solar de Aldonza María, al sur que es el fondo tiene 66 varas y media, al oriente linda con tierras de la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción. La venta se hace en 190 pesos.
Manuel de Barrios Villegas, residente en este pueblo, se obligó a pagar a don Alonso García de la Torre, de la misma vecindad, 450 pesos de oro común, precio de un esclavo negro criollo nombrado Juan García, de 20 años de edad, en esta manera: 225 pesos seis meses después de la fecha de esta escritura, y los 225 pesos restantes de allí en otros seis meses.
Juan García y María Techipa, naturales de Jalapa, se obligan de servir a Alonso Pérez en su casa por tiempo de un año, al precio de 30 pesos de oro común.
Juan García, dueño de su recua, vecino de Cholula, se obligó a pagar a Don Francisco Hernández de la Higuera, dueño de su ingenio en esta provincia, 73 pesos y 3 tomines de oro común que restan de las cuentas y liquidaciones que han tenido, para de la fecha de esta escritura en un mes corrido, puestos en este pueblo.
Francisco de Orduña dio carta poder a Francisco Escalante, vecino de Los Angeles, y a Juan García, vecino de la Veracruz, para que le puedan comprar oro, plata labrada, pipas de vino, cacao y cualquier género que hallaren hasta en cantidad de 2000 pesos de oro común.
Juan García, arriero, se obliga de pagar a Juan López Ruíz, vecino de Jalapa, 40 pesos de oro común por el alquiler de dos mulas que Francisco Hermoso llevó al puerto de Acapulco.
Juan García, estante de Jalapa, como heredero de Catalina González, su madre, vende a Luis Pérez, vecino de Jalapa, un solar en el citado pueblo al precio de 35 pesos de oro común.