Doña Josefa de Acosta, viuda del Capitán don Nicolás de Guevara, vecina de este pueblo de Jalapa, vende a don Manuel de Acosta, vecino de Naolinco, una casa y solar de 23 varas de frente y 15 y media de fondo, ubicada en el pueblo de Naolinco, la cual linda por el poniente con casa y solar de Juan García; por el oriente con solar del vendedor; por el norte con casas de los herederos de don Antonio García, calle en medio; y por el sur con calle que sale para este pueblo. La vende por precio de 700 pesos.
Pedro García y José Gabriel García, albaceas y herederos de Ana Gertrudis de Espino, junto con Antonio Blanco también albacea, venden a Juan García, vecino del paraje de Sedeño, unas casitas y solar que dejó dicha difunta con 25 varas de frente, que hace al norte con calle que sale de esta plaza para la Nueva Veracruz y del otro lado casas de don Antonio Díaz Parraga, al poniente con solar de Aldonza María, al sur que es el fondo tiene 66 varas y media, al oriente linda con tierras de la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción. La venta se hace en 190 pesos.
Manuel de Barrios Villegas, residente en este pueblo, se obligó a pagar a don Alonso García de la Torre, de la misma vecindad, 450 pesos de oro común, precio de un esclavo negro criollo nombrado Juan García, de 20 años de edad, en esta manera: 225 pesos seis meses después de la fecha de esta escritura, y los 225 pesos restantes de allí en otros seis meses.
Juan García, vecino del pueblo de Naolinco, vende un solar a Juan Eugenio de Rivera, vecino de dicho pueblo, el cual mide 34 varas de frente y 70 varas de fondo, linda al oriente con casa de doña Josefa de Acosta, viuda del Capitán don Nicolás de Guevara y de José Antonio Rodríguez, al poniente con la casa de Josefa de Escobar y al norte con casa de doña Petrona Guevara, viuda de Nicolás Domínguez, en la cantidad de 400 pesos.
Juan García y Josefa de Rivera, casados y vecinos de este pueblo de Naolinco, se otorgan poder para testar y de albaceas testamentarios, y como heredera nombran a su hija Nicolasa Antonia, doncella de 13 años.
Don Juan García, natural y vecino de esta villa, hijo legítimo de José García y de doña María López, ambos difuntos, estando enfermo en cama, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que fue casado con doña Atanasia Barradas, ya difunta, de cuyo matrimonio no les quedó sucesión. Declara que a su albacea le dejó hecho un comunicado secreto para descargo de su conciencia. Declara por sus bienes treinta y cuatro novillos, en compañía y al cargo de don Luis García; 12 onzas de oro en poder de su hermana política doña Juana Hernández. Declara que no debe a nadie y a él le deben 100 pesos Ignacio Vázquez y 17 pesos José Vázquez. Nombra por su albacea a su hermano don Antonio García López, actual cura del pueblo de San Jerónimo Coatepec, a quien da todo el poder y facultad de albaceazgo. Nombra por sus herederos universales a sus dos hermanos, el presbítero don Antonio García López y a don Santiago García López.
Zonder titelMariana Jiménez, de esta vecindad, mujer y conjunta persona de Miguel Díaz Parraga, vende al Presbítero don Félix Ruiz Ortiz de Zárate, una casita de paredes de edifico bajo, cubierta de madera y teja, que posee en el callejón que llaman de los Tecajetes de esta Villa, y en la segunda cuadra del que sale de la Plazuela del Rey para el rumbo del poniente, y se compone de 12 varas de frente que lo hace al sur, dicho callejón en medio, y del otro lado solar de la carnicería o matadero, y 40 de fondo así al norte por donde linda con solar de Anastasia Gorrindo, por el costado del oriente con el fondo de la casa de las López y del Presbítero don José Alejandro de Campo, y por el del poniente con don Juan García, que antes fue de Felipe Antonio González. Dicha propiedad heredó de su padre don Manuel Jiménez, y hoy vende al precio de 140 pesos.\t
Don Miguel Agustín Gobernador; don Francisco de los Santos, don Lucas Antonio y don Mateo Lorenzo, Alcaldes; Pascual García, Lorenzo Andrés y Juan de Meza, Regidores; y Juan García, Escribano de Cabildo, oficiales de república; indios ladinos y naturales del pueblo de San Juan Miahuatlán, otorgan poder general a don Ignacio Miguel de Salazar, Procurador de la Real Audiencia de la Ciudad y Corte de México, para que los defienda en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles, criminales, ordinarios y ejecutivos.
Micaela Francisca Valencia, vecina y natural de esta Villa de Xalapa, hija legítima de Marcos Valencia y de Francisca Montiel, difuntos, viuda de Vicente Ortiz, otorga su testamento donde declara que tuvo siete hijos de los que murieron seis y sólo le queda el nombrado José Antonio Valencia, mayor de 25 años, de estado viudo y enfermo. Nombra como su albacea a don Juan García, de esta vecindad y como heredero universal nombra a su expresado hijo.
Doña Juana Ortiz, vecina de Jalapa, hija legítima de don Juan Ortiz y de doña María Magdalena Gorrón de Contreras y Tejeda, otorga su testamento donde declara que fue casada con don Antonio López, difunto, con quien tuvo por hijos a doña María Antonia López casada con don José García, a don Pedro López, vecino de Guanajuato, a doña Anna López viuda de don Manuel de Arcos, a don Antonio López; a don José Lino López, y a don Francisco López que murieron solteros; y a doña Manuela López doncella que vive en compañía de la otorgante. Nombra como sus albaceas testamentarias a su hija doña Manuela y a su nieto don Juan García. Nombra como sus herederos a sus referidos hijos vivos.