Ante Payo Patiño Dávila, Corregidor por Su Majestad de esta provincia, pareció Pedro de Cuéllar, mayoral de la hacienda de Benito Bocardo, para registrar una partida de ganado vacuno que tiene en la sabana de este pueblo, compuesta de 500 reses, toros, novillos y 30 de ellas vacas para que cabreste el ganado. De las 10 reses ajenas que llevaba de diferentes dueños, las dejó en poder de Juan de Moya por tener poder de los criadores.\n\n
Ante José de Sandoval, Corregidor por Su Majestad de este partido, pareció [Francisco] López, mayoral de la estancia de Gaspar de Rivadeneira, para registrar 1 407 reses, las 600 de ellas vacas y los demás toros y novillos, en virtud de una licencia de Juan Romero de 2 000 vacas. De las reses que lleva ajenas son seis del Canónigo Santiago, dos toros y un novillo de la Hacienda Grande, un toro y un novillo de Juan Romero. De cuya partida de ganado, ordenó el corregidor no pasar ninguna vaca del puente del ingenio so pena de las ordenanzas y el ganado ajeno ordenó se deposite en Juan de Moya, vecino de este pueblo, el cual otorgará de ello depósito. Y estando presente Bartolomé Díaz, a cuyo cargo está el dicho ganado, dijo que cumpliría lo ordenado y el dicho Juan de Moya se constituyó depositario de las seis reses, toros y novillos.
[Diego] González otorga poder a Juan de Moya para que pueda demandar, recibir y cobrar de todas y cualesquier persona que sea, un [caballo castaño].
Diego, indio natural, dijo que entraba a servicio y soldada con Juan de Moya, por tiempo y espacio de un año, por precio de 12 pesos de oro común.
Lucas de Salinas, estante en el ingenio de Orizaba, otorga poder a Juan de Moya, vecino del pueblo de Orizaba.
Juan de Moya, otorga poder a Juan Sánchez para que pueda cobrar de Melchor de Balsa, mulato, 20 pesos de oro común que el susodicho le debe por un conocimiento de plazo pasado.
Juan de Moya con vara de la Real Justicia, fue a la sabana de este pueblo, donde halló una partida de ganado vacuno de Andrés de Illescas, quien dijo llevar [600] reses, 75 de ellas vacas y los demás novillos y toros.\n\n
Juan de Espinosa, mayoral de la estancia de Bernardo [Franquiz][roto] pidió el registro de una partida de ganado que va a la ciudad de los Ángeles, por lo que Juan de Moya, con poder que tiene otorgado, tomó juramento para hacer el registro, y junto con el presente escribano, dio fé. \n
Bernardo Franquiz, vecino de la ciudad de la Veracruz, se obliga de pagar a Juan de Moya, 168 pesos de oro común y 6 tomines, los cuales son por razón de 37 novillos que del susodicho recibió comprados.
Juan de Cisneros, como fiador de Juan de Santiago, se obliga de pagar a Juan de Moya, cierta cantidad de dinero, en caso de que el primero no cumpla el compromiso de llevar recaudo suficiente para cubrir dicha cantidad.