El gobernador e indios principales de Naolinco arrendaron a Diego de Orduña una estancia para ganado menor, por dos años y al precio de 40 pesos de oro común.
Juan de Peña, vecino de la Puebla de los Ángeles, traspasa el arrendamiento de un sitio de ganado menor de los naturales de Naolinco, en Diego de Orduña, por tiempo de cinco años y al precio de 20 pesos anuales.
Francisco de Orduña Loyando, y su esposa, Agustina de Villanueva[Agustina de Villanueva y Guzmán], residentes en el ingenio San Pedro, jurisdicción de Jalapa, dieron su poder cumplido a su hijo el Capitán Diego de Orduña y a Gaspar de Contreras, vecinos de Texcoco, a los dos juntos y a cada uno de por sí, para que en sus nombres y a su dita y crédito, compren la cantidad de oro o plata labrada o por labrar u otro cualquier género de géneros que les pareciere, y una vez hecho barata y salida de ello queden horros de todas costas y daños, el alcance de pesos que le hiciere Antonio de Neyra[Neira], vecino de Los Ángeles, el cual se le ha de pagar al fin del año corrido, después de hechas y rematadas sus cuentas.Asimismo, para que puedan administrar sus haciendas, vender y comprar cualesquiera de sus bienes y esquilmos.
Francisco Díaz Arvizu, recién llegado de los Reinos de Castilla, vende a Diego de Orduña un esclavo mulato en 400 pesos de oro común.
Diego de Orduña declaró que la caballería de tierra que Matías Lorenzo, maestre de hacer azúcar, le vendió en términos de Coatepec en 220 pesos de oro común, pertenece a su padre Francisco de Orduña.
Alonso García de la Parra, vecino de México, carretero, se obliga de pagar a Diego de Orduña, vecino de Jalapa, 31 pesos de oro común, los cuales le debe por otros tantos que recibió prestados.
Diego de Orduña, habiendo examinado a los testigos presentados por Juana Díaz, le concedió licencia para que pueda formar una compañía con Juan Quiroz, sobre las sementeras de caña y el trapiche de Nexapa.
Matías Lorenzo, vecino de Jalapa, vende a Diego de Orduña, residente en la provincia de Jalapa, una caballería de tierra en términos de Coatepec, al precio de 210 pesos de oro común.
Juana Díaz, como tutora y curadora de sus hijos Bartolomé Pérez, Francisco y Francisca, pide licencia a Diego de Orduña, Teniente de Alcalde Mayor, para que pueda proseguir la compañía que su marido, Sebastian Díaz, difunto, tenía con Juan de Quiroz sobre un trapiche de azúcar situado en tierras de Nexapa.
Diego de Orduña, acepta el traspaso del arrendamiento de un sitio de ganado menor propiedad de los naturales de Naolinco.