Agustina de Orduña Castillo, vecina de este pueblo de Jalapa, dijo que en 1709 otorgó testamento y en 1712 codicilio, y ahora por vía de codicilio manda que queden libres los hijos de su esclava Josefa de Orduña, que son Antonio de Orduña, Ciprian de Orduña, Josefa de Orduña, Joaquina de Orduña, Juliana de Orduña, Margarita de Orduña y Mariana Gertrudis de Orduña, hija de Juana de Orduña, también manda que se les de libertad a Agustín de Orduña con cargo y gravamen de que pague su entierro y deudas; manda dicha otorgante que cuando fallezca se otorgue a Matiana un pedazo de solar y un metate.
Agustina de Orduña Castillo, viuda de Diego Alonso de Villanueva, vecina de Naolinco, otorga testamento, donde nombra por albacea a Diego de Uraiza, sin dejar herederos.
Sebastián Barradas y Agustín Luis, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas y tenedoras de bienes del Capitán Hipólito de la Peña, tutores y curadores de sus menores hijos, venden al Capitán José de Burgos, vecino de la Veracruz, Alcalde Ordinario, una esclava mulata nombrada Matiana de 29 años de edad, misma que quedó de los bienes del difunto y este la hubo de Agustina de Orduña Castillo como aparece en escritura, cuya esclava se encuentra libre de empeño, enajenación e hipoteca, sin asegurarla de vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 350 pesos de oro común que ha recibido.
Don José Antonio Palmeros y Mariano Palmeros, vecinos de la jurisdicción de Jalapa, hijos legítimos y herederos del difunto, don Miguel Palmeros, en representación de sus hermanos Felipe, Juan, Pedro y Santiago, y de su madre doña Juana de Jesús Acosta, venden a don Manuel Eugenio de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, un solar ubicado en dicho pueblo, el cual mide 41 varas de frente y 64 varas de fondo; linda al norte con casa del Alférez don Antonio García de Baldemora y calle en medio, al poniente con casa y solar de Manuel Eugenio de Acosta, al sur con solar de don Manuel Barbadillo y Marrón y de Agustina de Orduña [Castillo], y al oriente con zanja y casa de José Durán, en la cantidad de 144 pesos.
Doña Francisca Ramírez, viuda de Francisco de Orduña Castillo, vecina de Jalapa, como tutora y curadora de sus menores hijos, confesó que el Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buenavista, le ha dado y pagado en reales, y libranzas suyas, ciertas cantidades de pesos, en una de 200 pesos que dio a Diego Alonso de Villasana, su yerno, por cuenta de la legítima paterna de Doña Agustina de Orduña Castillo; y otra, que para dicha cuenta le da de 211 pesos, que ajustadas las cuentas y réditos le restaba debiendo el referido Capitán de una escritura de 4946 pesos y 5 tomines, fechada el 31 de diciembre de 1655 en el ingenio La Santísima Trinidad, de los cuales hoy se dio por pagada y satisfecha a su voluntad.
Doña Agustina de Orduña Castillo, hija legítima y heredera de Don Francisco de Orduña Castillo, difunto, y de Doña Francisca Ramírez, que hoy vive en este pueblo, mujer legítima de Diego Alonso de Villanueva, vecino de Naolinco, dio su poder cumplido a su esposo para que en su nombre pida, reciba y cobre de cualesquier personas, la parte o partes que se le restare debiendo, y para que pueda administrar todos su bienes raíces, muebles y semovientes.
Agustina de Orduña Castillo, viuda de Diego Alonso [de Villanueva], vecina de Naolinco, vende al Capitán Pedro Zapata de Esquerra, Alcalde Mayor de la provincia de Jalapa, un esclavo nombrado Lucas Alonso, mulato de color entreverado, mediano de cuerpo, de 20 años más o menos, libre de empeño, hipoteca y cualquier otra enajenación; sin asegurarlo de ninguna tacha, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 300 pesos de oro común que se da por entregado.
Agustina de Orduña Castillo, mujer legítima de Diego Alonso de Villanueva, vecinos de esta pueblo, dijo haber dado a su marido un poder general para la división, partición, cobranzas, pleitos y otros efectos, pero como recela de que en virtud del mismo, le pueda vender algunos bienes de su propiedad, en la mejor vía y forma que haya lugar de derecho, lo revoca en todo y no lo use Diego Alonso de Villanueva.
Doña Agustina de Orduña Castillo, vecina de este pueblo de Naolinco y viuda de Diego Alonso de Villanueva, otorga carta de libertad al esclavo de nombre Cipriano Antonio de Uraiza.
El Capitán Pedro Zapata de Ezquerra, Alcalde Mayor de la provincia de Jalapa, vende a Agustina de Orduña Castillo, viuda de Diego Alonso [de Villanueva], vecina del pueblo de Naolinco, un esclavo nombrado Lucas Alonso, mulato de color entreverado, mediano de cuerpo, de 22 años de edad, libre de empeño, hipoteca y cualquier otra enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, en 300 pesos de oro común que por su valor le ha dado.