Ante Gonzalo Márquez, Teniente de Alcalde Mayor de esta provincia, José de Rivera, español, oficial de sastre, vecino de Naolinco, manifestó un hierro para marcar sus cabalgaduras, en esta forma.
Se tomó la razón de 60 barriles de vino que lleva Jusepe [José] García en su recua, vecino de la Puebla, y la de Jusepe [José] de Rivera, vecino de Orizaba, para entregar en México a Joseph [José] Bracamonte.
Bartolomé Pérez y Bartolomé Contreras, Alcaldes del pueblo de San Lorenzo Cerralvo de morenos libres, junto con Pascual de Santiago y Agustín de Espinosa, Regidores de dicho pueblo; por ellos y por la demás comunidad, por quienes prestan voz y caución, otorgan en arrendamiento a José de Rivera, pardo libre, residente en dicho pueblo, el mesón, que según licencia deben tener y haber en el pueblo, para el hospedaje de los pasajeros que suben y bajan y trajinan este camino, el cual es muy necesario en dicho pueblo por ser continuado de las personas, comerciantes y pasajeros que bajan a la ciudad de la Nueva Veracruz y suben de ella; y por ser de utilidad a su comunidad que haya persona que lo tenga a su cuidado, por ser pobres y no tener con que aviarlo, lo dan en arrendamiento al susodicho por tres años a partir del 13 de febrero pasado, por precio de 50 pesos cada año, con obligación de tener dicho mesón bien aviado de camas, maíz, zacate, carne y lo demás que es necesario para el socorro y menesteroso de los pasajeros que al referido mesón llegasen a hospedarse, teniendo arancel del señor alcalde mayor de esta villa para sus precios y gobierno. Asimismo, dijeron que no consentirán que en casa particular de ningún vecino de dicho pueblo se hospeden pasajeros, sino que todos vayan al mesón para no hacer perjuicio a dicho arrendatario.
UntitledDon Miguel de Arieta, vecino de Jalapa, con poder otorgado a su favor por el Licenciado José Zavalza, Presbítero, vecino de la ciudad de los Ángeles, para que en su nombre traspase un principal de 800 pesos que a censo reconoce a su favor don José de Rivera sobre una casa que le vendió, así como 300 pesos que se reconocen a su favor sobre la hacienda El Lencero, por lo que dicho Arieta vende y traspasa a don Domingo Franceschi[Franco], como Mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario de este pueblo, los mencionados censos en precio de 1,100 pesos.
El Coronel don José de Burgos, del Orden de Santiago, quien fue presidente del Reino de Guadalajara y vecino de este pueblo de Jalapa, vende a doña Sebastiana de Campos, viuda de don José de Rivera, una esclava mulata de color cocho, de 39 años de edad, nombrada Apolonia, en el precio de 250 pesos.
José Antonio de Rivera, Mariano de Rivera, José de Rivera por voz propia y la de Josefa de Rivera, su hermana, en compañía de Seferino Viveros, quien representa a su esposa María Guadalupe Rivera, todos hijos legítimos de don Juan de Rivera y doña María de Jesús de Acosta, vecinos de Naolinco, realizan la adjudicación de una casa ubicada en Naolinco, la cual mide 29 varas de frente y 54 de fondo, linda al oriente con casa y solares de don Antonio García Campomanes, al sur con casa y solar de Gertrudis Josefa de Guevara, al poniente con casa y solar de José Bernardo de Acosta y al norte con solar y casa de doña María Domínguez; dicha adjudicación la hacen a favor de Juan de Rivera, hermano de los declarantes, a cambio de que entregue a cada uno la parte que les corresponde de dicha casa, cuya cantidad total es de 150 pesos.
Para la dicha información, el Lic. Diego Martín de los Reyes presentó por testigo a José de Rivera, español, maestro en el oficio de sastre, vecino de Naolinco, del cual se recibió juramento y dijo haber conocido a Doña Isabel de los Reyes, se halló en el entierro de la susodicha y fue testigo en la memoria que escribió por su testamento.
Francisco López de la Rosa, Alférez de la Compañía de Pardos Libres de esta villa de Córdoba y Cabo Superior de ella por ausencia de su Capitán Alonso de Vargas; José de Rivera y Juan Pascual de la Vega, Cabos de Escuadra; Andrés Márquez y Pedro Velázquez Camacho, soldados de ella; a nombre propio y en el de los demás compañeros y pardos libres de esta villa, dijeron que en atención a que los otorgantes están alistados debajo de bandera desde hace más de treinta años y con las armas en las manos, por los veranos a bajar al presidio de la Nueva ciudad de la Veracruz en cualquier llamamiento del gobernador de dicha plaza, asimismo, están prontos a la guarda y custodia de su real tesoro en las ocasiones que se conducen por esta villa de la ciudad de México a la de la Nueva Veracruz al despacho de las flotas. Otorgan poder a don Juan García de Jimeros, Procurador de Número de la Real Audiencia de esta Nueva España, para que en nombre y en representación de sus personas parezca ante el Rey y ante el Marqués de Valero, Virrey, Gobernador y Capitán General de esta Nueva España, en su superior gobierno u en otro cualquier tribunal que con derecho deba y pida se les releve de sus reales tributos como lo están experimentando los pardos libres de la ciudad de la Nueva Veracruz, pueblo de Orisaba, Xalapa [Jalapa] y Cosamaluapa [Cosamaloapan] que, asimismo, están alistados debajo de bandera.
UntitledEl Bachiller don José Gutiérrez de Aguilar, Presbítero; don Francisco Valero y Espinosa y doña Juana Ramón y Espinosa, vecinos de esta villa de Córdoba, en voz y nombre del Capitán don Manuel Gómez Dávila, difunto, vecino que fue de esta villa, en virtud de poder para testar que les confirió, por la presente otorgan su testamento de la siguiente manera: Declaran que el difunto dejó los siguientes débitos: 1 029 pesos que debía al Bachiller don José Gutiérrez de Aguilar, de cuentas de capellán de la capilla por doce años; 9 200 pesos de principal que está sobre la hacienda de hacer azúcar nombrada San Antonio de Padua, y los debía a los menores hijos del difunto Capitán don Antonio de Brito Lomelín, y un año de sus réditos; debía de una capellanía que esta impuesta sobre dicha hacienda, de 2 000 pesos de principal a favor del Bachiller don Juan de Aranda Gómez, difunto; le debía a don Juan de Godoy, Secretario del Ilustrísimo Señor Obispo de este obispado, 100 pesos de réditos de dicha capellanía; al Bachiller don José López de Sagade Bugueiro, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición, 2 000 pesos de principal que están sobre dicho trapiche, y sus réditos; a la cofradía del Santísimo Sacramento, sita en la parroquia de esta villa, 1 000 pesos de principal situados sobre dicho trapiche y un año de réditos; a los herederos del Capitán don Diego Salgado, difunto, vecino que fue de la ciudad de los Ángeles, 1 379 pesos 7 reales y medio de resto de cuentas como encomendero que fue de dicho difunto; al Capitán don Pedro Fernández de Ves y Segura, 1 240 pesos de avíos para dicha hacienda; al Conde del Valle, don José Hurtado, 1 500 pesos; al Bachiller don Ambrosio Sarmiento de Figueroa, Presbítero, vecino de la ciudad de los Ángeles, del diezmo del tiempo de su administración; al maestro José de Rivera, del arte de barbero, vecino de esta villa 100 pesos de una libranza; a don Miguel García de Monzaval, maestro de boticario, vecino de esta villa, por medicinas de su botica a dicha hacienda y gasto de casa; a Juan de Dios, maestro calderero, vecino de Orizaba, 16 pesos; entre otros débitos que se mencionan. Asimismo, declaran que al difunto le debían las siguientes personas: el Capitán Juan de Piña le debe 2 180 pesos procedidos del valor de la hacienda San José de Omealca, en la jurisdicción de la Antigua Veracruz, que le vendió el difunto; Antonio Riveron, vecino del pueblo de Orizaba, 500 pesos que quedaron debiendo los indios gañanes de la hacienda de Tecamaluca, que fue del dicho difunto; Diego Ventura Márquez, maestro calderero, vecino de esta villa; entre otros que se mencionan. Declaran que dicho difunto contrajo terceras nupcias con doña Juana Ramón y Espinosa, la cual declara haber llevado por dote 1 663 pesos como consta en recibo, más 300 pesos que le entregó el Marqués de Sierra Nevada, vecino del pueblo de Orizaba, albacea y heredero que fue de doña Clara de Mora y Medrano, de la obra pía que fundó la madre del Capitán don Juan González de Olmedo. Declaran que dicho difunto contrajo primeras nupcias con Juana de Gatica Padrón, y durante dicho matrimonio procrearon a doña Estefanía Gómez Dávila, mujer legítima de don Francisco Valero y Espinosa; y que también pasó a segundas nupcias con doña Gertrudis de Guzmán y Picasso, con quien procreó a don José Gómez, de dieciséis años de edad, y a don Pedro Gómez, de trece años. Declaran que procreó con doña Juana Ramón y Espinosa, su tercera esposa, a Manuel José, de cuatro años de edad; a Juan, de tres años; a doña Mariana Gómez Dávila, de un año; y al póstumo o póstuma de que se halla encinta. Declaran que, a dicho difunto, por ante Real Justicia de esta villa, le hizo cesión doña Marina Gómez Dávila, su difunta hermana, viuda del Capitán Juan Rodríguez Durán, de la hacienda de trapiche nombrada Señor San Antonio, que quedó por bienes del Capitán don Antonio de Brito Lomelín, difunto, habiendo reconocido las tutelas que sobre dicha hacienda estaban a favor de los hijos y herederos de dicho capitán y las dotes de doña Gertrudis García y acreedores que había sobre dicha hacienda. Declaran por bienes de dicho difunto la hacienda nombrada San Antonio y una casa principal en esta villa. Los otorgantes se nombran como albaceas testamentarios; y por tenedora de bienes a doña Juana Ramón. Nombran como herederos universales a los hijos del difunto, y como tutor y curador ad bona de los menores a don Francisco Valero y Espinosa.
UntitledEl Licenciado Joseph [José] Rodríguez de la Peña, Clérigo Presbítero, vecino de esta villa de Córdoba, en nombre y con poder de doña Ana Martín del Canto, mujer de Juan Bautista Carenzo, vecinos de la ciudad de la Nueva Veracruz, vende a Joseph [José] de Rivera, vecino de la ciudad de los Ángeles, una mulata nombrada Juana Valentina, criolla de la ciudad de la Habana, de dieciocho años de edad más o menos, en precio de 300 peso de oro común. Cuya esclava hubo y compró la poderdante a don Manuel Joseph [José] Ladrón de Guevara, apoderado de doña Catalina Rangel, por ante Juan López de Benavides, Escribano Real y Público de Veracruz.
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