Juan de Quiroz y Juana Díaz, viuda de Sebastián Díaz, vecinos de Jalapa, se obliga de pagar a Francisco Baéz Enríquez, señor de negros, 1720 pesos que son el precio de cuatro esclavos negros.
Francisco de Orduña, como comprador y Juan de Quiroz, Francisca de Yépez y Juana Díaz, como vendedores, se concertaron en que Francisco de Orduña les devolverá cuando se lo pidan, la parte de la estancia de Nexapa, si ellos le regresan 150 pesos de oro común que por ella pagó.
El Capitán Juan de Malpica, dueño de recua, vecino del Desierto de Perote, en nombre de Juana de Herrera, mujer de Francisco Morales de Toro, en virtud del poder que le otorgó, y Antonio de la Peña, hijos naturales y herederos de María de la Peña, quien dejó entre sus bienes unas casas bajas de cal y canto, venden a Jerónimo de Acosta, dueño de recua, una de las casas ubicada en la Calle Real que sale para el camino que va a la Nueva Veracruz con 16 varas de frente y 12 de fondo, colinda con casa de los herederos de Cristóbal de Figueroa y de Francisca de Yépez, al fondo con solar de Juana Díaz, al oriente con solar que quedó a Antonio de la Peña y solar de doña Aldonza Clara de Vargas, al poniente con el callejón que sale a la Calle Real. Antonio de la Peña vende 20 varas y media que corresponden a dicho solar, donde esta edificado un cuarto bajo de cal y canto y 10 varas y media contiguas que colinda con casa de María de la Peña y casa de Aldonza de Vargas. La venta se hace en 450 pesos
Testamento de Diego Ortiz de Zárate, natural del pueblo de Xilotepec, de esta jurisdicción, hijo legítimo de Juan Ortiz de Zárate y de Juana Díaz, difuntos.
El Capitán Don Gaspar de Herrera, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, hizo gracia y donación a Doña María de la Peña, vecina de Jalapa, de una casa en este pueblo, situada en la Calle Real; linda con casas de Doña Aldonza de Vargas y con el callejón que sale a dicha calle, la cual hubo y compró de Doña Juana Díaz, su madre, en 100 pesos de oro común, el 29 de diciembre de 1684.
Pedro Concha, pintor recibe en su servicio a Francisco, niño, hijo de Juana Díaz, vecina de Jalapa, para mostrarle el oficio de dorador y estofador, por tiempo de cinco años.
Juana Díaz, viuda de Sebastián Díaz, con revalidación de la tutela de sus menores hijos, Bartolomé, Francisca y Francisco Pérez; la cual le fue otorgada por el Alonso de Villanueva, Alcalde Mayor de Jalapa; los cuales le otorgan licencia expresa, da en arrendamiento a Juan de Quiróz, la mitad del trapiche de Nexapa, en la cantidad de 300 pesos anuales, durante el periodo de 6 años. Incluye inventario de bienes del mencionado trapiche.
Juana Díaz, estante en la Puebla de los Ángeles, dio carta poder a don Alonso García de la Torre para que en su nombre pueda vender unas casas en Jalapa, un potrero que linda con el ingenio de Francisco Hernández de la Higuera, y media estancia que tiene situada en términos de Omiquila, en compañía con Juan de Quiroz.
Diego de Orduña, habiendo examinado a los testigos presentados por Juana Díaz, le concedió licencia para que pueda formar una compañía con Juan Quiroz, sobre las sementeras de caña y el trapiche de Nexapa.
Juana Díaz, viuda de Sebastián Díaz, vende a su yerno Juan Alonso y a su hija, Francisca Pérez, unas casas en el pueblo de Jalapa en 450 pesos de oro común.