Don Andrés Monares de Vargas, natural de la Ciudad de Cádiz y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Domingo Monares y doña María de Vargas, difuntos, casado con doña Inés de la Rosa Montero, a quien nombra albacea, tutora, curadora y tenedora de sus hijos legítimos Fernando, Bartolomé, María Manuela y Domingo nombrados herederos universales.
María de Vargas, hija de Cristóbal Martín Matamoros y de Aldonza de Vargas, mayor de 12 años y menor de 25, sugirió a su madre para que sea su curadora y administre sus bienes; y visto por Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, mandó a la dicha Aldonza de Vargas que acepte tal nombramiento, y ésta lo aprobó para usarlo en los pleitos que se ofrecieren.
El Bachiller don José Francisco de Torquemada, Presbítero y albacea tenedor de bienes de Nicolasa de Vargas, difunta, así mismo albacea y heredero de María de Vargas, hija de la dicha difunta; Juana Luis de León, viuda de Juan de Vargas, quien fue hijo de la dicha Nicolasa de Vargas e Inés de Vargas, también hija de la dicha señora de Vargas, informan de la división de bienes de las difuntas Nicolasa de Vargas y María de Vargas, repartiéndose diversas cantidades de pesos.
Ildefonsa Serrano y Vargas, vecina del pueblo de Jalapa, hija natural de María de Vargas, difunta, otorga su testamento donde nombra como albacea testamentario a don Francisco Javier López, de la misma vecindad, y como herederos universales nombra a María Cayetana Vicioso, viuda de don Pedro Soler; a Rafael Vicioso, casado con Josefa Castrillo y Antonio Vicioso, casado con Juana Chávez, junto con sus nietos Juan Cordero y Gertrudis Cordero, hijos de Juana Vicioso, difunta y de Eusebio Cordero.
Doña Aldonza de Vargas, viuda vecina de Jalapa, como tutora y curadora de su hija María de Vargas, pidió a Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, que recibiendo información, le dé licencia para otorgar con su menor hija un poder con la finalidad de hacer una escritura de transacción, con Doña Luisa Ponce de León, sobre una donación de 3 000 pesos que hizo Don Carlos de Sámano y Quiñones a su hija María de Vargas.
Para la dicha información, ante Don Antonio Rosel y Lugo, Doña Aldonza de Vargas, en nombre de su parte, presentó por testigo a Lucas Cardeña Malpica, mercader, vecino de Jalapa, de quien se recibió juramento y dijo conocer a todas las partes, la cláusula del testamento de Don Carlos de Sámano y Quiñones mandó 3,000 pesos a María de Vargas, y para su cobranza le han puesto pleito a Doña Luisa Ponce de León, la cual trata de concertarse con las dichas Doña Aldonza y su menor para obviar pleitos, y a este testigo le pareció acertado dicho concierto y en utilidad de la menor.
Testamento de Bartolomé Jiménez, estante en Jalapa, natural de Morán [Morón] de la Frontera, en los reinos de Castilla, hijo legítimo de Francisco Jiménez y de María de Vargas.
Andrés Vázquez y Doña Aldonza Clara de Vargas, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, dieron poder cumplido, cesión y traspaso, a Antonio de Dueñas, mercader, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que pueda pedir, recibir y cobrar judicial o extrajudicialmente del ingenio nombrado San Sebastián Maxtlatlán, 2315 pesos de oro común que dicho ingenio del debe de plazo cumplido, según consta de la obligación firmada por el Capitán Don Fernando Ruiz de Córdova y Arellano y Miguel de Tramoya, difuntos, como dueños del dicho ingenio, a favor de Doña Aldonza de Vargas, Doña Ana Francisca Matamoros y Doña María de Vargas, abuela, madre y tía de la otorgante. Y cobrados los referidos 2315 pesos con sus réditos, los haya para sí, por razón de otra tanta cantidad que Antonio de Dueñas les pagó.
Doña Aldonza de Vargas, viuda, como tutora y curadora de su hija, Doña María de Vargas, hija legítima de Cristóbal Martín Matamoros, su primer marido, solicitó a Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, un tanto de la cláusula del testamento del Capitán Don Carlos de Sámano y Quiñones, en la cual mandó 3000 pesos a su hija María de Vargas, a fin de cobrar dicha cantidad y justificar la obligación de la deuda.
Doña Aldonza de Vargas, vecina de Jalapa, en nombre de su hija María de Vargas, presentó por testigo para su información a Nicolás de la Torre Arnalte, español, vecino de este pueblo, el cual dijo conoce a las susodichas y el pleito que traen contra Doña Luisa Ponce de León, madre de Don Carlos de Sámano y Quiñones, sobre una manda de 3000 de oro común; sabe también de los gastos en los pleitos y lo útil que sería para la menor convenir un concierto, en virtud de su pobreza.