Álvaro Patiño Dávila, vecino de la ciudad de los Ángeles, vende a Cristóbal Rodríguez, señor de su recua, un esclavo negro llamado Andrés, de tierra Zape, entre bozal y ladino, de edad de 25 años poco más o menos, por precio y contía [sic] de 400 pesos de oro común.\n\n\n
Miguel Guillén y Domingo Sánchez, herrador, se obligan de pagar a Álvaro Patiño Dávila, vecino de la ciudad de los Ángeles, 125 pesos de oro común, cantidad que Francisco Rodríguez Pacheco, mulato, debe a los menores hijos de don Rodrigo de Vargas, difunto, por cuya deuda se encuentra preso en la cárcel pública de este pueblo, y por hacer buena obra, los otorgantes se obligan a solventar dicha deuda en el término de tres meses.\n
Cristóbal Rodríguez Obejo, señor de su recua, vecino del pueblo de Iguala, se obliga a pagar a Álvaro Patiño Dávila, vecino de la ciudad de los Ángeles, 400 pesos de oro común, los cuales son por razón de un esclavo negro llamado Andrés, de tierra Zape, que del susodicho recibió comprado.\n\n\n
[Donato] Carbino, extranjero, entra a servicio y soldada con Álvaro Patiño Dávila por tiempo y espacio de un año, por precio de 30 pesos de oro común más un vestido de paño de la tierra que se entiende capote chamarra, calzones, sombrero, botas y dos camisas de tienda y más un potro de dos año.
Pedro Hernández se obliga de pagar a Álvaro Patiño Dávila, Corregidor por Su Majestad de este pueblo, 28 pesos de oro común, los cuales son por los que mereció del hallazgo de un esclavo negro y una esclava, más la comida que su merced ha dado a los susodichos dos meses que es el tiempo que están presos.
Baltazar de los [roto], negro herrado en el [rostro], libre que dijo ser, el cual es también preso en la cárcel pública de este pueblo, por 16 pesos que declaró deber a Álvaro Patiño Dávila, justicia de este pueblo, quien se los dio en reales, por lo que el otorgante se obliga de servir a Hernando Jiménez, vecino del pueblo de Tecamachalco, por tiempo y espacio de un año y por precio de 20 pesos de oro común, de donde le ha de descontar los 16 pesos que el dicho Hernando Jiménez pagó a Álvaro Patiño Dávila.
Álvaro Patiño Dávila, vecino de la ciudad de los Ángeles, da su poder a Payo Patiño, su hermano, y a Juan de [roto] para que puedan dar y den por su residencia del tiempo que ha sido Corregidor en este partido de Orizaba, así también recibir los cargos que se le hicieren y dar descargos y pagar lo que se le demandare.
Ante Álvaro Patiño Dávila, Corregidor de este partido, pareció Cristóbal [de] Rivas, quien dijo trae una partida de ganado vacuno de 450 toros y novillos y declaró no llevar más vacas, sino 10 reses.\n\n
Álvaro Patiño [Dávila], Corregidor, dijo que en la sabana de este pueblo, hay una partida de ganado mayor de la estancia de Santander que se dirige para las carnicerías de la Puebla de los Ángeles, la que no puede ir a constatar y pide a Juan de Moya vaya él, quien miró dicha partida y dijo se hiciera el registro.\n
Cristóbal [de] Rivas pidió a Álvaro Patiño [Dávila], Corregidor, el registro de una partida de ganado vacuno que lleva a las carnicerías de la ciudad de los Ángeles, pero Patiño no pudo hacer la visita y mandó a Juan de Moya; y en cumplimiento de lo mandado, Juan de Moya hizo la visita a la sabana y tomó el juramento al mencionado Rivas, quien dijo lleva 600 novillos.\n