Nicolás Conte e Inés Merino, su mujer, venden al Padre Luis de Saavedra, Cura Vicario de esta provincia de Orizaba, unas casas de morada con su solar, ubicadas en este pueblo, linde con casas del dicho Luis de Saavedra y casas de Mateo de Cuéllar, la que el otorgante compró a Catalina Rodríguez, mujer que fue de Martín Buchan, y ahora la vende por precio y contra de 210 pesos de oro común.\n
Nicolás Conte prometió de hoy en 3 años no jugar juego de naipes, ni ninguno de ellos, tales como, albures, triunfo, gurllas, quínolas, trescientos, chilindrón, baza, figunela, martinete, la carteta, rentoy, ni otros que con los naipes se juega, ni apostar, ni que otra persona juegue por él. Y si no cumpliera con dicha promesa, se obliga a pagar 200 pesos de oro común para la Cofradía de Nuestro Señor, que está fundada en este pueblo.\n
Juan Morón, vecino del pueblo de Tlalixcoyan, se obliga de pagar a Luis de Saavedra, Cura y Vicario de este partido, la cantidad de 220 pesos de oro común por concepto de una casa, en la que al presente vive Nicolás Conte.\n\n\n
Domingo Sánchez, herrero, vecino de las minas de Taxco, otorga su poder a Antonio Rodríguez para que pueda cobrar de Nicolás Conte 13 pesos de oro común y de Juan de Moya 12 pesos del dicho oro.\n
Nicolás Conte, vecino del pueblo de Orizaba, y estante en la ciudad de los Ángeles, se obliga a pagar a Mateo Gómez, 170 pesos de oro común, los cuales son del resto y fenecimiento de todas las cuentas que entre los dos ha habido.\n
Luis de Saavedra, Vicario de este pueblo, vende a Juan Morón, señor de su recua, una casa en este pueblo, la cual linda con casa de Ana López y solar del otorgante, casa en la que al presente vive Nicolás Conte, de quien la hubo y compró el otorgante y ahora la vende en precio de 220 pesos de oro común.\n
Nicolás Conte, se obliga de dar a Francisco de Oliveros, una recua de 18 mulas de las que le entregó carta de venta en forma para que sean suyas, en razón de ciertas cuentas que entre los susodichos ha habido.\n\n\n\n
Nicolás Conte, otorga su poder a Juan [de Estrada] para que por él y en su nombre, pueda parecer ante las justicias para fenecer y acabar un pleito que tiene empezado, pidiendo una mula de [color] pardo que trae un criado de Butrón en su recua.
Nicolás Conte, estante en el pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino del pueblo de Tlalixcoyan, 257 pesos de oro común, los cuales son por razón de 2 pipas de vino que Pedro Gallego, vecino de la Veracruz, le entregó por el dicho Juan Fernández.\n
Gabriel Bravo y doña Inés de Rioja, dijeron que por cuanto él hubo y compró una casa en este pueblo, linde con casa de Mateo de Cuéllar [y calle Real], la cual hubo de Diego Pérez, para [seguridad] de Nicolás Conte que la tiene y posee, prometieron de ahora en [tiempo] alguno pedir al susodicho, ni a otra persona alguna, la dicha casa ni cosa ninguna.\n\n\n