Don Andrés Pérez de la Higuera y don Francisco Hernández de la Higuera, como albaceas de su suegro don Juan Díaz Matamoros y en cumplimiento de una cláusula de su testamento, fundaron una capellanía de misas por el sufragio de su alma y la su esposa doña Magdalena Díaz, en la capilla del Convento de San Francisco, con 2 130 pesos de principal y 106 pesos y 4 tomines anuales de renta que se impusieron en el ingenio de azúcar Nuestra Señora de la Concepción, y los religiosos fray Bartolomé de Guzmán, guardián predicador del convento, fray Miguel Postigo, fray Jerónimo de Rueda, y fray Pedro Ramírez, moradores conventuales, por lo que les toca, aceptaron esta escritura y se obligaron a decir 36 misas cantadas en cada año, a razón de 3 pesos de limosna por cada misa.
Juan Díaz Matamoros, dueño del ingenio Nuestra Señora de la Concepción de esta provincia, se obligó a pagar a Francisco López Carrión, mercader de negros, 2 960 pesos de oro común para fines de marzo de 1611, precio de nueve piezas de negros esclavos que le vendió.
Juan Díaz Matamoros, Síndico del Monasterio de San Francisco, vende a Juan de Quiroz una sementera de caña de azúcar que dicho monasterio tiene junto al pueblo de Santiago, estancia sujeta a Jalapa, en 450 pesos de oro común.
Juan Díaz Matamoros, vecino de la provincia de Jalapa dio carta-poder a Luis Bautista, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre pueda tomar, fenecer, y rematar cuentas con Lucas Pérez de Rivera, su encomendero.
Juan Díaz Matamoros y Alonso García de la Torre, vecinos de la provincia de Jalapa, se convinieron en intercambiar unas tierras; el primero le dio al segundo una caballería y un potrero ubicados en tierras de Zoncuantla; y el segundo le dio en trueque al primero, medio sitio de estancia de ganado menor situado en los altos que llaman de Omiquila El Viejo.
Juan Bautista Manero, mercader de negros, estante en esta Nueva España, vende a Juan Díaz Matamoros, vecino de la provincia de Jalapa, 14 piezas de negros esclavos, bozales, 10 varones y 4 hembras, por el precio de 330 pesos de oro común cada uno.
Hipólito Hernández, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a Juan Díaz Matamoros, una esclava negra de nombre María en la cantidad de 350 pesos de oro común.
Bartolomé Jurado, mercader de negros, estante en esta Nueva España, vende a Juan Díaz Matamoros, vecino de esta provincia, 20 piezas de negros esclavos, los 18 varones y dos hembras, de nación Angola, de diferentes nombres y edades, por el precio de 375 pesos de oro común cada uno.
Juan Díaz Matamoros, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Pedro Sánchez Monge, vecino de Jalapa, 244 pesos de oro común, precio de unas casas de morada que el susodicho vendió a Francisco Pérez Rodríguez y éste recibió en su nombre, para pasados 15 días después de la Pascua de Resurrección del presente año.
Juan Díaz Matamoros, vecino de Jalapa, se obliga de pagar a Andrés Martín, administrador del Hospital de Jalapa, 80 pesos de oro común los cuales son por otros tantos que recibió prestados.