Francisca Díaz Becerra, viuda y albacea de Lucas Martín Ibáñez, vecino que fue de esta provincia, dio su poder cumplido a Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa, generalmente para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que su marido tenía con cualesquier personas; y para que pueda recibir y cobrar los pesos de oro, joyas, esclavos, y mercaderías que le debieren.
Por vía de codicilo, Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa, declaro que en su testamento dispuso que su cuerpo fuera sepultado en la iglesia del convento de San Francisco de Jalapa y se diesen de limosna 25 pesos, y por hallarse muy pobre, mandó que la limosna se redujera a 16 pesos.
Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa, en nombre del Bachiller, Diego González de Astudillo, arrendó a Felipe Moreno, vecino de este pueblo, una caballería de tierra que el dicho Bachiller tiene en términos de Jalapa, linde con el camino real y con tierras de Domingo de Acosta, con unas paredes sin cubrir y lo demás que le pertenece, por tiempo de 8 años, que comenzaron a correr desde el 1° de enero del presente año, y al precio de 20 pesos de oro común anuales, cada 6 meses la mitad.
El Capitán Don Sebastián de la Peña residente en Jalapa, en nombre de Don Diego de Rojas, y en virtud del poder que otorgó a Pedro Caro Muñoz, quien a su vez lo sustituyó en el dicho Capitán, traspasó y dio poder a Don Antonio de Orduña Loyando para que en su nombre reciba y cobre de Juan Martín de Abreo[Abreu] y María Rodríguez, su mujer, 532 pesos de oro común de resto de 1 200 pesos que debían a su parte, y cobrados los haya para si, por razón de otros tantos que le prestó en reales.
Testamento de Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa, natural de la Villa de Manzanilla, Arzobispado de Sevilla, hijo legítimo de Alonso Díaz de Tejeda y de Inés González Ruiseco, difuntos.
Pedro Cuadrado, vecino y mercader de Jalapa, se convino con Gonzalo Martín Carnero [Gonzalo de Martín Carnero], maestro de albañilería para que vaya con su gente a labrar y beneficiar la parte que le corresponde en la mina de San Nicolás, en la jurisdicción del pueblo de Tlatlatila[pueblo de Tatatila], según y en la forma que le ordenare Pedro Caro Muñoz, por cuyo trabajo, Pedro Cuadrado le pagará 13 pesos de oro común por cada estado de dos varas cuadradas.
Don Diego de Rojas, residente en este pueblo, próximo para hacer viaje a los reinos de Castilla, dio su poder cumplido a Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa, para que en su nombre reciba y cobre de cualesquier persona, todos los pesos de oro y otros bienes que le debieren, y de lo que cobrare otorgue cartas de pago.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, en nombre de Manuel Rodríguez Ménica, mercader de negros, vende a Pedro Caro Muñoz, carpintero, vecino de este pueblo y provincia de Jalapa, un negro bozal llamado Manuel, de nación Angola, de 20 años de edad, con las enfermedades que tuviere, sujeto a servidumbre, por el precio de 350 pesos de oro común.
Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Manuel Rodríguez Ménica, mercader de negros, y a Francisco Luis, vecino de Jalapa, 350 pesos de oro común, precio de un negro llamado Manuel, de nación Angola, bozal, para fin del mes de marzo de 1623, todos juntos en una paga.
Doña Francisca de Rojas y Aguilar, mujer legítima de Don Sebastián de la Peña, sustituyó el poder que le otorgó su esposo de la Peña; en el Padre Fray Laureano de Lucas, predicador y Guardián del Convento de San Francisco, y en Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa.