Se tomó la razón de 12 pipas de vino en 72 barriles, que remite Simón González en la recua de Lucas Martín para entregar en la Puebla a sí mismo. Y otros 4 barriles para Diego Rodríguez en dicha ciudad.
Lucas Martín, dueño de recua, vecino de Santa María Nativitas jurisdicción de Tlaxcala, manifestó llevar hacia la Nueva Veracruz la dicha recua, llevando en ella dos indios llamados Juan Miguel y Salvador. Asimismo, el corregidor le notificó de la ordenanza que prohíbe bajar con indios a la Nueva Veracruz a partir del 1 de junio de cada año hasta el otro día después de San Francisco so pena de 200 pesos; también se le informó que a los indios debe dársele buen tratamiento y no servirse de ellos contra su voluntad.\n
Don Juan Domingo, Capitán Alcalde de Teocelo; Lucas Martín, Regidor; y Juan de Santiago, Alguacil Mayor, dijeron que en cumplimiento de lo mandado para que tengan escuela en su pueblo, han convenido con Antonio de la Cruz Méndez, natural y escribano actual de ese pueblo a enseñarles, obligándose a pagarle 5 pesos cada mes, más una fanega de maíz por tiempo de cuatro años, un huevo cada viernes por muchacho, y el maestro se obliga a enseñarles la lengua castellana, la doctrina cristiana, a leer y escribir, 3 horas por la mañana y 3 en la tarde.
Manuel Alonso, Gobernador del pueblo de Xicochimalco; Mateo Juan y Diego Martín, Alcaldes; Juan de la Cruz y José Méndez, Regidores; Lucas Martín, Escribano, dijeron mediante Andrés Pérez, intérprete, que se han cumplido 4 años de la obligación que tenía el maestro de escuela y para su continuación han buscado a otro maestro nombrado Juan Hernández Salado, vecino de Jalapa, a quien se obligan a pagar durante 4 años, 145 pesos en cada uno, más 12 fanegas de maíz, un huevo por muchacho cada semana, comprometiéndose a enseñar la lengua castellana, oraciones, doctrina cristiana, a leer y escribir.
Roque de Talavera, vecino de Jalapa, se obligó a dar a Lucas Martín, vecino de esta provincia, 100 vigas de encino, labradas de hacha, de 8 varas y una tercia de largo y de grueso, un jeme, y de lo ancho una tercia, una con otra, al precio de 11 reales cada una, para de la fecha de esta escritura en tres meses.
Pedro Rosales de Castro y Josefa Fernández Caballero, su legítima mujer, vecinos de esta villa de Córdoba, la susodicha con licencia concedida por su marido, juntos en mancomunidad otorgan que venden a Lucas Martín, vecino del pueblo de San Andrés Chalchicomula, una casa baja de cal y canto de azotea que se compone de una sala y dos aposentos, con el solar en que está edificada, que es la misma que se le dio en dote cuando se casó con Pedro Rosales; hace esquina y frente con casa de Agustina de los Reyes; linda por otro lado con casa de Bartolomé Martínez de Arcos; y por las demás partes linda con solares de Bartolomé Fernández Caballero, su padre. La venden por libre de censo, empeño e hipoteca, enajenación ni otro gravamen que no la tiene, en precio de 412 pesos de oro común en reales de contado que confiesan que paran en su poder. Y con declaración que a las espaldas de dicha casa, quedan 15 varas de solar, que ha de dar dicho comprador arrimo de pared de piedra a la parte del norte, cada que se labre en él alguna casa por parte de los otorgantes.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REALDon Antonio de la Cruz, gobernador actual del pueblo de Naolinco; sus alcaldes Don Juan de la Peña y Don Lucas Martín; regidores Bartolomé Diego y Marco Luis; alguacil mayor Juan Salvador; y Agustín Hernández, escribano de Cabildo, dijeron que en cumplimiento de una cédula de Su Majestad para poner maestro de escuela en su pueblo que enseñe la doctrina cristiana a las muchachas, y a leer y escribir a los muchachos en lengua castellana, se convinieron con Francisco Montero Matamoros, vecino de Naolinco, para que se haga cargo de la escuela, dándole un salario de 80 pesos anuales, 12 fanegas de maíz, un huevo los viernes y sábado por cada estudiante; el cual concierto lo hicieron por tiempo de cuatro años, a partir del 1 de abril del presente año.
Andrés Rodríguez, administrador del ingenio Nuestra Señora de Los Remedios que quedó por fin y muerte del Contador Alonso de Villanueva, puesto por sus acreedores, se obligó a pagar a Lucas Martín, carpintero, vecino de esta provincia, 1 000 pesos de oro común, valor de la rueda que hizo y montó con todos sus adherentes en el dicho ingenio, para la fecha de esta escritura, en 15 días corridos del presente mes de abril, todos juntos en una paga.
Para la información testamentaria del Licenciado Bartolomé de la Cueva, Don José Ceballos y Burgos presentó por testigo a Lucas Martín, español, vecino de Naolingo, quien dijo haber conocido al dicho clérigo, se halló en su entierro y fue testigo de la memoria que otorgó por su testamento.
Andrés Rodríguez, administrador del ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios que quedó por fin y muerte de Alonso de Villanueva, puestos por sus acreedores, se obligó a pagar a Lucas Martín, vecino de esta provincia, 260 pesos de oro común, precio de 20 bueyes de tiro, a 13 pesos cada uno, destinados al servicio del referido ingenio, para fin de octubre del presente año.