Juan Díaz de la Cueva, como principal deudor, y Juan González, su cuñado, como su fiador, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a Francisco Luis, de la misma vecindad, y al capitán Pablo Martel, mercader de negros, 320 pesos de oro común, precio de una negra llamada Isabel, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1618, todos juntos en una paga.
Jerónimo Hernández, vecino de Jalapa, vende a Catalina Pérez [de Villanueva], mujer legítima de Juan Díaz de la Cueva, vecinos de Jalapa, un solar en este pueblo, linde con solar de Juan González y con solar de María del Rincón, difunta, por el precio de 18 pesos de oro común.
Catalina Pérez de Villanueva, viuda de Juan Díaz de la Cueva, vecina de Jalapa, puso por aprendiz a su hijo Francisco Díaz Villanueva, de 18 años de edad, con Francisco García, maestro examinado en el oficio de herrero, vecino de Jalapa, por tiempo de dos años y medio, durante los cuales le enseñará el dicho oficio, le dará de comer, vestir y curar en sus enfermedades, y al término de los dos años y medio, le ha de dar buen oficial en el oficio de herrero; por su parte, la otorgante se obligó a que dicho menor no se ausentará del servicio, y si se ausentare, sea traído a su costa y compelido con rigor de prisionero.
Nicolás Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, vende a su hermano Juan Díaz de la Cueva, de la misma vecindad, una negra esclava nombrada Isabel Pérez, de nación Angola, de más de 50 años de edad, la cual hubo de la partición de los bienes que quedaron por fin y muerte de su madre Catalina Pérez de Villanueva, libre de empeño, hipoteca y enajenación, por el precio de 130 pesos de oro común, horra de alcabala.
Francisco Martín, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Juan de la Calleja, y a Juan Díaz de la Cueva, su mayordomo, 85 pesos y 4 tomines de oro común, por razón de otros tantos que Juan de la Calleja, le prestó en reales de contado, los cuales le pagará con servicio personal en este año, y si no lo hiciere, le pagará los referidos pesos dentro de seis meses.
Juan González y Juan Díaz de la Cueva, vecinos de Jalapa, venden a Tomás de Soto, de la misma vecindad, 13 bestias mulares de arria, 12 aparejadas y una en pelo, por el precio de 50 pesos cada una de las aparejadas y en 32 pesos y 4 tomines la otra, que suman y montan 632 pesos y 4 tomines de oro común.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Juan Díaz de la Cueva y a Juan González 632 pesos y 4 tomines de oro común, precio de 13 bestias mulares de arria, 12 aparejadas y una en pelo, en esta manera: 200 pesos para fin del mes de octubre del presente año, y los 432 pesos y medio restantes, de allí en seis meses corridos.
Alonso García de la Torre, el hermano Martín del Hospital de Nuestra Señora de Convalecientes de Jalapa, Fray Juan Alonso, Melchor Palomino, Juan Ortuño, Francisco Enamorado Villaseca, Manuel Rodríguez, Diego González, Juan Alonso de Villanueva y Juan Díaz de la Cueva, vecinos de Jalapa, dieron su poder cumplido a Diego del Campo, procurador en la ciudad de México, para que en sus nombres siga y fenezca el pleito que tienen contra Francisco de Cárdenas, sobre el abasto de carne de novillo y carnero en este pueblo, el cual se lleva en la Real Audiencia de la ciudad de México.
Juan Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, en nombre de su madre Catalina Pérez de Villanueva, viuda de Juan Díaz de la Cueva, solicitó se le dé testimonio de unas casas de su propiedad.
El Capitán Sebastián de la Pëña, Alcalde Mayor que fue de la provincia de Jalapa, residente en ella, dio su poder cumplido a Juan Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, para que en su nombre reciba y cobre de cualquier persona los pesos que por escrituras, cédulas, vales, joyas, esclavos y otras cosas le deban; y para que pueda vender o trocar sus bienes muebles y raíces.