Juan de Oceta, escribano de Jalapa, dio fe y testimonio que el capitán don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, exhibió una escritura de redención de 51 600 pesos de oro común de censo de los 112 000 que están cargados en el ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, en favor de doña Francisca Díaz Matamoros por la mitad del dicho ingenio y en cuyo derecho sucedió el Alférez Andrés de Arano, vecino de la ciudad de Los Ángeles.
Don Andrés Pérez de la Higuera y su esposa doña Francisca Díaz Matamoros, vecinos de esta provincia, dieron a censo y tributo redimible a Francisco Hernández y a su mujer Inés Díaz Matamoros, 112 000 pesos de oro común, valor de las tierras, caña, esclavos, ganados, edificios y otros bienes que a doña Francisca le cupieron por herencia del ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, que fue de su padre Juan Díaz Matamoros; por los cuales, don Francisco y doña Inés se obligaron a darles 4 000 pesos de oro común de censo anuales, a razón de 28000 al millar, pagaderos por sus tercios corridos la cantidad de 1 333 pesos, 2 tomines y 8 granos.
Andrés Pérez de la Higuera, y su legítima mujer, Doña Francisca Díaz Matamoros, residente en el ingenio La Santísima Trinidad, dieron su poder cumplido a Antonio de Rojas y a Cristóbal de la Carrera, vecinos de Los Ángeles, a cualquiera de ellos in solidum, para que en sus nombres puedan poner y asentar a cuentas con la mujer e hijos de Felipe Gómez, ya difunto, vecino que fue de Los Ángeles, sobre la cantidad de pesos que don Andrés Pérez le quedó debiendo por escrituras, cédulas y cuentas de libro, nombrando terceros contadores y partidores, y piden que las otras partes por la suya también les nombren, y se cumpla el trato de espera que Felipe Gómez les hizo; y en razón de ello, hagan los autos y diligencias que convengan; y el alcance, lo traspasen en un censo que tienen sobre el ingenio Nuestra Señora de la Concepción, de su hermano Francisco Hernández de la Higuera.
María de Rivas, mujer legítima de Juan de Vivero, vecina de Jalapa, dijo que por cuanto Francisca Díaz Matamoros, mujer que fue del Alférez Andrés de Arano, vecino de la ciudad de Los Ángeles, por su disposición y última voluntad mandó se le diesen 200 pesos cuando contrajese matrimonio, y habiéndolo realizado con el dicho Juan de Vivero, Andrés de Arano únicamente le mandó 100 pesos; atento a lo cual, dio su poder cumplido a Tomás Cárcamo, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que cobre del referido Andrés de Arano los 100 pesos que le resta debiendo.
Don Andrés Pérez de la Higuera y don Francisco Hernández de la Higuera, hermanos, albaceas testamentarios de Juan Díaz Matamoros, y como esposos de doña Francisca y doña Inés Díaz Matamoros, hijas del referido Juan Díaz, fundaron una capellanía de misas por el alma de su suegro, con 710 pesos de oro común de principal y 35 pesos y medio anuales de renta, los cuales fueron situados en el ingenio de Nuestra Señora de la Concepción; se nombró por primer capellán al bachiller Bartolomé Pérez, con la obligación de decir 24 misas rezadas anuales, en reverencia de la Santísima Cruz, en el altar del Covento de Jalapa.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta jurisdicción, declaró que por cuanto sus tíos Andrés Pérez de la Higuera, y su esposa, Doña Francisca Díaz Matamoros, traspasaron 14000 pesos de un censo de 11200 que tenían impuestos en el ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, a favor de los bienes y herederos de Felipe Gómez, difunto, vecino que fue de la ciudad de Los Ángeles, y ahora, Juan de Zavala, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, y Alguacil Mayor del Santo Oficio de la Inquisición, ha sucedido en 3000 pesos de censo principal y solicitó a Don Sebastián de la Higuera se los reconozca como sucesor en el citado ingenio; atento a lo cual, Don Sebastián reconoció los 3000 pesos de censo y a Juan de Zavala como su propietario, desde el primero de enero del presente año que sucedió y le pagará 150 pesos de oro común anuales.
Francisca Díaz Matamoros, esposa de don Andrés Pérez de la Higuera, vecinos de esta provincia, fundó una capellanía de misas por el descanso de las almas de Magdalena Díaz, de Tomás de Herrera, primer marido de su madre, y de Tomás de Herrera, su hermano, con 3 000 pesos de principal y 150 pesos de renta en cada un año; y los impuso sobre dos sitios de ganado menor y 10 000 cabezas de ovejas que hubo de sus padres en los llanos de Ozumba.
Doña María González de Amarilla, como usufructuaria del ingenio La Santísima Trinidad y de los demás bienes y haciendas que quedaron por fin y muerte de su esposo, Don Francisco Hernández de la Higuera, y Don Andrés Pérez de la Higuera, su hijo mayor, y marido de Doña Francisca Díaz Matamoros, declaran que los 20, 000 pesos que le deben a la mujer e hijos de Felipe Gómez, difunto, los debe el ingenio La Santísima Trinidad y todos los demás bienes vinculados, y no la referida Doña Francisca Díaz Matamoros, ni su dote ni arras, porque con ellos se pagó parte de la dote de Doña Catalina Márquez de Amarilla, hija y hermana de los susodichos, y esposa de Tomás de Suasnabar y Aguirre, vecino de la ciudad de México, en cumplimiento de una cláusula contenida en la escritura de fundación del Mayorazgo de la Higuera.